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Pasar comida en el aeropuerto puede ser más difícil que pasar cocaína

"Una vez atraparon a mi padre en la frontera con una maleta llena de pichones rellenos".

por Bo Hanna; traducido por Mari Meyer, y Elvira Rosales
16 Mayo 2017, 2:00pm

Photo by Flickr user Paul Joseph

Este artículo apareció originalmente en MUNCHIES Holanda.

Los supermercados holandeses han mejorado su oferta de alimentos internacionales. Antes, conseguir algo tan sencillo como hummus y falafel requería un viaje a la tienda especializada, ahora solo necesitas estirar el brazo en los pasillos de cualquier tienda. La comida extranjera se está haciendo muy popular en Holanda y es lindo que haya tanta variedad de opciones.

Aún así, los inmigrantes siguen deseando ciertos productos que no tienen un equivalente holandés. Es muy común que no tengan otra opción más que traer ellos mismos grandes cantidades de alimento luego de visitar sus lejanos países de origen.

Es posible que no te imagines esto cuando recorres el Aeropuerto Schiphol, pero muchas maletas van llenas de burrata, dulces de algodón turcos, carne de pollo seca y otras delicias variadas.

"Una vez atraparon a mi padre en la frontera con una maleta llena de pichones rellenos".

Mi familia no es diferente. Hace poco mi hermano me dijo que una vez atraparon a mi padre en la frontera con una maleta llena de pichones rellenos que mi abuela le había regalado. "Fue muy vergonzoso: el oficial de aduana levantó la bolsa de plástico lentamente, de manera que las cabezas de los pichones quedaron colgando entre los dos", recordó mi hermano. "Papá tuvo el valor para preguntar si podía quedarse al menos con uno. Al oficial no le gustó la broma, así que arrojó todo a la basura enfrente de nosotros". Solo nos permitieron conservar nuestras latas de Fayrouz, una cerveza egipcia sin alcohol y con sabor a piña.

Las normas y regulaciones para traer comida a Holanda son muy estrictas. Es más fácil mover comida si estás en la Unión Europea, porque los códigos de salud no varían tanto de país en país. Pero fuera de la UE, no está permitido transportar productos animales a menos de que cuentes con un certificado. No solo corres el riesgo de perder tus objetos, también es posible que recibas una multa sustancial.

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Conversé con holandeses de origen extranjero que han escondido comida en su equipaje al igual que mi padre y les pregunté si declararon sus bienes en la aduana o los atraparon con las manos en la masa.

Hélène Christelle (23), Ruanda

Mi familia y yo por lo regular traemos un kilo de fufu o flores de cassava desde Ruanda. Es el ingrediente principal para muchos platillos africanos, pero los aduaneros a veces la confunden con cocaína. Básicamente es un polvo blanco en una bolsa de papel. Hemos pasado muchas experiencias divertidas en el aeropuerto por esa razón.

"Traer cassava en polvo es casi tan complicado como contrabandear cocaína".

Recuerdo la expresión en el rostro de un oficial cuando mi maleta pasó el escáner. Su cara se puso roja, entró en pánico y detuvo la máquina, luego corrió para traer a tres compañeros. Juntos abrieron ansiosos mi maleta rosa. No fue sino hasta que sacaron el fufu y lo examinaron que me di cuenta de que pensaban que llevaba drogas.

No utilizaron perros entrenados, sino que comenzaron a olfatear el paquete ellos mismos. Me costó mucho trabajo permanecer seria. Después de que les expliqué varias veces lo que era, me registraron tres veces más.

Parece que solo puedes traer alimentos exóticos que sean muy populares en occidente. Nadie te dice nada si llevas fideos secos en tu bolsa. Pero los productos menos conocidos son confiscados y por tanto tenemos [bastante] menos acceso a nuestra propia comida. Eventualmente los oficiales me dejaron ir, pero no me permitieron conservar el fufu. Traer cassava en polvo es casi tan complicado como contrabandear cocaína.

Liza Lebedeva, Rusia

Dulces rusos. Foto de Liza Lebedeva.

Mi familia y yo hemos vivido en Holanda desde hace 17 años, pero respecto a la comida, somos rusos por completo. Nuestra comida es mucho más pesada que la holandesa; comemos mucha salchicha y col. Aquí hay supermercados rusos, pero los productos tienen un sabor diferente; los preparan con ingredientes distintos de Alemania.

"En respuesta a las sanciones de la Unión Europea, Rusia padece un boicot por parte de la UE. Es muy triste".

Cuando voy a Rusia junto a mis padres, llevamos una maleta extra para llenarla de comida. Llevamos salchichas, quesos especiales, dulces, galletas, caviar y un refresco ruso que parece Coca Cola. Nuestros familiares rusos reciben alimentos holandeses: galletas de caramelo, distintos tipos de queso y arenques. Debido a las sanciones políticas, los rusos apenas pueden comprar productos extranjeros, ahora Rusia padece un boicot por parte de la UE. Es muy triste. Mi familia ama el queso, pero lo único que puedes comprar en Rusia son el mozzarella falso y el falso parmesano.

Caviar ruso. Foto de Liza Lebedeva.

Debes ser cuidadoso al cruzar la frontera con tanto queso. Los aduaneros lo confiscarán si creen que es para su venta. Por lo regular mi papá es capaz de convencer a los oficiales de que es solo para uso personal. Pero una vez no le creyeron y se llevaron la maleta entera. Los artículos confiscados supuestamente "fueron destruidos", pero estoy seguro de que los oficiales de la aduana se llevan todo a casa y lo comen [ellos mismos].

Suzan Yucel, Turquía

"Todavía recuerdo estar ahí: mi corazón latiendo fuerte, una maleta llena de alimentos ilegales a mi lado y el único argumento que tenía era que mi abuela me había obligado a hacerlo".

Es muy común entre los turcos llevar mucha comida luego de una visita familiar. Una vez mi abuela me dio una maleta llena de börek [pasteles], carne, dulces de algodón turcos y halva [golosinas]. No están permitidas, porque [algunos] son productos animales. Estaba aterrada de que me atraparan y arrestaran en las aduanas. No me atreví a rechazar la petición de mi abuela aunque me sentía avergonzada. Todavía recuerdo estar ahí: mi corazón latiendo fuerte, una maleta llena de alimentos ilegales a mi lado y el único argumento que tenía era que mi abuela me había obligado a hacerlo. Por fortuna, nadie me atrapó y pude disfrutar la comida durante mucho tiempo.

Pete Wu, China

El tío de Pete con una maleta de comida. Foto de Pete Wu.

Al igual que otras familias chinas, la mía trae maletas llenas de comida desde China. Por lo regular es fruta seca, pescado seco y pollo, a veces caracoles en vinagre. Cuando mi mamá y yo visitamos China juntos el año pasado, me dijeron que no comprara nada. Mi mamá era muy estricta con eso, porque nuestras maletas estaban apartadas para cargar comida.

Mis papás siempre sufren ansiedad en las aduanas. Todos los chinos con mucho equipaje son sospechosos. Hay muchas historias de personas que descubren al último minuto. Yo no estaba preocupado. Al final no pasó nada, pasamos la aduana y nuestras maletas venían reventando.

Linnea Rungård, Suecia

Pasta de hueva de bacalao. Foto de Linnea Rungård.

He vivido en Holanda desde hace unos años y definitivamente extraño algunas cosas de comer, así que traigo [algo] cuando visito Suecia. Por ejemplo, la falukorv [una salchicha tradicional de Suecia] y la mantequilla marca Bregott y el dip para las papas fritas; los dips y mantequillas holandeses no tienen sabor. Por supuesto también traigo Marabou, mi marca favorita de chocolate y caviar Kalles.

Kalles es hueva de bacalao. Se vende en tubos y lo untamos sobre knäckebröd [pan crujiente sueco]. La mayoría de extranjeros piensa que huele mal y mi roomie ni siquiera quiso probarlo, pero realmente es necesario en mi refrigerador. Cuando voy a casa en Navidad, llevo maletas extra para poder cargar más cosas, como limonada sueca y la mermelada de mi abuela. ¡Ya quiero ir otra vez!

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