El lado electrónico de los Mercury Prize

Conoce a los nominados en la categoría de música electrónica.
5.8.16

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Dentro de todo el abanico de premiaciones y galardones dedicados a la música, el Mercury Prize es uno de esos pocos eventos que aún cuentan con cierta credibilidad tanto a nivel industria como a relevancia cultural se refiere.

Para su edición 2016, el jurado del premio inglés sorprende por su corta extensión de nominados. La organización del galardón ha argumentado a su lista con base en tres elementos contundentes: su ambición musical, una instrumentación inesperada y arreglos asombrosos, aspectos que sin duda son difíciles de lograr hoy en día, dada la cantidad de artistas que repiten fórmulas, modas y grupos que brillan por la ausencia de una voz genuina que aporten elementos frescos, genuinos y de renovación sonora.

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Son once los contendientes a ganarse el añorado galardón, en donde figuran fuertes consentidos de la gente, como Radiohead, Bat For Lashes o Savages. Incluso hay un portento postmortem que responde al nombre de una leyenda: David Bowie, con ese poderío de epitafio musical que lanzó a pocos días de su muerte: "Blackstar".

La música electrónica siempre ha corrido con una suerte difícil, en función de que en el sesgo pop inglés del galardón históricamente ha brillado el rock de guitarras. Sin embargo, este año podríamos ver una producción electrónica de calidad llevarse el premio. Nos echamos un clavado para disectar a los contendientes y ver sus posibilidades. El lado electrónico del Mercury Prize es escueto, aunque, eso sí, muy contundente. ¿Quién ganará? Chan, chan, chan….

1. Anhoni-Hopelsness

Han sido ya casi dos décadas en las que el cantante inglés Antony Hegarty se ha implantado como una voz transgresora, de calidad y potente. Si bien la quinta producción de estudio de esta "mujer atrapada en el cuerpo de un hombre" sigue basando su poderío en las letras y la voz, el lado electrónico brilla en sus arreglos e instrumentación por estar bajo el comando de dos figurones: el DJ y productor escocés Hudson Mohawke, consentido de Kanye West y de la Warp Records, pero sobre todo del Daniel Lopatin, nombre detrás del afamado alias de culto norteamericano Oneohtrix Point Never, nombre experimental recurrente en sellos reputados del underground como No Fun, Software o Editions Mego.

La paleta sonora lograda en Hopelsness genera un disco pop sentido, tenso, pero a su vez luminoso y trepidante, con texturas contundentes, en donde la programación de beats y secuencias es el rey absoluto. Lopatin amarra perfectamente la producción y aporta algunos teclados a la belleza inusual y poesía afilada de Anhoni, en pos de un disco memorable, antibélico y sumamente emotivo.

2.- Jamie Woon- Making Time

Uno de los nombres menos conocidos de la lista. La segunda producción del cantautor inglés y productor inglés, si bien se nutre de un ensamblaje orgánico en donde la batería sigue siendo clave, también abreva de la electrónica para confeccionar un downtempo sensual, accesible y semibailable, con miras a un soul contemporáneo de calidad.

Making también podría verse como el momento en el que el pop de canciones edulcoradas se encumbró sobre la resaca del dubstep y el funk electrónico. Si bien a Woon aún le falta trecho por recorrer en busca de una interpretación y composiciones con mayor personalidad, no cabe duda que la producción es una delicia para quienes gustan de la electrónica sin demasiadas pretensiones con sesgo sensual ligero, que parece poca cosa aunque es todo un arte difícil de lograr. ¿La clave? Los teclados y los arreglos semielectrónicos.

3.- Kano- Made in the Manor

Tras seis años de ausencia y un culto discreto a cuestas, el rapero inglés Kano se lanza al ruedo para amarrar una placa que mezcla de forma atípica, aunque no demasiado arriesgada, el brit pop de mejor calado con el grime. Son trece cortes en donde la canción predomina sobre la rima, el estilo brilla por encima del discurso y la lírica y la producción de beats e instrumentaciones es favorable, efectiva, pero algo de cuño asegurado, convencional y épicamente mediana.

Se ve difícil que este disco logre el Mercury teniendo contendientes fuertes al lado. Sin embargo, vale mucho echarle una escucha más detenida a la labor de los samplers y las atmósferas que a veces puede lograr.

4.- Skepta- Konnichiwa

Otro rapero que pocos conocían y uno más que se cuelga del trap para hacerse valer. Complicado llamar la atención a estas alturas del desgaste del grime y del dubstep con un cuarto álbum que ha sido bien acogido sólo a nivel local. Sonaría a cuota políticamente correcta por parte del Mercury, quienes han sido criticados de sólo elegir a roqueros o gente del pop blanca, sin embargo, Skepta, a diferencia de Kano, tiene más onda y sustancia en las letras, y si bien las secuencias y bases en su producción no vuelan mentes, sí dan el giro de tuercas en atmósferas, en donde la programación suena menos metódica y empata de lujo con el sentimiento calle que el rapero de ascendencia nigeriana imprime en este disco.

5.- The Comet Is Coming - Channel the Spirits

A veces lo más sencillo es lo mejor, y este trío lo sabe: jazz de escuela, funk pulcro y aderezo de sintetizadores. Debut de este grupo londinense que ha logrado un disco convencional, en donde la electrónica funciona en gracia del pop, lo lúdico y la cadencia para bailar. Sin embargo, si uno no los bota de inmediato, se puede dar cuenta de los cortes y los pasajes interesantes. Como debut puede resultar interesante, sólo es cuestión que le quiten las cadenas a esos sintes.