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¿Cómo descargábamos música hace 15 años?

5 años han sido fundamentales en la evolución de compartir archivos por internet

Si se mira en retrospectiva, hay un espejismo que permea cuestiones que van desde las más personales como las emociones, la conducta, o nuestra propia adaptación al entorno, hasta otras que se replican en una generalidad de orden social; que son básicamente del dominio popular (todo aquello que solíamos ver, escuchar, o experimentar en tiempo pasado). Se trata de la nostalgia; una sensación común, que dependiendo de la personalidad de cada persona, puede incidir de manera positiva o negativa, fugaz o duradera.

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-¿Quién no ha pensado en que antes todo era más sencillo?-. Claro que lo era, porque vivíamos en un espacio temporal libre de las preocupaciones o del estrés propio de un adulto; probablemente esta sea una de las razones por las cuales cuando se mira hacia atrás, se extrañan esas épocas. Dicho esto, hay que tener en cuenta que no todo era tan sencillo, como por ejemplo descargar música, aunque aún así se recuerda con nostalgia; primero tenías que tener una conexión a internet fiel, y personal, y después, dos de los aspectos más importantes para lograrlo, eran una paciencia y perseverancia de hierro (cualidades de las que siempre carecí). Recuerdo incontables horas de descarga, en que incluso había que dejar la computadora prendida toda la noche, para después despertar con la posibilidad de haberlo logrado o no.

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Primero hay que remontarse -al menos desde mi experiencia personal- a principios del 2001. Fue entonces que empecé a tener esa curiosidad de escuchar más y más música, y de poder descargar todo lo que estuviera a mi alcance en pos de definir lo que me gustaba y lo que no. A mí me tocó usar primero Kazaa (por mi edad, no viví la época de Napster), aunque fue por un período muy breve, recuerdo que a pesar de mi pobre conexión, era eficaz. Después me mudé a Ares pero no duré mucho, porque estaba lleno de archivos maliciosos e incompletos, y no se trataba de ser experto en el asunto, sino que tal vez sólo tuve mala suerte. Uno de los primeros programas que usé por mucho tiempo fue LimeWire, uno de los más veloces de la época; probablemente el 80% por ciento de la música que tenía en esos años fue gracias a LM.

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Recuerdo que le entré a Soulseek bastante tarde, a principios del 2006, así que la considero una plataforma no tan antigua, y muy eficiente. Con una interfaz de usuario aparentemente primitiva, ésta fue mi fiel compañera durante años, no sólo para poder conseguir música que no se encontraba en otros lados o que al menos yo no encontraba, sino como un espacio para el descubrimiento. Soulseek cuenta - porque todavía existe- con chat rooms organizados por géneros, donde podías interactuar con gente de todo el mundo; recuerdo haberme topado ahí con personas que sabían muchísimo de diversos géneros, de cuestiones técnicas, de historia e investigación en torno a la música en general y entre muchas otras cuestiones; esto fomentaba una pauta inmensa para la retroalimentación. Hasta la fecha, se puede decir que la esencia de Soulseek se ha cimentado gracias a la gran comunidad construída alrededor de la misma, y aunque hace años que no la uso con la frecuencia que otrora, sigue siendo mi favorita.

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Actualmente existen muchas maneras de descargar música gratis de manera fácil y rápida, ya sean webs como SoundDrain (Para descargar tracks de soundcloud), o como Nodata, o simplemente irse directamente a Torrents para bajar discos y compilaciones en concreto. La verdad es que 15 años han sido fundamentales en la evolución de compartir archivos por internet y aunque ahora las leyes ahora son mucho más rígidas cuando se trata de eso, aún se pueden encontrar una infinidad de posibilidades para lograrlo. Es interesante haber vivido esa transición, haber sido parte de esa etapa primitiva de las primeras plataformas de descarga, mirar para atrás y recordar aquellos tiempos que nos provocaron varios dolores de cabeza.