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Esta compañía analiza tu ADN para decirte qué vino beber

Según Vinome, una compañía emergente de California, podríamos estar a una muestra de saliva de disfrutar nuestra copa de vino soñada.
Foto von Pat & Keri via Flickr

Todos hemos estado ahí. El sommelier se pone en modo hiperbólico, tus ojos vidriosos lo miran atento y terminas con otra botella de Rioja "amaderado y vivaz" que te amarga el paladar. O le pides al chico de la vinatería de la esquina que te aconseje y compras un vino especial en oferta a dos por uno, parecido a un jugo de uva.

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Pero los días de comprar vino de dudosa procedencia podrían estar llegando a su fin. Según una compañía emergente de California, podríamos estar a una muestra de saliva de disfrutar nuestra copa de vino soñada.

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Vinome, quien lanzó el proyecto a principios de este año, dice que puede encontrar la botella perfecta creando un perfil de sabor personalizado basado en tu ADN.

La compañía analiza diez marcadores genéticos relacionados con el gusto y el olfato y hace algunas preguntas a los clientes respecto a sus preferencias básicas. Entonces, Vinome te entrega una botella perfectamente ajustada, proveniente de una viña pequeña en California.

A photo posted by Vinome (@myvinome) on May 26, 2016 at 4:42pm PDT

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Pero comparar tus genes con el vino no es barato.

Antes de poder tomar un trago, el servicio de pruebas genéticas de Vinome te cobrará $199 dólares y la distribución de la botella es de $65 dólares aproximadamente, con una compra mínima de tres botellas. Sea como sea que tus genes pierdan la razón con el primer sorbo de pinot noir, ese hoyo en tu cuenta bancaria seguro te pegará más duro que la cruda al día siguiente.

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E incluso si tienes el dinero para gastar en vinos a la medida, los resultados puede que no sean inmediatos. Si bien algunos estudios han encontrado relación entre la composición genética y el gusto, los expertos concuerdan en que el ADN no lo es todo y los comportamientos aprendidos juegan un papel importante al determinar la preferencia por ciertos sabores.

La botella de vino blanco barata ya no resulta tan desagradable ahora.