el mito olvidado

Juan José, el Sandokán que hizo un calvo a la federación

Entrevistamos al mítico ex del Real Madrid y del Cádiz CF para hablar de la cara menos amable de su carrera como futbolista.
17.11.16

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La historia del que fuera lateral del Cádiz y del Real Madrid no es la única que repite el patrón de futbolista profesional que acaba trabajando en algo que nada tiene que ver con el fútbol. Juan José Jiménez (Cádiz, 1957) es de ese tipo de jugador que siempre será mítico por su estética ochentera, y por ser un cromo despegado de los que llama la atención en Todocolección.com. Todos le conocían por Ulises 31 o Sandokán y su melena y barba están en el hall of fame premetrosexual.

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Hace veinticinco años que Juan José, internacional con España desde el 11 de noviembre de 1981, colgó las botas de profesional. La historia se remonta al verano de 1985, cuando volvía de nuevo al Cádiz después de tres años con el Real Madrid. En realidad, Sandokán se había quedado sin equipo cuando el club blanco le comunicó que ya no iba a contar más con sus servicios. Poco después, la Peña Cadista Enrique Mateos se encargaría de llamar la atención del Cádiz para que Juan José firmara con el equipo. El club gaditano, entonces presidido por Miguel Irigoyen, recibió una recogida de firmas por parte de los peñistas que sirvió para llevar de vuelta a casa a Sandokán. El jugador gaditano tenía 28 años en ese momento.

En 1991, el Cádiz se jugaba la permanencia en primera división contra el Málaga. En la tanda de penaltis final, anotó el gol que ayudaba a mantener la categoría. Después, el meta Szendrei detenía el lanzamiento del malacitano Emilio, salvando al equipo andaluz del descenso. Pero tras la gesta no le renuevan y decide, con 33, que el fútbol ya no iba a ser una prioridad.

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Ahora, el ex futbolista lleva más de cinco años jubilado por una hernia discal tras haber trabajado de albañil, tubero o de repartidor, y se dedica a representar al Real Madrid en las peñas, las cuales se volvieron a cruzar en su camino para darle la última palmadita en la espalda de su carrera.

Juan José vestido de blanco en un partido con los veteranos del Real Madrid. Fuente: Veteranos Real Madrid

¿Puede ser que el fútbol sea más un espectáculo que otra cosa?

Espectáculo no, lo que pasa es que ahora ha llegado a una gama alta. Antes no teníamos a la prensa encima; podíamos salir tranquilos a cenar y hasta podíamos fumar. Todo eso ha cambiado. Hoy en día todo el mundo lleva un móvil en la mano con el que pueden captar algo y ganar dinero con ello. Desde luego, me quedo con mi época.

Se decía que por Cádiz había un doble que se hacía pasar por ti para beber a tu costa.

Sí, eso decían, pero luego el que tenía la fama era yo, que estaba casado (risas). Hay gente que dice que ha estado conmigo tomando una copa por ahí, por la noche. ¿Pero cómo iban a estar conmigo si Juan José era yo? Pues nada. "Pero ¡cómo vas a ser tú Juan José!", me decían.

Mágico González también tenía leyenda, pero ya no sé si era un doble o era él.

Había otro que se hacía pasar por él, un mexicano. Lo que pasa es que al Mago le gustaba mucho dormir, eso sí. Cuando iba en el avión o en el tren, se ponía la chaqueta en lo alto de la cara porque lo único que quería era dormir. Pero le dieron más mala fama de lo que en verdad era. También he escuchado por ahí que llegaba tarde a los entrenamientos, que se quedaba dormido… Yo lo siento, pero estuve con él en el Cádiz y ya te digo que llegaba a su hora.

Dos jugadores con leyenda. Mágico González y Juan José cuando compartieron vestuario en el Cádiz. Fuente: Archivo Cádiz CF

¿Quién es el que decide que ha llegado el momento de retirarse: el fútbol o el futbolista?

En mi caso fue el propio fútbol. Yo no quería retirarme porque en el último año en el Cádiz jugué veintitrés partidos y metí el penalti de la permanencia. Después me mandaron de vacaciones y cuando volví me dijeron que ya no contaban conmigo. Por mí hubiera seguido un año o dos (todavía tenía poder para seguir jugando), pero no me dieron esa opción.

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¿No te dieron ninguna explicación?

No. Al irme de vacaciones me dijeron que ya hablaríamos. Estuve a punto de firmar por el Atlético de Marbella, pero no quería irme del Cádiz. Al volver, me dijeron que ya no contaban conmigo porque habían firmado a otro lateral derecho. Ahí decidí dejarlo.

¿Te sentiste engañado?

¿En ese momento? Mucho. Dejé de ir al fútbol durante un año porque no era de mi agrado. Fue un palo muy grande. Si al terminar me dicen que no cuentan conmigo, habría tenido tiempo para buscarme equipo y seguir jugando.

Con Ramón Mendoza te pasó algo parecido en el Real Madrid, ¿no?

Sí. Llegué cuando estaba Luis de Carlos, en 1982, y firmé tres temporadas (aunque el Madrid quería cinco). Antes se ganaba poco dinero. Pensaba que si jugaba las tres e intentaban renovarme iba a ganar un poco más, pero Luis de Carlos se fue, entró Ramón Mendoza e hizo un equipo que era como una selección española. Como no contaba conmigo tuve que irme. En esos años empecé a ganar dinero. Pasé una época mala, pero tampoco me puedo quejar.

Has dicho que hay pocos futbolistas de tu época que siguen viviendo de lo que ganaron.

De lo que ganaba en aquella época, el cincuenta y uno por ciento iba para Hacienda. ¡Imagínate! Hoy en día hay contratos en los que el club ya se encarga de pagar todo a Hacienda. Aparte de que antes se ganaba poco, hay mucha gente de la época que ha estado mal y que no tenía ni trabajo. Todo es muy bonito cuando estás jugando, porque todo el mundo se te ofrece, te llama… pero cuando eres tú el que los necesita te dicen que la cosa está chunga. Te dan la espalda casi siempre.

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¿Cuánto valía tu ficha en el Real Madrid?

No se puede decir. Pero te digo que no es lo de ahora, eso seguro. Era bastante menos.

También son distintas las necesidades de los futbolistas de élite de ahora.

Antes tenías para comprarte un piso y un cochecito, pero ir más allá era ya vivir al día.

¿Vivías al día cuando eras jugador del Real Madrid?

Claro. El poder adquisitivo de Madrid es bastante alto. En Cádiz hay otro nivel y te encuentras sitios donde puedes tomarte la cerveza más barata pero luego te vas por ahí y te encuentras con que te cobran una cerveza o una copita a precio de puticlub (risas).

Diego Armando Maradona regatea a Juan José en el Real Madrid - FC Barcelona del 26 de junio de 1983. Fuente: Real Madrid CF

¿Qué mentalidad tenías cuando empezaste a jugar al fútbol?

Juegas al fútbol porque te gusta, porque compites… Y luego, poco a poco, vas subiendo. Mi ilusión era haber jugado en el Cádiz y me llegó ese momento. Tampoco pensaba que saldría del Cádiz, pero cuando logramos el ascenso contra el Elche en 1981 varios equipos se interesaron por mí. De hecho, yo iba para el Barcelona, pero a última hora, cuando iba a firmar por el Barça, me dijo el presidente Irigoyen que el Real Madrid quería hablar conmigo. Y no lo dudé. Toda mi vida he sido del Real Madrid.

¿Te has preguntado qué hubiera pasado de haberte ido al Barça?

La verdad es que no. Tuve la suerte de jugar en el Real Madrid y no lo pensé. Pero esto es como todos los trabajos. Conozco muchos futbolistas que son madridistas y han jugado con la camiseta blaugrana. Posiblemente me hubiese ido al Barcelona de no haberse interpuesto el Madrid. No sé lo que me daban en el Barça. Igual habría ganado más dinero.

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Fuiste internacional con la Selección española pero dejaron de contar contigo. Creo que el haber enseñado el culo por las ventanas del autobús tuvo su parte de culpa…

Y pagué yo, que era al que más se le veía (risas). Habíamos jugado contra Malta y estábamos de cachondeo en el autobús. Vimos a un grupo de gente que pensábamos que eran aficionados, les hicimos un calvito y resultó que eran los directivos de la federación (entre ellos estaba Pablo Porta, el presidente). Y ya no fui más a la selección, claro.

Muchos años después, cuando el fútbol ya no te daba más, empiezas a trabajar de jefe de comedor en el restaurante de tu compañero Pepe Mejías. Había que salir adelante, pero…

…pero hay gente que cuando termina en el fútbol se cree que tiene asegurado seguir en el mundillo por haber sido jugador. Yo estaba casado, tenía dos niños y había que darles de comer. A mí nunca se me han caído los anillos. Con catorce años ya estaba trabajando. Tuve que dejar los estudios para ponerme a trabajar. Además, era el mayor de nueve hermanos y mi padre necesitaba el dinero en casa (le entregaba todo el sueldo a mi madre). Así que ya estoy acostumbrado. Lo importante es tener trabajo y llevar dinero a casa.

¿No se te ocurrió entrenar?

Tampoco me gustaba entrenar cuando jugaba. Eso es para los que les gusta y se acuerdan de los nombres. Yo voy a hacer tres mandaos y me acuerdo, pero como mi mujer me diga otro ya tengo que apuntarlo para que no se me olvide.

Y ahora mismo, ¿de quién te acuerdas y no olvidas?

Echo mucho de menos a Juanito. Teníamos una gran amistad. Pero aparte de eso, antes había otro amiguismo distinto. Como digo siempre: está el populacho y están los de la jet society (risas). Los tres años que pasé en el Madrid fueron increíbles (estuve con Santillana, Miguel Ángel, García Remón, Camacho, Del Bosque, Isidro, Pineda, Bonet, Salguero, Agustín…), pero en los diez años que me llevé en el Cádiz pasó muchísima gente. Siempre hay personas con las que te llevas bien y otras que son como hermanos.

Sigue al autor en Twitter @Charly_HV