¡muuuuu!

Relatos de Johan (IV): Cruyff fichó por el Barça haciéndose pasar por... ¿una vaca?

Para poder fichar a Johan Cruyff en 1973, el FC Barcelona tuvo que a hacer frente a una multitud de impedimentos legales... hasta el punto de verse obligado a registrar al holandés como ganado para poder cerrar el traspaso.
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Para homenajear a Johan Cruyff, en VICE Sports hemos decidido lanzar una miniserie llamada Relatos de Johan. El '14' holandés bien que lo merece. Después de las tres primeras anécdotas, aquí tienes la cuarta: la curiosa historia de su fichaje por el FC Barcelona.

Es curioso comprobar que en la historia de cada una de las leyendas futbolísticas que nos han iluminado los domingos por la tarde hay una parte oscura o desconocida. En el caso que ahora nos ocupa, más que oscura es simplemente… maloliente.

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Ojo, no seas malpensado: no hay nada grave ahí. Simplemente, la historia es maloliente porque, para fichar por el FC Barcelona, Johan Cruyff tuvo que hacerse pasar por… una vaca. Su traspaso, de hecho, fue uno de los mejores culebrones de verano que se recuerdan.

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En 1973, Cruyff lideraba el Ajax de Ámsterdam que había sido campeón de Europa tres veces consecutivas. El jugador, no obstante, quería cambiar de aires; debido a su amistad con el gerente del Barça, Armand Carabén —cuya mujer era holandesa—, todo el mundo asumió que Cruyff quería recalar en la Ciudad Condal. De hecho, Johan ya había visitado Barcelona varias veces previamente.

El Ajax, sin embargo, comenzó negociando el traspaso con el Real Madrid que dirigía Santiago Bernabéu. El club blanco, sin embargo, no disponía de muchos fondos para fichar y ofreció una suma que el equipo holandés no pudo aceptar. Cruyff —que será recordado por muchas cosas pero nunca por la sutileza diciendo lo que pensaba— amenazó con no jugar el Mundial de Alemania'74 si lo vendían al Madrid.

Cuando el Barça acabó pagando los sesenta millones de pesetas y llevándose a Cruyff a la Ciudad Condal, Bernabéu dijo que no lo había fichado porque "no le gustaba su jeta".

Johan en la edición inaugural del Torneo de Ámsterdam, en el que el FC Barcelona quedó cuarto. Imagen vía Wikimedia Commons

A pesar de tener el fichaje cerrado, el Barça tuvo problemas para pagar el traspaso. En esa época, para importar cualquier producto del extranjero era necesario tener el permiso del Instituto de la Moneda Extranjero (IEME), una entidad que dependía del Ministerio de Comercio. Los jugadores de fútbol, sin embargo, no figuraban en la legislación, dado que durante muchos años la Liga había estado cerrada a los futbolistas extranjeros.

Para pagar al Ajax por el traspaso de Cruyff y formalizar la operación, pues, el IEME debía expedir una autorización… y la directiva azulgrana no lo iba a tener fácil para superar las trabas legales. Como la situación no se resolvía, el entonces presidente Barça, Agustí Montal, habló con un empresario conocido suyo: Manuel Ortínez.

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Ortínez, que fue director del IEME, utilizó toda su influencia para lograr que el Instituto concediera el ansiado permiso. Al final, sin embargo, Ortínez solo encontró una solución: que el Barça declarase el traspaso de Cruyff como si de una transacción de ganado se tratara. Si al futbolista holandés se lo registraba como 'semoviente' —séase, animales como vacas o caballos—, el IEME aceptaría la operación.

Y así fue: Cruyff aterrizó en Barcelona, y, aunque debutó unos meses después del inicio de la temporada, consiguió ganar la primera liga en 14 años para el club azulgrana de todos modos. Si Bernabéu lo hubiese sabido, seguramente no habría sido tan tacaño.

El mandatario madridista, sin embargo, siempre pudo esgrimir una excusa: ¿cómo iba él a fichar a un tipo que se hacía pasar por vaca?

Lo único que sabe el autor sobre las vacas es que comen hierba y dan buenos filetes, pero puedes seguirle igualmente en Twitter: @21pauriera