"solo fueron dos segundos"

Petardos: Julien Faubert, el ídolo de las siestas en el Bernabéu

El futbolista francés llegó a un Real Madrid en crisis y se vio condenado al banquillo, desde donde fue capaz de destacar gracias a una célebre cabezadita en pleno partido.
19 Enero 2017, 10:20am
Susana Vera, Reuters

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Hacía tiempo que no hablábamos de Petardos, y la más escrupulosa actualidad nos ha inspirado para volver al ruedo con una figura única e irrepetible del fútbol español del siglo XXI, un plebeyo que se codeó entre grandes en la corte de Chamartín y uno de los fichajes más increíbles del Real Madrid: Julien Faubert (1 de agosto de 1983: Le Havre, Francia).

El mito de la siesta

En 2009, el Real Madrid vivía una etapa tumultuosa en el palco y en el banquillo. En sus últimos coletazos antes de abandonar la presidencia por un escándalo en la asamblea del club, Ramón Calderón decidió cambiar de entrenador —Juande Ramos sustituyó a Bernd Schuster— y reforzar el equipo con tres fichajes invernales: Lassana Diarra, Klaas-Jan Huntelaar y el protagonista de esta magnífica historia, Julien Faubert.

Faubert llegó al Madrid impulsado por una cadena de sucesos inexplicables, tan injustificables como su fichaje por los blancos.

Faubert, presentado por Alfredo Di Stéfano en febrero de 2009. Ambos tienen más cosas en común de lo que piensas. Foto de Susana Vera, Reuters

El verdadero objetivo del Madrid en aquel mercado de invierno era Antonio Valencia, que acabó en el Manchester United. El francés llegó procedente del West Ham United de Londres, donde se había enfrentado al Tottenham Hotspur de Ramos. Los ingleses cedieron al jugador a cambio de 1,5 millones de euros hasta final de temporada, con opción de compra por seis kilos.

"Nos encontrábamos en el hotel esperando, esperando, esperando y pensando: 'ojalá salgan mal las negociaciones con Valencia'. Al final del día nos dijeron: 'Estamos hartos de Valencia, nos piden 35 millones, así que fichamos a Julien'", reveló el agente de Faubert, Yvan Le Mée, hace un tiempo. A día de hoy, nadie sabe a ciencia cierta quién cerró esa cesión, porque ni Peja Mijatović ni Vicente Boluda, ni Juande Ramos dijeron ser responsables en su momento.

El caso es que, en su momento, parecía una apuesta de última hora, una de esas que pueden convertir al autor en genio o fracasado en cuestión de minutos. Con 25 años, en la flor de su trayectoria profesional, ese francés desconocido por todo el mundo —con la probable excepción de Maldini y algún que otro enfermo del balón— aterrizaba en el Bernabéu, el coliseo de sus sueños. Literalmente.

Julien Faubert, durante su debut con el Real Madrid. Foto de Susana Vera, Reuters

Las dudas sobre su calidad y fútbol no tardaron en confirmarse. Con el Madrid, Faubert apenas jugó 54 minutos repartidos en dos partidos de liga. Y ya está, nada más. El único comentario que le dedicó Juande Ramos tras su debut contra el Racing de Santander el 7 de febrero, fue demoledor: "Faubert ha estado gris". Solo saltó al campo en otra ocasión, contra el Athletic de Bilbao en un partido ya resuelto (2-5 a favor de los blancos).

A pesar de su pobre historial, el lateral diestro se convirtió en un mito de la afición blanca —diría más, en una leyenda universal— después de perpetuar la siesta más famosa jamás hecha sobre un terreno de juego. Contra el Villarreal, en las cómodas butacas de los banquillos de El Madrigal, Faubert se permitió el lujo de echar esta cabezadita:

¿Quizás era un partido aburrido, intrascendente? Pues lo jodido es que no. Ese día, con una derrota por 3-2, el Madrid perdió matemáticamente las posibilidades de arrebatarle el título de Liga al FC Barcelona, que justo empezaba a saborear las mieles de la era Guardiola. "¡Sólo cerré los ojos dos segundos! Pero el periodista publicó que me había dormido...", se justificaba el jugador en una entrevista en el diario AS. En otra entrevista, sin embargo, él mismo aumentó el tiempo de su microcabezadita hasta los 10 segundos.

Es más que probable que Faubert no se durmiera, y que la prensa estirará el chicle como acostumbra a hacer en estos casos, pero más allá de echarse unas risas con Royson Drenthe —otro personaje, por cierto— el tío mostró una actitud de apatía absoluta ante un encuentro a vida o muerte para su equipo.

Su siestecilla, junto con el día en que se perdió un entrenamiento porque creía que le habían dado fiesta y su lesión fantasma, fueron los grandes éxitos de su breve paso por la capital española. Lo de Faubert, sin embargo, venía de lejos.

En Francia e Inglaterra, Faubert vivió sus mejores años como futbolista. Foto de Regis Duvignau, Reuters

Heredero de Zizou, héroe de Martinica

Criado en la cantera del AS Cannes, donde se formaron talentos como Micoud, Vieira o Zidane, Faubert vivió una prometedora progresión en la Ligue 1 francesa. En 2006, en un amistoso contra Bosnia y Herzegovina, el polivalente lateral —reconvertido a extremo en ocasiones— tuvo su primera y única oportunidad con la selección de su país.

No la desaprovechó para destacar con un gol tras sustituir a Franck Ribery en el minuto 69 y marcar en el descuento el tanto del triunfo de los franceses. A pesar de su buen debut en el campo, el bueno de Julien volvió a ser noticia por un hecho que sobrepasaba su toque de pies.

Cuando saltó al campo, con el 10 a la espalda, se convirtió en el primer jugador galo en vestir el dorsal de Zizou tras su retirada."Era el único dorsal que quedaba libre", explicó más tarde. Aunque no volvió ni volverá a jugar con Francia, su nombre quedará en el historial de dieces bleus.

Julien Faubert recibe la felicitación de Thierry Henry y el resto de compañeros de selección tras anotar en su debut con Francia. Foto de Damir Sagolj, Reuters

Afortunadamente, en la vida siempre hay segundas oportunidades, y a Julien le dio por cambiar de aires y defender los colores de una diminuta región francesa. Con Martinica, una isla que forma parte de un departamento de ultramar francés, Faubert recuperó el sabor del fútbol internacional y, así como quien no quiere la cosa, se unió al selecto club de jugadores —que incluye a Di Stéfano, Kubala, Puskás o Platini— que han jugado con dos o más selecciones.

En su debut con los isleños, por cierto, Faubert volvió a mojar. Titular indiscutible, el francés ha conseguido clasificar a su nueva selección para la fase final de la Copa del Caribe y la Copa de Oro 2017, que se celebrará en Estados Unidos.

A pesar de su estrepitoso fracaso en Madrid, Julien nunca perdió el sentido del humor. "La prensa y mis amigos se reían, pero la verdad es que no hay muchos jugadores que puedan decir que un club así se ha interesado por ellos. Es uno de los mejores equipos del mundo y la experiencia fue increíble. Jugué con Fabio Cannavaro, Míchel Salgado, Raúl, Guti. La calidad de ese equipo era una locura", aseguró en una entrevista reciente con el canal británico Sky Sports.

De la tercera división a Finlandia

Tras volver al West Ham en 2010, la cotización de Faubert fue bajando considerablemente. En 2012 salió de la Premier League para buscar el dinero de los equipos turcos, pero su relación con el Sanica Boru Elazığspor duró una sola temporada. Con el Bordeaux, ya de vuelta a casa y en la Ligue 1, Julien recuperó trazos de su mejor fútbol, aquél que se llevó por delante su aventura española.

Tras no renovar en Francia, Faubert se quedó sin equipo con 32 años y tiró de familia y amigos para encontrar una solución a su situación. "Mi mujer es de Castelldefels y a través de un amigo charlamos con el entrenador del CF Gavà, que me abrió las puertas", le explicó al diario AS. En cinco años, Julien pasó de uno de los mejores clubs del mundo a entrenarse para mantener la forma física con un modesto de tercera.

En 2016, probó con dos equipos escoceses, el St Johnstone y Kilmanrock. "Sentimos que no podíamos esperar a que se pusiera en forma para jugar partidos", justificó el entrenador de los primeros antes de despedirle. Con los segundos duró nueve partidos, pero a día de hoy, Faubert ha encontrado su enésima oportunidad... en Finlandia, y con el penúltimo clasificado de una de las ligas más flojas del continente europeo.

"Quiero ganar partidos y títulos, es mi objetivo", explicó Faubert durante su presentación con el FC Inter Türku. "Puedo ser un líder sobre el campo. Tengo mucha experiencia en distintos países y competiciones. Creo que soy capaz de ayudar a los más jóvenes con mi experiencia". El entrenador del Türku, confirmó que Julien asumirá el papel de salvador del equipo.

¿Qué le deparará el futuro a Julien? ¿Conseguirá su cometido en Finlandia? Mejor no te duermas en los laureles, no vaya a ser que te lo pierdas.

Sigue al autor en Twitter: @GuilleAlvarez41