Seis musicales menos cursis que podrían interesarte

A pesar de su récord de nominaciones al Oscar, 'La La Land' dividió a la audiencia y a la crítica. Aquí está nuestra guía para otros musicales que nos fascinaron.
8.2.17

Este artículo fue publicado en i-D.

Ningún género de película es más polémico que el musical. Sólo mencionar la palabra -

musical

-hará que las caras instantáneamente se descompongan como si probaran una leche ya caduca. Para estas personas, es un género obsoleto que los cursis nostálgicos resucitan de tanto en tanto sin ninguna buena razón. Ya sabes, como ahora con

La La Land

. Pero con el épico botín de la película en los Globos de Oro y sus 14 nominaciones al Oscar, ¿el panorama está mejorando para el musical moderno? ¿Podría la historia de amor situada en LA, con sus alusiones a los musicales de antaño, hacer cambiar de opinión a los detractores? Parece improbable. En el mejor de los casos, su popularidad podría guiar a los recién conversos en dirección a otros musicales modernos; para que vean que no todos son sosos, ni están llenos de nostalgia inútil. Sean un placer culposo o no, aquí les presentamos algunos musicales que categóricamente

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no apestan

.

Guy and Madeline on a Park Bench
Antes de que Damián Chazelle sorprendiera a la audiencia con el drama de un baterista en Whiplash, hizo un musical monocromático poco conocido llamado Guy and Madeline on a Park Bench. El cual fue filmado en película granulada de 16mm y se ve -para un musical por lo menos- excesivamente lo-fi, como un musical de MGM filtrado a través de la lente grumosa de una película mumblecore. Es la historia de un amor perdido entre un trompetista de jazz de Boston y una introvertida estudiante egresada. Ellos terminan su relación en los primeros minutos de la película. El trompetista comienza a ver a otra chica. La chica anterior se aleja y comienza una nueva vida. El chico empieza a pensar que cometió un error y busca a su ex, pero… oh, oh… ¿habrá seguido adelante con su vida? Al verlo ahora, resulta evidente cómo éste musical allanó el camino para el más reciente candidato al Oscar del director, con sus números de baile y sus canciones, y su escena de batalla de tap. Es mucho más discreta, aunque tenga influencias tanto de A Bout De Souffle de Godard como de Singin 'in the Rain. Fue hecha con unos insignificantes $60,000. La La Land se hizo con $30 millones, para darles una cierta perspectiva.

Chi-Raq
El musical altamente político situado en Chicago de Spike Lee, Chi-Raq, es un poco más sofisticado, como un video musical de alta calidad. Pero todavía está muy lejos de Baz Luhrmann. Basado en la comedia griega clásica Lysistrata, en la que las mujeres hacen una huelga sexual ante sus maridos por pelear en la guerra del Peloponeso, Lee traslada la acción al violento sur de Chicago, donde las valientes mujeres se rehúsan a tener sexo con sus belicosos maridos, esencialmente chantajeándolos. Ahora su eslogan cobra sentido: NO PEACE, NO PIECE. Difícilmente es un musical crudo, a pesar de sus toques de púrpuras y naranjas caricaturescos representando a diferentes bandas y grupos, como una versión moderna de West Side Story. Luego tenemos el diálogo que se desarrolla como una canción libre de rap. ¿Quién necesita los alegres coros de Gene Kelly cuando tienes a Samuel L. Jackson regalándote poesía urbana directamente frente a la cámara? "Stop the murder madness or there will be no more pole" [Detengan la locura de los asesinatos o ya no habrá palos].

Cry-Baby
Si John Waters hubiera dirigido Grease podría haber resultado algo como esto. Ubicada en los años cincuenta en Baltimore, Cry-Baby sigue la rivalidad entre los 'drapes' (motociclistas en chamarras de cuero) y los 'squares' (hipsters engreídos), con Johnny Depp como el líder de los primeros, "Cry-Baby" Walker. Cuando el rebelde adolescente se enamora de una square toda la ciudad naturalmente cambia por completo. Se trata nuevamente de Danny Zuko y Sandra Dee, pero a través del filtro de la sórdida mente de Waters, lo que significa que se trata de un musical consabidamente adolescente y trashy. Piensen en esto: un primer plano de la cara de Depp, una lágrima solitaria rueda por su mejilla; la frase del narrador: "Lo han herido, lo han maltratado, lo han malinterpretado. Es Cry-Baby Walker". Es, en última instancia, el emo rockabilly de Depp, con su cabello envaselinado y peinado hacia atrás, junto con su esculpida mandíbula, quien se roba el espectáculo con canciones como High School Hellcats y Teardrops are Falling. Ah, ¿y mencioné que Iggy Pop interpreta al tío provinciano de Cry-Baby y que besuquea a su abuela por lo que parecería una eternidad? Eso no lo veríamos en Grease.

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School Daze
Basado en parte en los días como estudiante de Spike Lee en el Morehouse College de Atlanta, School Daze es una divertida comedia de campus, sobre fraternidades y hermandades en disputa en una universidad históricamente negra durante el fin de semana de bienvenida. Y sí, hay canciones. Lee se burla de su proceso de reclutamiento, al protagonizar el mismo a uno de los esperanzados "Gammites" durante un agotador proceso de iniciación. Él es virgen y le dicen que debe acostarse con alguien para poder entrar a la fraternidad. Eso aparte de ser encadenado como un perro, con los ojos vendados y de que lo obligaran a comerse un plátano aguado del inodoro. ¿El mejor momento musical? Cuando dos hermandades se enfrentan en un salón de belleza y hablan -cantan- acerca de todo lo que tiene que ver con pelo. Es como Beauty School Dropout, si Beauty School Dropout fuera cien veces más insolente.

Dancer in the Dark
Este bien podría ser el musical más oscuro y más jodido de todos los tiempos. Lo cual no resulta tan sorprendente cuando googleas al director. Es Lars von Trier. Sí, el que dirigió Antichrist. En Dancer, le dio a Björk el papel de una trabajadora en una fábrica que ahorra para una operación que evitará que su pequeño hijo desarrolle la misma condición degenerativa ocular que ella tiene. Luego, obviamente, las cosas salen mal -muy mal-, la despiden de su trabajo y regresa a casa para encontrarse con su lata de ahorros completamente vacía. Es desgarrador, como una cruda película de realismo social con números musicales. Esas canciones aparecen cada vez que Björk sueña, cuando anhela escapar de su vida miserable. Realmente esa extraña mezcla de realismo crudo y extravagancia musical no debería funcionar, pero el resultado final es inquietante y misterioso de una manera en que sólo un cineasta como Von Trier podría hacerlo.

8 Women
Cuando François Ozon decidió hacer una película sólo con mujeres, esta elegante comedia negra -con un elenco épico que incluyó a Catherine Deneuve, Isabelle Huppert y Emmanuelle Béart- cobró forma. Ocho mujeres están atrapadas en una finca acaudalada durante una tormenta en Navidad. Descubren al patriarca de la familia muerto, asesinado, y cada mujer se vuelve sospechosa del crimen. Realmente es un regreso a los melodramas de campamento de los cincuenta de Douglas Sirk, con cálidos tintes de color en la excéntrica familia de mujeres y en sus empleados. Ozon enfoca la lente con ironía, acogiendo todo lo kitsch, todo lo musical. Es como una mezcla entre Dial M for Murder y Cabaret.