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Francesc Pardo: Biología y Paleontología. Esto es una fundación de paleontólogos. Llevamos aquí solamente cinco meses y medio, sin ninguna subvención porque es un museo privado. Esto es una colección privada. Llevamos ya muchos años en esto, vendemos a museos, hacíamos exposiciones itinerantes por todo el mundo antes de aterrizar en Barcelona. En principio esto tendría que haber ido para Vancouver, de hecho en París también nos ofrecieron unas instalaciones, pero a última hora hubo un cambio de planes y apostamos por Barcelona. Hemos hecho dos cosas: la primera, que es muy importante, ha sido recuperar un espacio como este para la ciudad, que es un palacio que ha estado cerrado unos 16 años, la Casa de la Custodia. El espacio es muy bonito y es único porque además tiene arcadas góticas del siglo XIV. Y también hemos hecho el único museo del mundo donde se pueden tocar las piezas que sacamos de yacimientos importantes de Siberia, de permafrosts –que son glaciares enormes– de la República de Yakutia y de Alaska, y también un poquito de Cataluña. ¿Así que todas las piezas que hay en el museo las habéis encontrado vosotros?
Sí, sí, claro. Concretamente lo que exponemos en este museo lo extrajimos de permafrosts de por ejemplo Siberia, por eso tienen esa conservación tan buena. Puedes oler el cuerno de un rinoceronte lanudo, que nadie los ha visto y cuando llegan aquí se sorprenden, y al olerlo, al ser de keratina y no de marfil, todavía huele al animal, el olor está intacto. La gente flipa, es que estamos hablando de 15 mil años.
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Sí, aunque yo hace ya dos años que no voy, me estoy haciendo viejecito. Así que de vez en cuando os ibais a Siberia a picar hielo.
A picar hielo no.Bueno, es una forma de hablar.
En la zona en la que trabajamos, que es la más grande del mundo, es un permafrost que es como cinco veces Cataluña. Tiene 1.500 metros de profundidad. Ahí vamos en verano, cada año llevamos grupos de unas 20-25 personas, la mayoría son chavales estudiantes de biología que después de la expedición tienen una experiencia de supermáster. Allí en invierno la temperatura puede llegar a –70º, y en verano es de unos –10º a –30º. Es más fácil en verano porque la superficie de los glaciales está más blanda, y a los laterales proyectamos agua con vehículos anfibios que tenemos para que se vayan deshaciendo. Así que no es picar hielo exactamente, se trata de proyectar un chorro de agua.

Esto es como un cazador cuando va a cazar, que tiene que buscar pistas, pisadas… Pues nosotros tenemos la intuición por los cauces de los ríos, los glaciales, cuando encontramos pelo sabemos que es un animal que se ha descompuesto… No es tan sencillo, es difícil. No es aquello que pegas una patada y sale un yacimiento, si fuera tan fácil… ¿Y por qué que os hayáis interesado en concreto por los mamuts?
Esto viene ya de hace muchos años, lo que pasa es que aquí en Barcelona nos puede chocar un poco, pero ya hay varios museos por el mundo. Hay también uno en México. Y aquí también hay un mamut en el parque de la Ciutadella con el que todo el mundo se ha hecho una foto.
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Bueno, lo hizo un artista que quería hacer una serie de esculturas de todos los animales del pleistoceno que vivían en la tierra, y aquí en Cataluña también. Lo que pasa es que hizo el mamut y se murió, y no le dio tiempo a hacer más esculturas.

Sí, los mamuts que vivían en África se extendieron por toda Euroasia. Si ahora tuviésemos una maquinita del tiempo y retrocediéramos 15 mil años no habrían estas casas, no habrían estas calles, pero habrían mamuts y otros animales. Claro, la tierra también era diferente, los mapas cambiaban, pero por supuesto vivían animales.
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A ver, ¡que era la época glacial!




