Lucía Etxebarría analiza "Hecho, es simple" de 7 Notas 7 Colores

La escritora, feminista de casi cincuenta años ganadora de premios de poesía, hace un sesudo repaso del pulso, tono y rima de los versos de Mucho Muchacho sobre fumar porros y comer pollas. 'Hecho, es simple'.

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may. 4 2016, 3:00am


Etxe, es simple. Imagen modificada

Oyes a 7 Notas 7 Colores ahora, pero ya estaban antes. Poniéndote más dientes que la cocaína y echándole mas huevos que la gallina

Tengo casi cincuenta años y soy feminista. He sido feminista toda mi vida. Y muy combativa. De hecho, me autoproclamé feminista hace veinte años, cuando, tras la publicación de mi primer libro, la jefa de prensa me pidió por favor que no dijese en las entrevistas que lo era, que eso arruinaría las ventas del libro. Y claro, por eso me dediqué a dejarlo clarísimo en cada entrevista. Que era feminista, que soy feminista, muy feminista. Soy sagitario. Las sagitario solemos hacer exactamente lo contrario de lo que nos dicen. Las feministas también solemos hacer lo contrario de lo que nos dicen.

Pues eso, que soy feminista. Y sagitario. Y tengo cincuenta años. Bueno, aún no. Pero casi. Y se supone que por esa razón no me debería gustar un grupo como 7 Notas 7 Colores.

Primero, porque no tengo edad. Segundo, porque se entiende que el rap es un género macarra y misógino. Tercero, porque escribo poesía, e incluso tengo un premio prestigioso de poesía (El Barcarola) y por lo tanto, un tipo que dice cosas como "Sopla mi polla hasta que se me infle un huevo", "Tengo el pene listo para cualquier meneo", "Solo espera nena que coja la panoja", "Me la traéis floja, lamepollas" , y demás lindezas, y que repite la palabra mierda unas cuantas veces en cada canción, no debería gustarme. El caso es que me gusta.

Tengo mi pene listo para cualquier meneo. Nunca saben con qué viene o nunca saben con qué vengo. Desprende unas fragancias que causan un mareo colectivo donde sólo me mantengo de pie yo, en el escenario

Cuando Iago Fernández de VICE me llamó para proponerme que escribiera sobre 7 Notas 7 Colores y que hiciera un análisis de las letras de Hecho, es simple, acepté porque pensé que resultaría divertido. Después me di cuenta de que era imposible. Es imposible analizar aisladamente las letras de un rapero.

El rap encuentra toda su fuerza expresiva en las palabras, en las combinaciones que se hacen para rimarlas y llevarlas más allá del sentido literario.

Nadie puede analizar la estructura misma de las letras de un disco como el de 7 Notas 7 Colores desde la perspectiva de un filólogo. Las letras no son nada sin la música, y carecen de sentido sin ella. Sin música no serían más que una concatenación de vaciladas, palabrotas y sobradas de un pavo algo niñato, muy perrero, con exceso de autoestima, cabreado con el mundo y que se ha fumado unos cuantos porros de más.

Si las lees, las letras de Mucho Muchacho no te parecen nada especial. De hecho, te aburren. Probablemente incluso te cabrearían.

Aunque la mujer más preciosa del mundo no te haya despertado con el desayuno y luego te haya comido la polla. Y tú tengas que salir por ahí a comer pollas

Pero con música, es otro tema.

La rima ayuda al sincretismo musical. Hay un instinto en la combinación de versos, en crear una simbiosis entre la los símbolos y el tiempo, el pulso, el acento, la división y subdivisión de los versos, que convierte a esas palabras en otra cosa.

El huevo es una cosa, el aceite otra. Cuando los juntas, ya es mayonesa, y no podrías aislar el huevo. De la misma manera, aquí no puedes aislar las palabras. Cuando Mucho Muchacho hila su relato al ritmo del beat esos versos cobran sentido. Pero sin música no son nada.

La originalidad musical del rap en general, y de 7 Notas 7 Colores en este caso particular, radica en la forma rítmica, versada y rápida en la que se cantan las letras, las mezclas de scat y onomatopeyas para emular sonidos electrónicos o acústicos.

No tiene ningún sentido analizar las letras en concreto, sin la música de la que forman parte, porque en el rap la voz es un instrumento más, y en el caso de 7 Notas 7 Colores, se constituye a partir de tonalidades menores para crear una atmósfera de sentimientos: la tristeza, la rabia, a la desesperación, la lucha sin sentido, pero tozuda.

Las secuencias armónicas son sencillas, algunas canciones sólo se basan en una tónica y no realizan saltos a otros acordes. La melodía se convierte en una representación del mundo caótico que se intenta describir.

He escrito que las armonías son sencillas pero, atención, eso no significa que la construcción armónica sea deficiente. Simplemente no es clásica. Porque es una música que habla de la calle, y de una calle muy vivida. Y tiene que crear un ambiente, una emoción que transmita ese ritmo de calle, de calle ajetreada.

El tempo, que oscila entre los 80 bpm y los 100 bpm, alrededor de un andante y un moderato. Este tiempo relativamente lento en el ritmo, contrasta con la rapidez en la que se dicen las palabras, y por eso las células rítmicas del parafraseo son todas divisiones y subdivisiones del pulso.

Las palabras se convierten entonces en parte de la música, la letra tiene sentido, tiene mensaje, pero ese mensaje se pierde sin música, porque la interacción abre las puertas a una naturaleza diferente. Sin interacción, todo es distinto.

Está en tu cara mamón. En el barrio, volamos alto, ya te digo. Cerebros corroídos por las circunstancias. Te damos en La Madre, más a saco que Paco

Hace mucho tiempo que el rap dejó de tener esa marca de marginalidad que en sus orígenes constituyó parte de su encanto. Esos ritmos cuya base es el compás 4/4 del acompañamiento, en el que cada sílaba del texto acentúa machaconamente cada parte, con alteraciones periódicas y cierta regulada improvisación integrada en el "flow" (que es la manera de agrupar los sonidos para clavar con exactitud el final del párrafo con el del compás) , pertenecen ya tanto a nuestro mundo, a nuestra concepción de un cierto tipo de música, que es difícil que nos sorprendan.

7 Notas 7 Colores no me escandaliza. No me escandaliza que repita la palabra "mierda" más veces que los de Podemos repiten la de "casta". No lo encuentro ni misógino, ni macarra (hay que tener en cuenta que yo vivo en Lavapiés, oigo en la calle cada día sobradas mucho más delirantes que las de este pavo). Pero tampoco creo que Mucho Muchacho sea lo que literariamente se entiende por poeta. La poesía se lee. El rap se escucha.

La gente te jode por el culo en cuanto se les presenta la ocasión. Algunos por la presión de todas las cosas y otros por vocación. Mientras, gatos delgados buscan en las basuras

Eso sí, si ampliamos el concepto de lo que es poesía, si nos salimos del mero concepto filológico ("composición literaria que se concibe como expresión artística de la belleza por medio de la palabra, en especial aquella que está sujeta a la medida y cadencia del verso") y nos vamos a aquello que decía Becquer precisamente en una poesía, de que "poesía eres tú", si creemos que podemos encontrar poesía más allá de las palabras, que hay quien ve poesía en los cuadros de Wyeth, o en las fotografías de Chema Madoz, o en las sinfonías de Mahler, o en los ojos de su novia, entonces sí que tendría que admitir que la música de 7 Notas 7 Colores tiene un potente contenido poético, desde el momento que manifiesta un sentimiento, que transmite, que conmueve, que toca.

Cualquier intento de parar mi pepino va a ser en vano, cabrones. No hay libros de instrucciones para parar esto. Vivo en un planeta donde los hombres resbalan con cáscaras de plátanos. El cielo es azul, creo. Mis rimas suenan en estéreo

Pues eso, que soy casi cincuentona, que soy feminista, que amo la poesía, y que me gusta mucho Hecho, es simple. Como Mucho, pocos.

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