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Cultură

Bienvenidos de nuevo al infierno de la Navidad

Esto nunca se acaba, ¿verdad?
10.12.15

Ya estamos en diciembre otra vez. Esto nunca se acaba, ¿verdad? Porque estoy convencido de que tuvimos un diciembre —con todas sus fiestas y frivolidades— el año pasado, y tuvimos otro diciembre —con regalos y adornos— el año anterior a ese. Entonces, ¿qué cojones?, ¿por qué está pasando otra vez?, ¿por qué sigue pasando?

Porque más allá de la alegría incesante del día de Navidad, diciembre es como una gran fiesta, 31 días seguidos de invitaciones a celebraciones navideñas en Facebook y de gente sin saber cuándo trae buena o mala suerte poner o quitar los adornos navideños. Estamos sumidos en un flujo constante en el que no sabemos si el colocar mal los adornos traerá sobre nosotros una maldición de los dioses condenándonos a ir al infierno o si solo estamos celebrando la Navidad como debe ser.

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En cualquier caso, ¿cuál es la mejor manera de sobrevivir al infierno de diciembre? Tenemos una lista de todas las cosas que van a suceder durante el próximo mes, para que puedas estar preparado cuando lleguen. Imprímela y ponla junto al árbol o compártela con alguien más.

'¡Deberíamos celebrar nuestra propia cena de Navidad! ¡Será genial! ¡Podríamos celebrarla en un refugio antiaéreo! ' (Foto vía Adrian Clark)

1. LA INCERTIDUMBRE DE SI TU SOBRINO SABE O NO LA VERDAD SOBRE PAPÁ NOEL

Cada año tengo que preguntar y cada año parece que nadie lo sabe. ¿Ese niño de ocho años de edad al que le tengo que comprar una caja de Lego conoce la verdad sobre Papá Noel o no? Su padre lo mira a él. Me mira a mí. «¿Tal vez?» Cuando tú tenías ocho años sí sabías la verdad. Cuando tenías siete años tenías tus sospechas. Siempre hay un chico malo en la escuela, a los siete años, que te dice que Papá Noel no existe. Mi primo es mucho mejor que yo jugando a Call of Duty , no puede ser que ese enano no sepa que Papá Noel no existe. ¿Sabes qué? Este año no le voy a regalar nada. Así aprenderá.

2. LOS IDIOTAS QUE FINGEN NO SABER QUE PAPÁ NOEL NO EXISTE

Esto ocurre al menos una vez cada diciembre. Por ejemplo, si de repente dices algo como «Papá Noel no existe», cuando te das la vuelta, ves a tu compañero de administración con un sombrero de Papá Noel y una corbata navideña y entonces, tu compañero se agarra el pecho y con falsa sorpresa dice «¿Que no existe?», y luego se ríe. Sin embargo, no cabe duda de que —delante de un jurado de compañeros de trabajo— sería declarado culpable de asesinato por su mal chiste.

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3. BEBES DE UN VASO DE CARTÓN ROJO UN CHOCOLATE CALIENTE EXCESIVAMENTE CARO

¿Has hecho 15 minutos de cola en Starbucks porque te apetecía tomarte un «chocolatito» caliente con crema batida, leche desnatada sin lactosa y un toque de canela? Además has pedido que le echaran nubes, pero todas se han quedado pegadas a la tapa de plástico mientras lo bebías, por lo que al final has tenido que escarbar con una cuchara el fondo del vaso para disfrutar de ese coágulo de nubes y nata, ¿verdad? Ahora eres diabético, ¿no? Eres un tonto, un imbécil de Navidad.

Una gran olla de decepción (Foto vía Chatiry World)

4. CAISTE EN LA TRAMPA DE HACER DE TU COMIDA DIARIA ALGO MÁS FESTIVO DE LO NECESARIO

Mira: en el súper hay un sándwich de pavo. ¿Quieres? Está en oferta. ¿No? No, no quieres. He aquí por qué: porque el día de Navidad, después de horas de estar como esclavos en la cocina, tu madre saca el codillo del horno, tu padre trae su famoso jamón con melón y tu primo prepara una salsa especial de Navidad, y tú presencias toda esa gloria ante tus ojos y piensas: «¿Podría untar mayonesa a una rebanada de pan y meterla en la nevera ocho horas para que me la pueda comer con esto?». Inhalas el aroma empalagoso de la salsa y piensas: «¿Puedo acompañarlo con patatas fritas?». Tu abuela te ofrece coliflor al horno con mantequilla y tocino, y piensas: «¿Podríais ponerle un poco de relleno extremadamente deshidratado a la mezcla?». Has echado a perder la cena real de Navidad con un sándwich barato de pavo. Ya no puedes comer ninguna delicia sin agregarle una cucharada de mermelada de arándanos de alguna marca conocidísima. Te has jodido la Navidad a ti mismo, para siempre.

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5. ASISTIR A UNA FIESTA DE MAL GUSTO CON SUÉTERES NAVIDEÑOS EN LA QUE NADIE ENTIENDE LA IRONÍA

La única razón por la que hay fiestas con suéteres navideños de mal gusto es porque la chica que la organiza tiene un jersey de Navidad muy bonito que le sienta genial y el resto tenemos suéteres baratos que pican, así que ella parece un ángel, casi una supermodelo, a nuestro lado.

«¿Esto, dices?», te pregunta la chica del suéter bonito mientras te entrega un cóctel. «Creo que lo compré hace años por internet, creo». Pero seguramente en la etiqueta pone algo así como HËCHO A MANO EN SUECIA. Este ángel es muy, muy sospechoso. Ahora suenan villancicos y tú estás borracho y gritas en vez de cantar, alguien te pone unos cuernos de reno y ni te molestas en quitártelos, porque en secreto estás disfrutando la fiesta. ¿Te lo estás pasando bien, o es otro alarde de tu insondable ironía? Alguien te pasa un trozo de pastel y la verdad es que te gusta. Miras a tu alrededor. Todo el mundo está poniendo caras raras y se lo está pasando bien. Ahora el concepto de ironía está muerto. Se ha cocido hasta la muerte en un suéter de lana con motivos navideños.

6. EL PONCHE DE FRUTAS TE VA A DECEPCIONAR MUCHO

Hay tres tipos de ponche de frutas:

—El que haces en casa con frutas y especias que se deshacen lentamente y que calientas en la estufa durante horas hasta que la cocina huele a Navidad y luego lo tomas en una taza especial (porque has comprado tazas especiales), le das un trago y: «¿Así es como debería ser el ponche?». Lo tienes que masticar, porque no se puede beber tanta fruta.

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—El que hacen en paraditas o en las ferias navideñas, al que le das el primer sorbo y piensas: «¡Esto es solo agua caliente!».

—El que compras envasado en el supermercado, al que solo le tienes que añadir agua y que debes calentar en el microondas. Es tan dulce que es prácticamente jarabe.

El ponche de frutas te va a decepcionar.

Bromillas de Navidad con los amigos (Foto vía istolethetv)

7. VAS A TENER QUE AYUDAR A PONER TODOS LOS ADORNOS DE NAVIDAD PORQUE TE LO VA A PEDIR TU MADRE

Has llegado a casa y es Nochebuena, estás congelado después de coger tres autobuses cargando con una caja enorme de regalo para tu sobrina lejana, se abre la puerta y esperas una cálida bienvenida, pero no sucede: tu madre ha guardado todos los adornos del árbol para que tú los pongas, así que te pasa una caja con todas las bolas y te dice que empieces a colgarlas. «No me mires a mí», dice tu padre, junto al árbol artificial que pone cada año desde 1990. Así que no te queda más que adornar el dichoso árbol.

8. RECIBES UNA TARJETA DE NAVIDAD MUY CONMOVEDORA DE TU ABUELA Y RECUERDAS LA ÚNICA VEZ QUE HABLASTE CON ELLA EN EL AÑO, QUE FUE CUANDO TE ENVIÓ UN BILLETE DE 100 EUROS POR TU CUMPLEAÑOS Y TÚ LE ENVIASTE UN SIMPLE MENSAJE DE TEXTO TRES DÍAS DESPUÉS DE TU CUMPLEAÑOS, DICIÉNDOLE: «¡GRACIAS, ABUELA!» Y AUNQUE LA CARTA, ESCRITA A MANO, DECÍA COSAS COMO: «ESPERO QUE ESTÉS BIEN, PORQUE NO SÉ MUCHO DE TI. HE INTENTADO METERME EN ESA COSA DEL FACEBOOK PARA PODER HABLAR CONTIGO, PERO, ¡NO SÉ CÓMO SE HACE!… CADA DÍA EXTRAÑO MÁS Y MÁS A TU ABUELO, MI CORAZÓN ESTÁ TAN CANSADO», Y EN ESE MOMENTO PENSASTE: «TENGO QUE COMPRARLE UNA TARJETA BONITA A MI ABUELA Y ENVIÁRSELA», PERO TE PONES A VER UNA PELÍCULA Y SE TE OLVIDA Y SOLO TE ACUERDAS EL INEVITABLE DÍA QUE MUERE.

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Llama a tu abuela, capullo.

Pasándolo bomba (Foto vía Neil Piddock)

9. TU MADRE VA A QUERER COMPRARTE ALGO MUY PRÁCTICO EN LUGAR DE UN REGALO DE VERDAD

Sí, quieres un par de zapatillas nuevas, un pijama nuevo y la última Xbox para Navidad, ¿pero no necesitas dinero para la revisión del coche? «¿No necesitas una batería nueva para el coche?», pregunta tu madre por el teléfono. Sí, necesitas una batería nueva. Necesitas el coche para ir al trabajo, pero no puedes gastar mucho en él. «Y neumáticos. Necesita neumáticos nuevos», grita tu padre. Así que ya está todo arreglado: batería nueva, dos neumáticos nuevos y la revisión. La Navidad para los adultos es una mierda.

10. LA GENTE QUE ODIAS TE VA A INSISTIR EN QUE TOMES «BEBIDAS NAVIDEÑAS»

Lo mejor de la Navidad es poder comer y no hacer nada. Lo malo es cuando te invitan a cócteles o bebidas navideñas el tipo de personas que organizan reuniones en los bares a través de Facebook en lugar de limitarse a mandar un mensaje de texto que diga «¿Vamos al bar?». En diciembre no hay bebidas sencillas; siempre son muy elaboradas. Siempre son bebidas seis o siete veces más empalagosas. ¿Quieres una «bola de nieve»? Es como si alguien le hubiera echado algo asqueroso a la limonada. No, gracias. ¿Y un poquito de sidra caliente con especias? La sidra está caliente y alguien le ha metido una rama entera de canela. Pero te los tomas, ¿verdad? Siempre. Te pones unos cuernos de reno y te tomas esas porquerías.

Jo, jo, jo (Foto vía Bennett)

11. TU BAR FAVORITO SE LLENA DE INDESEABLES (Y TU BAR MENOS FAVORITO TAMBIÉN)

Primeros de diciembre y ya van llegando: los indeseables. Un incesante goteo de comidas y celebraciones de empresa, con personas con rebequitas y sombreros de papel que se sientan en las mejores mesas del bar. «Un tinto de la casa, un blanco de la casa, una botella de prosecco, tres limonadas… Juan, ¿qué era lo que querías? ¿Juan? ¿Juan? [HACE UN GESTO COMO SI TOMARA UNA BEBIDA, Y PREGUNTA: «¿UNA CERVEZA?»]. Una cerveza para Juan, y ¿qué patatas fritas tienes? [QUINCE MINUTOS PARA PENSAR EN LAS PATATAS FRITAS] Sin patatas fritas, gracias. Ah, y cinco chupitos de tequila». Se ríen escandalosamente. En una silla han amontonado todos sus abrigos y bolsas. Se quedan de pie delante de la puerta del baño. Estas personas nunca han estado en un buen bar en su vida y ahora están aquí, pidiendo a gritos que el propietario ponga algunas canciones de fiesta. ¡Esto no es una fiesta! ¡Los bares son los lugares a los que las personas con problemas van para escapar de gente como vosotros! ¡Volved al infierno del que habéis salido!

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12. TUS PADRES SE HABRÁN DESHECHO DISCRETAMENTE DE TUS TRADICIONES NAVIDEÑAS MÁS PRECIADAS

¿Dónde está ese adorno que hice cuando tenía cinco años? ¿El Papá Noel de papel mâché que acabó deformado con la humedad del desván? «Ah», dice tu madre, «ya no lo tenemos». ¿Qué leches es esto, ternera? «Ah», dice tu padre, «no valía la pena comprar un pavo entero solo para nosotros tres, así que hemos comprado ternera». ¡Dejad de destrozarme la Navidad!

Un Papá Noel simpaticote (Foto vía Jack PInell)

13. VAS A TENER QUE ADMITIR QUE EN REALIDAD TE ENCANTA LA NAVIDAD

Sí, así es, te encanta la Navidad. Con el calorcito del hogar, el chocolate caliente en el desayuno, los deliciosos y variados platos de comida, el alcohol y el alcohol otra vez, las chimeneas de leña, los sofás cómodos, las películas en familia, las noches en vela, los grupos de WhatsApp interminables con todos sus compañeros de trabajo, el temor inminente de Noche Vieja, la sensación extraña de que no te has movido de manera significativa durante cuatro días, el regalo del perro, tus regalos y todo el mundo contento con sus regalos: te encanta. La Navidad es genial, diciembre es genial. Te encanta, te encanta la Navidad. Disfrútala al máximo.

@joelgolby