Hace años tenía un amigo australiano que siempre hablaba de las ‘pandas’ que conocía. Cuando le preguntaba de qué coño hablaba, contestaba que ‘panda’ era el término que usaba para describir a las tías buenas japonesas. Viendo estas fotos que Gonzalo Mainoldi sacó en la reciente celebración de Bon Odori en Buenos Aires, me hizo gracia que entre los más de 10.000 argentinos de etnia japonesa que asistieron, también había unas cuantas pandas de verdad.
Publicidad