A los 15 años hice mi primera y última intervención grafitera. No fue precisamente un alarde estético, fue más bien un acto de rebeldía, lo mío tenía mensaje. Creo que estaba haciendo segundo de BUP y había una cosa que me indignaba exageradamente: durante el recreo las chicas iban a una panadería que había delante del instituto, se llamaba “El Molí Vell” e iban a tomar café y a charlar. Joder, tenían 15 años, ¿qué hacían tomando puto café? Estaban como intentando flirtear con la edad adulta, forzar su crecimiento, desprestigiar su juventud.
Indignado como estaba, una noche me acerqué a esa panadería y escribí “Molí Vell represor, libera a nuestrxs compañerxs presxs”. Convertí una pared en un contenedor de ideas y, a la vez, reivindiqué un espacio público indispensable para el desarrollo personal de nuestras juventudes: la calle, el recreo. No podía permitir que mis compañeras malgastasen su media hora de libertad encerrándose dentro de ese santuario consumista
Bueno, ahora que ya he liberado mis demonios internos, os hablaré del Ús, un festival que empieza el 1 de febrero en Barcelona. Se trata de un evento de arte urbano y de reivindicación de nuevos usos para los espacios urbanos abandonados. En él encontraremos creadores cuyo lienzo expresivo es la propia calle: grafiteros, ilustradores y artistas que desarrollan instalaciones urbanas y arte interactivo. Podéis consultar los artistas que participan aquí. También podréis disfrutar de conciertos, DJ’s y talleres varios.
No es que pretenda comparar mi pequeña “acción” adolescente con toda la sangría de buen arte que encontraréis en el festival, pero no me negaréis que mi pequeño delito estaba cargado de sentido y simbolismo, que, en el fondo, es de lo que se trata todo esto.

