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Campos de trabajo norcoreanos

Nos colamos en los campos de trabajo de Corea del Norte en Rusia.

Esclavos siberianos

Nos colamos en los campos de trabajo de Corea del Norte en Rusia

Por Shane Smith, Fotos por Jason Mojica

Este t√≠o blandi√≥ amenazante un tirafondo de v√≠a ante Shane hasta que su gu√≠a mafioso ruso, Billy el Pescado, se lo arrebat√≥ de las manos y le dijo, ‚Äú¬ŅCon esto nos vas a apagar las luces?‚ÄĚ Al poco de llegar yo a Siberia, nuestro editor en el Reino Unido, Andy Capper, me envi√≥ un mensaje que dec√≠a, ‚ÄúTe encantar√° Siberia. Todo est√° muy cerca y la gente es muy maja‚ÄĚ. Por supuesto, se estaba choteando (o siendo ingl√©s, que viene a ser lo mismo), porque todo est√° a 18 horas de viaje en tren y la gente es tirando a chunga, muy chunga. Con algunos la cosa empieza bien, pero una vez empieza a fluir el vodka, que es siempre, empieza tambi√©n a fluir la malevolencia. Hay excepciones a la regla del ruso cabreado, pero son muy pocas y cuestan de encontrar. Una de esas excepciones fue la de Billy el Pescado; por supuesto, no era su verdadero nombre. ‚ÄúEl Pescado‚ÄĚ era su apodo, y yo a√Īad√≠ el ‚ÄúBilly‚ÄĚ porque estaba borracho. Billy era un mafioso local de un remoto pueblo siberiano sin polic√≠a y con muy pocas regulaciones, salvo las suyas y de sus chicos. Esto demostr√≥ ser, literalmente, un seguro de vida, porque nosotros √≠bamos en busca de algo peligroso en medio de ninguna parte: esclavos norcoreanos que no quieren que nadie sepa que est√°n all√≠. Billy accedi√≥ a llevarnos al bosque para encontrarlos. En el primer campo que encontramos, los guardas norcoreanos nos amenazaron e intentaron expulsarnos de all√≠. Billy el Pescado se ri√≥ ‚Äďuna enorme risotada con dientes de oro. ‚ÄúEsto es Rusia‚ÄĚ, rugi√≥, sus ojos centelleando. Se√Īalando con la mano las vastas extensiones que nos rodeaban, declar√≥, ‚ÄúEsto es m√≠o‚ÄĚ. Despu√©s le dijo a nuestro equipo de filmaci√≥n, ‚ÄúSeguid grabando. No pueden haceros nada‚ÄĚ. Eso hicimos. M√°s tarde, ya en pleno interior del bosque, nos dimos de bruces con un grupo de trabajadores norcoreanos. Unos cuantos se acercaron y rodearon nuestro cami√≥n. Uno de ellos agitaba un clavo de l√≠nea con el que parec√≠a estar dispuesto a aplastar nuestros sesos imperialistas. Billy se le acerc√≥, se lo qued√≥ mirando y, con calma, le dijo, ‚Äú¬ŅEs con eso con lo que nos vas a apagar las luces? Vas a necesitar algo m√°s‚ÄĚ. El otro sonri√≥ y se adentr√≥ en el bosque. Un rato despu√©s almorzamos al lado de una vieja pila de le√Īos: jam√≥n cocido, pan duro, patatas fritas sabor paprika, vodka, cerveza y, de postre, vodka con jugo. Billy sac√≥ unas viejas escopetas y liberamos un poco de la tensi√≥n acumulada disparando a las botellas de cerveza vac√≠as. Era como volver a tener 15 a√Īos; unos chicos traviesos en el bosque. Al darnos la vuelta all√≠ estaban los norcoreanos, esper√°ndonos, pero esta vez acobardados, mucho menos agresivos. ‚Äú¬ŅSab√≠as que estaban ah√≠?‚ÄĚ, le pregunt√© a Billy. ‚ÄúClaro. ¬ŅD√≥nde iban a estar?‚ÄĚ T√≠pico de Billy. Tras toda una tarde jugando al gato y el rat√≥n con los esclavos norcoreanos, Billy nos llev√≥ a un r√≠o siberiano helado para darnos un chapuz√≥n y ‚Äúlimpiarnos‚ÄĚ, despu√©s m√°s vodka para ‚Äúcalentarnos‚ÄĚ, y a continuaci√≥n a casa de su familia, donde nos dieron la √ļnica comida decente que pudimos catar en Rusia. Tras la comida, la familia Pescado nos llev√≥ al bar (l√©ase: una habitaci√≥n iluminada) para una noche de priva y abrazos alcoh√≥licos con tipos duros de apodos como Stalin, Oso Asesino y, mi favorito, Asesino, simple y llanamente. L√°grimas, m√°s vodka, entrega de regalos baratos y, finalmente, dos d√≠as de viaje en tren de regreso a la ‚Äúcivilizaci√≥n‚ÄĚ. Pero en el tren nos estaban esperando los norcoreanos‚Ķ As√≠ dieron comienzo las peores 48 horas de mi vida, que terminaron con el FSB (la versi√≥n moderna del KGB), la milicia local, polic√≠as de paisano y un surtido de matones llev√°ndosenos del tren y poni√©ndonos bajo custodia. Recordando a Billy y su habilidad para resolver cosas sin esfuerzo, le envi√© un mensaje de texto dici√©ndole que el FSB nos hab√≠a detenido. √Čl replic√≥, ‚ÄúPor supuesto. Marchaos de all√≠‚ÄĚ. Nos escabullimos, cruzamos por Siberia hasta China (Billy nos hab√≠a hablado de la ruta de los contrabandistas) y finalmente‚Ķ la libertad.

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Un norcoreano hace labores de mantenimiento en un camión ruso en el corazón de un campo de trabajo. Shane con el policía de tránsito ruso que le salvó de un grupo de gamberros borrachos en el Transiberiano. El aserradero en Dipkun. Billy el Pescado muestra su escopeta. Todos nos habían dicho que el puente que conducía a la zona de tala había ardido y que tendríamos que vadear el río, pero un policía local había construido este puente provisional para poder ir a robarles chatarra a los norcoreanos. Todos estos troncos apilados sobre el barro son de alerce siberiano, que básicamente se usa para construir esos mierdosos muebles de madera prensada que tienes en tu casa.