Cultură

Guía para la masturbación femenina

Hablamos con varios sexólogos y con 20 mujeres para saber cómo masturbarse de forma placentera.
5.5.16

Gran parte del tiempo útil de una persona se va en roces y soniditos solitarios frente a un computador, una película de medianoche, detrás de una puerta con seguro o en un baño. Para la mayoría de personas, descubrir la masturbación es una de las pocas maravillas que pueden llegar con la adolescencia: aparte de eso, son granos, erecciones no solicitadas, sudor excesivo y manchas inesperadas en los calzones.

Sin embargo, para varias mujeres la masturbación no es algo que llegue con la adolescencia: puede que una mujer se demore muchísimo en aprender el arte de satisfacerse a sí misma. Una búsqueda rápida en Google demuestra eso: la categoría "masturbación femenina" supera, por creces, a la contraparte masculina en temas que tienen que ver con modos de hacerlo, tutoriales y preguntas frecuentes.

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Para Fernando Rosero, sexólogo clínico de la Universidad de Barcelona, la masturbación en mujeres está rodeada de un tabú muy grande, producto de una restricción que se hace social y culturalmente a la sexualidad de la mujer.

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Según él, los hombres ni siquiera se preguntan por la masturbación: saben cómo hacerlo y no es un tema que lleguen a consultarle. Erika Pinzón, psicóloga y sexóloga clínica de la UNED en España, recibe muy pocas mujeres en su consultorio preguntándose por la masturbación. En su lugar, llegan con bajo deseo sexual, problemas de pareja y dificultad para obtener el orgasmo, problemas que, según ella, en varias ocasiones están ligados con los tabús y con el tipo de educación sexual que las mujeres han recibido, que prohíbe y censura su sexualidad y la autoexploración. De hecho, no poder llegar al orgasmo es el tercer motivo de consulta de las mujeres que atiende Fernando, después de la disminución del deseo sexual, y de la dispareunia (dolor al tener relaciones sexuales).

Un artículo del New York Times señala que, en gran parte, el hecho de que muchas mujeres no se masturben tiene que ver con la educación escolar y familiar. La autora del artículo, Peggy Orenstein, explica que en la etapa en que se les enseñan a los niños las partes del cuerpo, muchas veces se nombra, el pene, mientras que la vagina queda innombrada. Esto, explica ella, es reforzado por una educación escolar que explica la anatomía femenina interna, dejando invisibles la vulva y el clítoris.

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Para escribir este artículo puse una publicación en Facebook y en varios grupos de mujeres para saber cómo eran sus hábitos de masturbación. Al final, hablé más o menos con 20 y encontré que muchas de ellas sí lo hacen desde la adolescencia: todas lo descubrieron entre los 9 y los 16 años. Algunas por accidentes, como una Barbie rozando la vagina accidentalmente en la bañera o por haber leído u oído algo.

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A pesar de que los testimonios que recibí dejaban la sensación de un panorama positivo, de mujeres que se masturbaban frecuentemente desde adolescentes, hubo varias cosas que crearon interrogantes sobre la masturbación en sus historias:

1. Varias me confesaron que sólo hasta la edad adulta habían logrado llegar al orgasmo masturbándose.

2. Aunque en general todas tenían una relación tranquila con la masturbación, hubo algunas que me contaron que seguían sintiendo culpa cuando lo hacían, por motivos culturales y religiosos.

3.Algunas me dijeron que lo hacían muy esporádicamente, un par de veces al año, y que realmente no sentían que fuera algo con lo que lograran mucho placer.

4. Mi solicitud había sido respondida por mujeres que hasta cierto punto se sentían cómodas con el tema, dejando por fuera todo un espectro que ni a bate se pondrían a hablar conmigo de su vagina y de masturbación. La llamada cifra negra.

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Por eso, además de hablar con estas 20 mujeres, decidí juntar la información que me dieron Fernando Rosero y Erika Pinzón, con la que recibí de Laurent Marchal Bertand, psicólogo y sexólogo de la Universidad de Louvain, y de Catalina Buitrago, sexóloga clínica de la Universidad del Bosque, para saber cómo se logra entender qué es eso de la masturbación y el orgasmo en las mujeres y cómo pueden llegar a él personas que sienten no haberle pegado al perro todavía.

Lo que quedó claro, sin embargo, es que no hay una receta para lograrlo, ni mucho menos una guía paso a paso. La forma en que cada mujer siente placer y llega al orgasmo es particular: un universo al lado de otro. Así que, puntualmente, les presento una guía de lo que hay que hacer para lograr descubrir cuál es su propia fórmula.

Aquí les va:

No es obligatorio

Lo primero es lo más sencillo: no hay que masturbarse como deber. No es un paso que hay que chulear en una lista de requisitos sexuales. De hecho, varias mujeres logran tener una vida sexual satisfactoria sin haberse masturbado nunca. Ante todo, la masturbación tiene que ser una actividad de gusto, de comodidad e interés propio. No hay nada peor que hacer la tarea obligada.

Está bien, a pesar de lo que su mamá, su colegio o el cura le diga

Para los sexólogos, la dificultad de las mujeres que se sienten frustradas con su vida sexual viene sobre todo de su educación.

Una muy restrictiva, aunque se crea superada, puede generar un bloqueo frente al acto y que, por eso, a pesar de tocarse y sentir placer, no se pueda disfrutar completamente de la faena. Es más, para Catalina, la religión no debería pensarse como un impedimento. Como parte de la asesoría que ofrece en ocasiones, también debe explicarle a las mujeres que la Biblia no prohíbe el placer y que el cuerpo puede ser un lugar sagrado de fácil acceso.

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Así que, antes que nada, hay que empezar por sacar de la cabeza las ideas que no dejan que uno la pase bueno. Está bien y es normal.

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No tiene que ver sólo con el cuerpo

La masturbación puede estar mediada en gran parte por el espacio.

A varias mujeres las puede bloquear sentir que alguien puede cogerlas en medio de la cosa. Hay que hacer lo posible por proveerse un espacio completamente cómodo en el que usted sienta la libertad de ir tan lejos como se le dé la gana. Puede ser su cuarto, o el cuarto de un hotel, o de un motel. También pueden ser una gran influencia otros estímulos, como los olores o la luz.

Conozca bien en qué es que se está metiendo

Lo más importante de todo esto no es saber qué es lo que debe hacer, sino qué es lo que usted tiene y qué siente con lo que tiene.

Para eso, mírese. Es decir: coja un espejo y mírese la vagina. Tal vez en este punto más de una persona le ha visto la entrepierna de frente, sabe qué lunares tiene, qué tan grande es su clítoris, en fin. Y usted, que la tiene pegada todo el día, no sabe bien cómo luce. Tómese el tiempo de mirarla, con una actitud romántica si quiere, o con una científica, pero sepa qué es lo que tiene.

Y no se concentre sólo en su vagina. Aproveche la oportunidad, ya que está en bola, de mirarse otras partes del cuerpo, haga una apreciación general. Eso la puede ayudar la próxima vez que esté en viringa en frente de alguien más.

Después de vaciar su cabeza, tiene que llenarla otra vez

Con los prejuicios por fuera, ahora tiene que ocupar el espacio vacío con lo que le excita.

Piense qué fantasías tiene y recree en su cabeza la escena que más le atraiga. No se cohíba en medio del proceso, nadie nunca se va a enterar de las cosas en las que usted piensa a menos de que las cuente, así que no se juzgue usted misma. Si siente que necesita una ayudita extra, puede probar con otros estímulos: en Internet puede encontrar relatos eróticos que le pueden caer bien, o si usted es más visual puede acudir al porno. Si a usted no le funciona el porno tradicional, nada de nervios, para eso existen otras opciones. Páginas como New Level of Pornography o la página de la directora Erika Lust (también tiene un canal en PornHub) le ofrecen un porno más real y cercano a la forma en que las mujeres sienten placer, y no como máquinas de gemidos instantáneos.

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menos afán, más creatividad

No tiene que ir directo a la vagina cual puberto estrenando novia. Los sexólogos incluso recomiendan dejarla de última en la lista.

En lugar de eso recomiendan tomarse sesiones enteras para acariciarse otras partes: el interior de los muslos, el cuello, el abdomen o los senos. Aproveche para explorar otros lugares: los pies, por ejemplo, pueden ser un detonante para varias mujeres. De pronto su punto débil es el codo y usted aún no lo sabe porque no se ha tomado el tiempo de acariciárselo.

Y pruebe con distintas texturas, con una sábana, con algo frío. Pruebe jugar con el chorro de agua, y más si le intimida mandarse la mano sin anestesia. Si siente que todo esto es demasiado suave y poco interesante, puede intentar con su ano y alrededores: vea qué tan lejos quiere llegar y qué le va pidiendo su cuerpo.

La señora vagina

La gran idea que rodea la vagina es que, sí o sí, debe ser penetrada. Y pues no. De hecho, un tercio de las sensaciones vaginales se producen en las terminaciones nerviosas del clítoris y la vulva. Muchas mujeres pueden llegar al orgasmo sin necesidad de meterse nada. Así que cuando llegue a la zona, dese el tiempo para explorar.

No tiene que irse a tocar de una con la intención de sentir placer y de venirse, puede empezar de a poquitos, y darse cuenta en qué puntos siente más. Luego puede empezar a jugar con los ritmos, vea qué le gusta y en dónde le gusta. Luego, si se siente cómoda y le parece buena idea, pruebe con introducir sus dedos. En el interior de su vagina hay otros sitios clave como el famoso Punto G, o el no tan famoso Fondo de Saco (un pliegue ubicado cerca del cérvix) que también le pueden ayudar con la tarea. Ante todo dese el tiempo de saber qué siente en diferentes puntos, y luego pruebe con movimientos y velocidades. No hay una forma correcta de moverse ni de tocar.

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Puede invitar a algo (o a alguien)

Para muchas mujeres el truco de llegar al orgasmo o de disfrutar más la masturbación fue introducir un vibrador en la ecuación. Y no el vibrador gigante con forma de pipí alienígena sino, en gran parte, pequeños dildos destinados a la estimulación externa. De nuevo, todo depende del gusto y de los puntos que haya descubierto le gustan más. Si lo que le gusta es la penetración, pruebe con dildos destinados para eso. Y si lo que siente que le ayuda es el calor humano, invite a alguien más, puede ser que otra persona en el proceso la ayude a cubrir varios puntos al mismo tiempo.

Su orgasmo

Ante todo, hay que aclarar que el orgasmo, más que ser la meta de partida, tiene que ser una consecuencia que se da por sí misma. A veces masturbarse con la única finalidad de venirse hace que todo se complique y que usted no termine concentrándose realmente en lo que está haciendo. Concéntrese en su fantasía o en su video porno o en su historia erótica, y acompañe la cosa con los movimientos que le gustan en los puntos que le gustan. Tal vez ni siquiera tiene que tocarse la vagina: hay mujeres que pueden llegar al orgasmo sin tocarse directamente, o tocándose solamente los senos.

Sin embargo, muchas veces las mujeres logran excitarse, masturbarse, sentir placer, y aún así no llegar al orgasmo. Para esto, los sexólogos recomiendan insistir un poquito más, vencer la pereza que le puede dar después de darle y darle y no lograrlo, y justo en ese momento en que está en la puerta del orgasmo, probar con otro ritmo, o con otra profundidad. Y ante todo, ser consciente de que no tiene algo en la cabeza que la esté bloqueando de lograr venirse. Concéntrese en su fantasía y el resto déjelo por fuera.

Cómo saber si se vino

Muchas mujeres tienen problemas para identificar el orgasmo, y a veces, describirlo como "una sensación increíble" no sirve de un carajo.

Según Catalina, algunos síntomas que pueden ayudarla a saber si está teniendo un orgasmo son: aumento de la frecuencia cardiaca; aumento de la presión arterial (que puede manifestarse como un pito en los oídos o sordera); inflamación del clítoris, las fosas nasales o los pezones; puede haber disfunción en la sensibilidad de las extremidades (cosquillitas en las manos o en los pies); y espasmos musculares (que su cuerpo se empiece a mover más allá de su voluntad).

Para algunas mujeres, además, el orgasmo se siente a algo parecido a aguantar las ganas de ir al baño; a una tensión que se siente en todo el cuerpo y luego se libera; a una experiencia cercana a la muerte; o a algo cercano a comerse un trip y empezar a ver el mundo borroso, distorsionado o a pedazos. En fin. Cada orgasmo es distinto, y la forma en que cada persona los alcanza y los siente es distinta. Depende de su propia gestión descubrir si para usted la experiencia es casi religiosa o más un embale psicotrópico.

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Si usted tiene una forma única y rara de masturbarse puede contársela a Tania por acá. Pero, por favor, no se vaya a poner muy nasty.