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Este rapero triunfó después de quedarse sordo

El peor año de su vida ha sido el año en el que más éxito ha tenido.
Wouter van Dijk
Amsterdam, NL
Raymond van Mil
fotografías de Raymond van Mil

Los conciertos de Black Acid son de mis favoritos de los últimos años. Estos cinco chavales de las afueras de Ámsterdam la lían allá donde van, pero en el buen sentido. Últimamente, los bookers de los festivales se han subido al tren de su sonido, un híbrido de punk y hip hop. Tras haber firmado un contrato para una agencia, el verano pasado los chicos parecían dispuestos a pasar de jóvenes promesas a convertirse en un grupo de éxito.

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Pero eso no ocurrió. Y no fue por falta de interés del público ni de contratos para actuar. Fue por algo mucho más esencial para el éxito del grupo: Ros, uno de sus miembros, había empezado a tener graves problemas de equilibrio y había perdido parte de la audición. Durante mucho tiempo, no estaba claro si el rapero podría seguir con su vida como antes, y mucho menos ser la superestrella que la gente había predicho.

Además de su familia y sus amigos, poca gente sabía por lo que estaba pasando Ros. Para cualquiera de fuera, no era más que otro joven talento que no había llegado a despegar. Pero hace unos meses, corrió el rumor de que Ros había firmado un contrato con el sello neerlandés Noah’s Ark. Había dos aspectos destacables: era un contrato para él solo y Ros pasaba a llamarse Sor.

Me reuní con él y me contó cómo había sido el año más duro de su vida.

Sor voor VICE

VICE: Debe de ser duro que te conozcan como un “rapero sordo”, pero me temo que tengo que sacar a relucir este tema.
Sor: Hechos. En 2017, empezó a molestarme la luz. No solo la luz brillante, sino cualquier tipo de luz: la del móvil, de una lámpara, la del sol… Fui al oculista como veinte veces, pero no pudieron ayudarme, porque la mejor forma de examinarle los ojos a alguien es con luz y esa no era una opción. Me tocaron de mil maneras, fui al médico una y otra vez, me hicieron todo tipo de pruebas y no encontraron nada. Estaba bien, y sin embargo no soportaba la luz. Luego, a principios de 2018, desarrollé acúfeno [la percepción de un sonido o zumbido persistente].

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¿Después de un concierto?
Qué va. Durante unas semanas estuve muy liado y estresado y, de repente, apareció. Por si aquello no fuera suficiente, un día de febrero me desperté y no podía caminar. Se me había jodido por completo el mecanismo del oído interno que regula el equilibrio. Ni siquiera podía sentarme erguido. Cuando intentaba levantarme, vomitaba inmediatamente. Para más inri, había perdido parte de la audición. Todo en la misma noche.



¿Sabes qué te pasó esa noche?
No tengo ni idea. Esa semana estuve muy estresado y quizá eso fue la gota que colmó el vaso. Me pasé tres días en completa oscuridad. Con las persianas bajadas, una gorra puesta, la capucha encima y gafas de sol. Al cabo de unas tres semanas, empecé a recuperar el equilibrio y a poder caminar despacio por casa.

Aunque ya podía moverme, había perdido la capacidad de oír casi por completo. Cuando me di cuenta, me volví loco. Puse algo de música en el móvil y no oí nada, ni siquiera al acercármelo a la oreja. Solo un ligero crepitar, eso es todo. Pensé que se me había vuelto a estropear el móvil. Lo sostuve junto a la oreja izquierda y pude oír algo. Entonces me di cuenta: joder, estoy sordo. Fue una pesadilla.

¿Y luego?
Durante los siguientes tres meses estuve yendo al hospital constantemente y seguían sin saber cuál era el problema. Mientras, seguía sin poder caminar bien. Al tercer mes quería tirar la toalla, no quería saber nada más de la música ni de ser artista. ¿Sabes lo terrible que es eso? Mientras, el acúfeno empeoró mucho, porque cuando pierdes audición, el cerebro lo suple con todo tipo de sonidos.

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Diría que durante esa época llegué a recorrer hasta la última esquina del hospital. Me clavaron infinidad de agujas y me hincharon a medicación. Un montón de cosas raras: me ponían parches pegajosos por todo el cuerpo, me llenaban los oídos con agua a distintas temperaturas… Y nunca averiguaron qué me pasaba. Oftalmólogos, reumatólogos, otorrinos, médicos de otros hospitales. Como no han encontrado nada, ahora creen que tengo el síndrome de Cogan, una enfermedad autoinmune que provoca que mis células ataquen a mi propio organismo.

Eres uno de los raperos más cotizados de los Países Bajos y de repente no sabes si vas a poder seguir actuando. ¿Qué sentiste?
No se lo desearía ni a mi peor enemigo. Es horrible que la música desaparezca de tu vida. Un día, me senté al órgano de un amigo y toqué algo en do menor. Una pieza que siempre toco. Sé exactamente cómo suena y lo bonita que es, pero en mis oídos sonaba fatal. Podía tocar una tecla ocho veces y cada una de ellas me sonaba distinta. Y aun así, cuando pienso en ese momento, creo que, de todas las personas que podían haberse quedado sordas, probablemente lo mejor es que me haya pasado a mí.

¿Qué quieres decir?
Porque yo llevo toda la vida educando el oído. En cuanto me pusieron el audífono, supe exactamente cómo afinarlo y qué frecuencias potenciar. No creo que un abogado lo pudiera haber hecho. La primera vez que toqué un tema y las notas sonaron como tenían que sonar, me puse a llorar. Y te voy a ser sincero: hasta ese momento, pensaba que me iba a morir. El hermano de mi padre murió de una enfermedad autoinmune cuando tenía más o menos mi edad.

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¿Cómo lidias con algo así?
Con miedo, pero sobre todo con tristeza. Es horrible pensar que vas a morir cuando tu vida acaba de empezar, cuando te queda tanto por ver. Estuve un año entero sin participar de la vida. Aún hoy no sé cómo lo he conseguido. Pero en cuanto pude volver a oír notas, pensé: también puedo hacer música, ser yo mismo, hablar con la gente.

Mira a qué distancia estamos el uno del otro ahora mismo y aun así podemos conversar. Así que, la verdad, ahora solo me queda sonreír. Nunca más voy a quedarme sentado a esperar.

SOR voor VICE

A tu grupo, Black Acid, le iba muy bien antes de que todo esto ocurriera. Ahora, después de un año, estás de vuelta con un contrato con Noah’s Ark. ¿Cómo es posible?
El contrato había estado esperándome. Hubo varias conversaciones con Black Acid, pero tenía la sensación de que ese era el momento adecuado para firmar. Luego, cuando vinieron a proponerme un contrato en solitario, dije que no. Entonces me quedé sordo y el contrato se quedó en suspenso, pero una vez mejoré, lo firmé.

¿Cómo van los conciertos?
Al principio, muy jodidos. No podía oír bien los altavoces y los monitores. Después del primer concierto, me senté y me puse a beber durante tres horas seguidas porque no había estado a la altura. Pero la gente me dijo que había ido bien. Una persona incluso me dijo que fue mejor.

Quizá sea el mayor insulto que he oído nunca. Ahora que estás sordo, resulta que puedes actuar.
¡Ja, ja! Sí, fue una mierda. Pero ahora tengo unos cuantos trucos. Audífonos especiales y un SubPac, una mochila especial que te permite sentir el bajo en la espalda. Te ayuda a hacer ritmos y a rapear con ellos. Casi no se nota que tengo problemas de audición. Generalmente, los demás artistas no se dan cuenta de que soy sordo hasta que entran en el estudio conmigo.

Pareces muy optimista respecto al futuro.
Por supuesto. Antes de perder la audición, escuchaba a grandes nombres del rap y, ahora que estoy de vuelta, esos mismos artistas están en mi EP. He hecho un tema con el rapero neerlandés Hef, es increíble. No me importa ponerme malo otra vez porque la medicación que tomo funciona, y también mis audífonos. No voy a dejar que nada me detenga de nuevo.

Escucha el nuevo EP de Sor aquí:

This article originally appeared on VICE NL.