Así se vivió la presentación de Nicola Cruz en la CDMX

Una noche de sold out, donde la alegría se escurría por las paredes del foro Normandie.
3.10.17
Nicola Cruz durante su primer presentación en el foro Normandie. Fotos cortesía Dynamic Waves.a

Después de la conmoción ocasionada por el sismo del 19 de septiembre, me costaba imaginar cómo sería acudir a un evento nueve días después y sobre todo en un espacio como lo es Foro Normandie. Quienes no hayan ido, imaginen un sótano cuya temática podría ser un crossover entre fiestas a las que va Blade a matar vampiros y el sótano en Matrix Revolutions donde atacan a los guardias para llegar a Monsieur. A pesar de que era casi una certeza la presencia de alegría escurriéndose por las paredes en aquel jueves 28, yo no estaba listo para encerrarme debajo de la superficie por 6 horas en una fecha sold out. Una vez ahí, me encaminé hacia la barra y mientras hablaba con un mesero me di cuenta de que ellos tampoco estaban listos para la cantidad de gente que iba a venir. Eran las 11:45 y a medida que caminaba entre pilares y personas, encontraba cierta calma escuchando el sonido de conversaciones ajenas; hilaban una textura que me remitía a la rutina. Parecía cualquiera otra noche de fiesta en Normadie, sensación que sólo se interrumpia una vez que observabas la bandera de México colocada justo a pocos metros de la entrada: un recordatorio con símbolo patrio de lo que había sucedido.

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Esta asociación directa a la tragedia no afectaba el ánimo de la gente, de hecho parecía como si este símbolo era quien necesitaba fuerza; podías ver como estaba paralizada ante la ausencia de miedo y tristeza.

La cantidad de personas seguía aumentando con el paso del tiempo y las conversaciones, que solían ser un mantra, se convirtieron en zumbidos que impedían escuchar a Jiony, integrante del colectivo VAA a quien le tocó la difícil labor de warm up en un evento lleno de gente inquieta. Hay varios puntos de encuentro entre la música de Jiony y Nicola Cruz, así que tenía sentido que fuera el músico invitado, pero por desgracia, no se pudo escuchar con claridad su presentación en vivo.

Dando las 12:35 le tocaba su turno en escenario al dúo colombiano Mitú que cautivó audiencia en México y seguro encantó más oídos durante su gira por México en septiembre. Quien sabe si fue coincidencia o predeterminación, pero esa noche el entorno y sus detalles embonaban perfecto con la presentación que tenían preparada Julián y Franklin. Los procesos electrónicos de sus herramientas se entrelazaban con el asbesto y plantas artificiales del espacio; se habían alejado de la jungla para encerrarse en un bloque de concreto, estaba sonando Cosmus en un lugar donde el agua se toma en botellas de plástico. Cuando termino de tocar Mitú, pensé que era el momento indicado para rascar un poco la piel y fumar un cigarro; rituales de ansias después de estar alborotado y antes del último acto. Al estar afuera, quemé demasiado el tiempo y escuché a la distancia como empezaba la presentación de Nicola Cruz con Fidel Eljuri.

Mientras descendía de nuevo al sótano, además de la gran multitud, notaba que había una dinámica distinta: seguridad reforzada, gente mucho más joven de la que estaba al principio y meseros cargando botellas que colocaban en pequeños bloques cuadrados a las esquinas y lados de la pista. Tal vez siempre había sido así, pero apenas estaba dándome cuenta que estaba en un ambiente de antro; para bailar tenías que alejarte lo más posible y encontrar un espacio para observar lo que estaba proyectando Fidel Eljuri, el cual era en las esquinas, hasta que lo volvieron un territorio exclusivo (nunca me explicaron, asumo que tenía que ver con ese viaje podrido del V.I.P.). Si ya era suficiente bajón que la vista no podía ser estimulada ante la cantidad de gente que ocupaba el espacio, se volvía más raro que el oído también se viera afectado ya que la emoción de algunas personas era canalizada en gritos y aplausos descoordinados. Costaba trabajo dejar pasar estos detalles mientras Nicola Cruz tocaba en el mood que traza con sus lanzamientos en Multi Culti y generaba un contraste que causaba más angustia que placer, o al menos así lo sentí yo. Lo que me desesperaba aún más era ser la única persona con ese malviaje; nada parecía molestar a la marea de sonrisas en el sótano; había un pacto tácito de gozar cada momento para así desprenderse del dolor.

Antes de las cuatro de la mañana terminó el show; fue como si arrancaran una planta, con todo y raíz, sin embargo, a la gente no le pareció importar ya que salieron de inmediato. A pesar de mi lectura del evento, me queda claro que Nicola Cruz ha sembrado una red muy grande de seguidores en México; irían a escucharlo en donde sea que toque en el país y probablemente disfrutarían del show sin andar clavados en los detalles como yo.

Contar con tanto apoyo es algo bastante valioso para cualquier artista. Por mi parte, agradezco a Nicola Cruz por ayudarme a vencer el miedo de estar en Foro Normandie durante tantas horas en una fecha sold out; nunca pensé que iba a lograrlo.


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