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El Vaticano abre la puerta a los divorciados pero rechaza las uniones homosexuales

Los obispos católicos romanos han acordado permitir que los divorciados que se hayan vuelto a casar puedan acceder a la comunión, pero han rechazado reconocer a los matrimonios homosexuales.
26.10.15
Francisco en la conmemoración del 50 Aniversario del Sínodo de los obispos. (Giuseppe Lami/EPA)

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Los obispos católicos romanos han acordado permitir que los divorciados que se hayan vuelto a casar puedan acceder a la comunión, pero han rechazado dar el mismo trato al colectivo homosexual.

El acuerdo, en forma de documento, es el resultado de una reunión, conocida como Sínodo, de tres semanas en el Vaticano para debatir sobre temas relacionados con la familia y presidida por el Papa Francisco. Este órgano consultivo, que contó con la presencia de 300 obispos y delegados, no tiene potestad para alterar la doctrina de la Iglesia. Un poder que recae en la figura del Papa.

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El documento final del Sínodo, presentado ayer, reafirmó los preceptos de la Iglesia, de acuerdo con los cuales, los gays y las lesbianas no deben sufrir discriminación en la sociedad, pero insistió en que sigue sin haber "fundamento alguno" para reconocer el matrimonio entre personas del mismo sexo, el cual "no podría ni remotamente" ser comparable al de las uniones heterosexuales.

"Ciertamente ho hemos concluido con todos los temas inherentes a la familia, sino que hemos tratado de iluminarlos con la luz del Evangelio, de la Tradición y de la historia milenaria de la Iglesia, infundiendo en ellos el gozo de la esperanza sin caer en la cómoda repetición de lo que es indiscutible o ya se ha dicho", dijo el Papa en su discurso de clausura.

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El documento se refiere a las enseñanzas de la Iglesia según las cuales los homosexuales deben ser respetados y amados por sus hermanos, omite referencias a comentarios menospreciativos de las conductas homosexuales pero rechaza fuertemente el matrimonio entre personas del mismo sexo.

A este respecto, el Papa aseguró que la Iglesia había "instado a todos a comprender la importancia de la institución de la familia y del matrimonio entre un hombre y una mujer, fundado sobre la unidad y la indisolubilidad, y apreciarla como la base fundamental de la sociedad y de la vida humana", añadió el Papa.

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Durante el Sínodo, algunos obispos sostuvieron que los 1,2 mil millones de miembros de la Iglesia deben utilizar un lenguaje acogedor e inclusivo respecto de los homosexuales, llamándolos "hermanos, hermanas y colegas".

Pero el cardenal Christoph Schoenborn de Viena dijo el pasado sábado que muchos de los 270 obispos consideran que la homosexualidad continúa siendo un "tema demasiado delicado" en sus países. Durante la reunión, los obispos africanos fueron particularmente inflexibles en su oposición a un lenguaje de bienvenida para los homosexuales, asegurando que eso sólo confundiría a los fieles.

En una reunión preliminar de hace un año, los clérigos conservadores acordaron eliminar de un informe provisional un pasaje que consideraron demasiado afable para los gays y las lesbianas.

El documento sinodal ofrece, sin embargo, algo de esperanza para la plena reintegración dentro de la iglesia de aquellos católicos divorciados que se vuelven a casar en ceremonias civiles.

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Bajo la actual doctrina de la iglesia quienes se encuentran en esa situación no pueden recibir la comunión a menos que se abstengan de tener relaciones sexuales con su nueva pareja, debido a que su primer matrimonio sigue siendo válido ante los ojos de la iglesia y la convivencia con la nueva pareja es vista como una conducta adúltero y pecaminosa. Hasta ahora sólo había una forma de que estos católicos pudieran casarse de nuevo: conseguir la anulación de su anterior matrimonio.

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El documento se refiere a un "fuero interno" en el que un sacerdote o un obispo puede trabajar con un católico que se ha divorciado y vuelto a casar para decidir de forma conjunta, en privado y haciendo un estudio caso por caso, si él o ella puede ser reintegrado totalmente.

"Para que esto suceda, las condiciones necesarias de humildad, discreción, el amor a la Iglesia y a sus enseñanzas deben ser garantizadas en una búsqueda sincera de la voluntad de Dios", dice el documento.

Los más progresistas han abogado durante años por el "fuero interno", y algunos observadores aseguran que el mero hecho de que la frase haya sido incluida en el documento significa una victoria para quienes promueven el cambio misericordioso.

"Significa haber tratado de ver y leer la realidad o, mejor dicho, las realidades de hoy con los ojos de Dios, para encender e iluminar con la llama de la fe los corazones de los hombres, en un momento histórico de desaliento y de crisis social, económica, moral y de predominio de la negatividad", afirmó el Papa.

Los obispos también compartieron sus puntos de vista sobre otros temas. Este vídeo del sábado recoge la perspectiva de Gregorio III Laham, el líder espiritual de la Iglesia católica greco-melquita y Patriarca de Antioquía, Alejandría y Jerusalén, sobre la cuestión de la persecución de las familias.

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