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sexo

No puedo salir de la cama sin masturbarme

Estoy en estado vegetativo hasta que me corro. Decidí descubrir por qué.

por Isabelle Kohn; traducido por Julia Carbonell Galindo
17 Enero 2019, 4:45am

Este artículo se publicó originalmente en VICE Estados Unidos.

Empecé a masturbarme cuando tenía 5 años. Obviamente, no era consciente de lo que estaba haciendo, pero me gustaba. También sabía que arreglaba las cosas: me daba algo que hacer cuando me aburría, me relajaba cuando estaba nerviosa, hacia menos tristes las situaciones tristes, como cuando mi amiga se mudó o cuando mi padres se divorciaron. Empecé a hacerlo todo el tiempo. Ahora, veintipico años más tarde, no puedo salir de la cama sin masturbarme.

Si tuviera que hacer una estimación, calculo que 360 de los 365 días del año empiezan con un orgasmo para mí. A veces ese orgasmo es por sexo, pero la mayoría de las veces es autoprovocado. Incluso si tengo a mi pareja durmiendo al lado, voy en busca de uno antes de que se despierte o mientras está en la ducha.

No es que no le quiera a él o que no busque sexo. Sin duda, sigo interesada en las dos cosas después de correrme, pero la masturbación matutina es una parte muy importante de mi rutina y tiene un papel muy específico. Me despierta, me pone de buen humor y reduce el estrés de manera que puedo despegarme las sábanas y empezar a ser una persona funcional. Si no lo hago, estoy como muerta, tengo ansiedad, depresión y estoy agotada. No me funciona el cerebro. Soy un zombi hasta que me tomo un litro de café.


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Y esto no me pasa solo a mí. En un grupo de Facebook privado sobre sexo positivo conocí a Rebecca, una chef de 28 años de la que no diré el apellido por cuestiones de privacidad. Me contó que ella también se masturba cada mañana.

“Tengo que hacerlo”, apunta. “Me da energía para salir de la cama y empezar el día. Es como si liberara todo el cansancio”. Lo lleva mejor que yo si no puede hacerlo, pero si lo consigue, dice que su día es mucho más llevadero.

Ninguna de mis parejas ni yo hemos visto nunca este hábito como un problema, más bien como una característica, pero siempre me ha costado entender por qué lo hago. ¿Por qué la mayoría de la gente utiliza el café, una ducha caliente o el ejercicio para despejarse mientras que yo necesito entre tres y cinco minutos de felicidad clitoriana?

Para averiguarlo, contacté con la psicóloga somática y terapeuta sexual Holly Richmond. Me explicó que, en lo relativo a las rutinas de la mañana, la masturbación no es tan diferente de cualquier otra. Me cuenta que tiene clientes de todos los géneros que lo primero que hacen al despertar es masturbarse para sentirse sanos, relajados y funcionales. Simplemente se habla menos de esto que de tomar café o de hacer abdominales.

“Tenemos tendencia a no incluir el sexo y el placer como actividades para el bienestar y no debería ser así, porque son igual de saludables, si no más, que cualquier otra cosa que se haga para activarse”, afirma. “Es una rutina tan sana como cualquier otra, solo que en lugar de ir a sudar o espabilarte con cafeína, te activas con placer”.

Y hay muchas razones por las que alguien se decantaría por el orgasmo en vez de por el café.

“Igual que el ejercicio, esto puede hacer que la productividad a lo largo del día aumente, ya que te sentirás bien y mejorará tu concentración”

“Por una parte, lo hago porque así puedo contenerme cuando estoy rodeado de hombres heteros. Por otra, porque de verdad me regula el humor”, me cuenta el músico y artista visual Daniel Crook. “Cualquiera que me vea antes de masturbarme por la mañana puede confirmar que después no soy la misma persona”.

Charlie McGuire, camarero de Silverlake, California, dice que él lo hace porque suele despertarse con ansiedad y deprimido, pero que ver porno y masturbarse consigue que se recupere. “Lo primero que siento cuando me despierto es una mezcla de pánico y agotamiento, pero correrme me relaja y me despierta al mismo tiempo. Es mucho mejor que un despertador”, afirma.

Según explica Richmond, esto se debe a que masturbarse libera un cóctel de hormonas y neurotransmisores que te dan ese chute de energía y optimismo que hace que se la mañana sea más llevadera. La oxitocina, las endorfinas y la dopamina que se liberan durante el orgasmo mejoran el humor, reducen la ansiedad, aumentan la autoestima, mejoran la concentración y generan sensación de euforia. Además, la epinefrina (adrenalina) actúa como un expreso en el sistema nervioso y hace que te espabiles. Incluso si no llegas a correrte, tocarte suele tener efectos parecidos a los de la meditación: conecta cuerpo y mente, aumenta la confianza y te centra para el resto del día. También activa la circulación sanguínea.

De hecho, según la sexóloga clínica Shannon Chavez, la pequeña cantidad de cardio que se necesita para retorcerse de placer lleva sangre oxigenada a los músculos y a los nervios, lo que libera estrés y tensión, igual que el ejercicio físico.

El ritmo respiratorio, el movimiento del cuerpo y la estimulación física que genera la masturbación despierta al sistema nervioso”, afirma. “Igual que el ejercicio, esto puede hacer que la productividad a lo largo del día aumente, ya que te sentirás bien y mejorará tu concentración”.

La combinación de la liberación de hormonas y de actividad física también puede mejorar la cognición, que es crucial para despertar al cerebro cuando estás cansado en el trabajo. Pero, si la masturbación es un chute de energía mañanero tan efectivo, ¿por qué no siente todo el mundo la necesidad de hacerlo cada mañana? Y lo que es más importante, ¿por qué hay personas como yo que tenemos que hacerlo sí o sí?

"Es muy probable que mis compañeros masturbadores mañaneros y yo seamos unos zombis hasta que nos corremos porque hemos entrenado a nuestro cuerpo mediante el refuerzo positivo para que despierte de esa manera"

Chavez cree que es cuestión de rutina. “Hay personas que han desarrollado el hábito de masturbarse por la mañana”, explica. “Estas rutinas están determinadas por la condición sexual, los niveles de hormonas y el estado mental”. Dicho de otra forma, es muy probable que mis compañeros masturbadores mañaneros y yo seamos unos zombis hasta que nos corremos porque hemos entrenado a nuestro cuerpo mediante el refuerzo positivo para que despierte de esa manera.

La diferencia entre los ciclos diarios y mensuales de testosterona también podrían explicar por qué hay gente que siente más motivación para masturbarse por la mañana que otros. Algunos tienen los picos de testosterona por la mañana (suele ser el caso de los hombres cis). Otros los tienen por la noche o a mediodía (es común entre las mujeres cis). Hay gente que experimenta varios picos a lo largo del día. Según Richmond, factores como el estrés, la medicación, y el humor pueden influir en estos picos y pueden cambiar con el tiempo. Sin embargo, si tienes una rutina constante, tus niveles de hormonas también suelen serlo.

El pene, el clítoris, los labios vaginales y la vagina tienen tejido eréctil que se hincha cuando la testosterona está alta, que suele ser durante la fase REM del sueño (este aumento del flujo sanguíneo también puede aumentar la lubricación vaginal). Si te despiertas durante o cerca de la fase REM, es más probable que tengas una erección, lo que suele ponerte cachondo. Una paja por la mañana es la reacción natural. Los clítoris y las vaginas suelen experimentar el mismo fenómeno, pero es más difícil de ver.


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Dicho esto, las hormonas y un tejido eréctil hinchado no tienen por qué dictar tu comportamiento. “Que tengas la testosterona alta por la mañana o una erección no quiere decir que debas masturbarte para salir de la cama o para nada en general”, dice Richmond. “No hay leyes universales cuando se trata de sexualidad”.

Por desgracia, en mi experiencia, no se suele hablar abiertamente de la necesidad de masturbarse por las mañanas, a excepción de algunas publicaciones de Quora con tono de preocupación. Esta falta de conversación puede hacer que este hábito parezca raro, pero Richmond aclara que el hecho de que no se hable de este tipo de masturbación no debería causar vergüenza o preocupación.

“Como es algo sexual, es fácil tratar la masturbación como una patología, especialmente si es algo necesario”, explica. “Sin embargo, no consideraríamos que alguien que necesita hacer ejercicio, meditar o beber café para sentirse funcional está enfermo. Creo que no tiene sentido considerar problemático un comportamiento que es casi idéntico a esas cosas. Solo es un problema si te desbarajusta la vida”.

Y eso no podría estar más lejos de mi situación, así que voy a seguir dándole a mi cuerpo lo que me dice que necesita: entusiastas y revitalizadoras acrobacias clitorianas al alba.

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