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'Publicidad noventera' pone en Instagram los anuncios de tu infancia

"Lo más grave eran los spots antidroga con Maradona como protagonista".

por Ana Iris Simón
24 Diciembre 2018, 5:00am

Jesulín de Ubrique anunciando Cola Cao. Imagen via 'Publicidad Noventera'

Constantino -Constan para los amigos- tiene 32 años y es director creativo en una agencia de publicidad, pero en los 90 era un niño. Como todos los niños de los 90, Constan creció viendo en la tele alegres anuncios de Cola-Cao con estrellas de fútbol como protagonistas, coloridos anuncios de Bubaloo, los chicles del momento o spots de juguetes tan originales como el Línea Directa, un juego de mesa que consistía, básicamente, en ligar con tíos.

Años más tarde, cuando estudió publicidad, volvió a todos aquellos anuncios. Y comentaba con colegas cómo era posible que Rivaldo, Denilson y Roberto Carlos hubieran cantado aquello de "Yo soy aquel negrito del África tropical" en prime time sin la queja de ninguna organización, que las mujeres siempre aparecieran o bien casi en bolas, o limpiando o tomándose las medidas o que los niños fueran sexualizados para anunciar los Calipos.

De esa revisión surgió Publicidad Noventera, una cuenta de Instagram que nació como blog en 2016 y cuya identidad corporativa diseñó junto a su amigo Pablo, "que nunca ha vuelto a buscar un spot ni a colgar un vídeo, por cierto", según comenta su creador. Repasamos con él lo mejor y lo peor de la publicidad con la que muchos crecimos.

VICE: Constantino, algunos anuncios de los que has rescatado son bastante fuertes. El de Denilson, Rivaldo y Roberto Carlos cantando la mítica canción de "yo soy aquel negrito" del Cola-Cao, por ejemplo. Luego hay otros cuantos -el del Línea Directa, el de Donuts, el del Pirulo- en los que salen niños muy pequeños ligando. ¿Crees que pasarían el filtro de la moral contemporánea?
Constantino: No. Creo que a nadie se le ocurriría hacerlos ahora y si los hicieran la gente se escandalizaría mucho, acabarían siendo muy polémicos virales. En ese sentido la publicidad ha avanzado hacia un lado más polite, es bastante más blanca y se cuida mucho de no ofender a ninguna persona o colectivo y de que lo que salga sea acorde con la edad del producto anunciado y no incite a nada. Pero creo que al final los anuncios son anuncios, metáforas con un toque de humor aunque detrás haya una intención de venta así que hay que tomarlos como tales. Pero sí que es verdad que hay algunos en los 90 que ahora serían casi retirados.

¿Qué crees que dice eso de nosotros? ¿Éramos antes unos animales o pecamos ahora de hipercorrección?
Ni creo que antes fuéramos unos animales ni que ahora pequemos de hipercorrección, pero sí que con las redes sociales cualquier cosa se engrandece mucho más. Antes éramos así y hemos aprendido de ciertos errores, ahora tenemos mucha más conciencia, sabemos qué se puede y qué no se puede decir y también hay mucho autocontrol. No por parte de las agencias sino de una empresa llamada así, Autocontrol, que vela porque la publicidad no sea engañosa, porque sea respetuosa, no ofenda, etc... Pero es cierto que no estamos en el mismo momento que entonces y que la gente se irrita por muchas cosas, así que supongo que esta respuesta es complicada.

¿Qué era lo más grave de la publicidad en los 90?
Los anuncios antidrogas con Maradona como protagonistas eran muy fuertes cuando era sonado que Maradona hacía lo que hacía. Supongo que los anuncios de tabaco también, y cómo se reflejaban los roles de género. La mujer, por ejemplo, siempre era o la personificación de la belleza, alguien constantemente preocupado por su aspecto y sus medidas o la que compraba los productos de limpieza y las lavadoras.

¿Y lo más bonito?
La magia de los 90 es muchas veces la inocencia de todo lo que se comunicaba y decía, de todo lo que vivíamos. También recuerdo -yo era un niño entonces- muchos colores, como todo morado, muchas tipografías muy llamativas y todo muy colorido.

Repasando algunos de los spots me he dado cuenta de algo en lo que no reparaba de niña -yo también fui niña en los 90-. En todos los anuncios de juguetes vienen rotuladas cosas como SE VENDEN POR SEPARADO, 9.000 PESETAS. ¿No era un canteo? ¿Cómo no pudimos olernos la tostada?
Creo que es lo que pensamos todos los adultos. Los volvemos a ver, 20 años más tarde, y nos damos cuenta de que todos los spots de juguetes estaban enfocados no a los niños sino a los padres que eran quienes los compraban. Te decían el precio, si tenían descuento, dónde se vendía, si las piezas se vendían por separado... Pero es lo que tiene la inocencia del niño. Tampoco nos dábamos cuenta de que a partir de octubre en la tele solo echaban anuncios de juguetes y perfumes.

¿Qué campañas publicitarias actuales crees que nos parecerán un escándalo dentro de 10 años?
Es muy difícil responder esto porque hace 20 años nadie te habría dicho que poner a tres jugadores de fútbol negros a cantar la canción del Cola-Cao fuera un escándalo. Quizá podrán escandalizarnos los anuncios de ONGs en el sentido de que nos avisaban de lo que iba a ocurrir, o alguna campaña relacionada con el consumo de plásticos.

¿Cuál es tu anuncio favorito de todos los que has posteado en Publicidad Noventera hasta ahora?
Tengo varios pero el que más me gusta es el de Flan Dhul en el que sale Ruiz Mateos. Cada plano, cada comentario encierra una polémica relacionado con su familia o su personaje. El portero con la equipación del Rayo, la publi de detrás de la portería con empresas que ellos tenían, el eslógan es "Yo te pego, leche" por la polémica que tuvo con Miguel Boyer... Creo que los creativos estuvieron muy finos y tuvo que ser una maravilla para ellos vivir ese proceso.

¿A los que crecimos en los 90 nos deberían dar una paga por daños colaterales?
Hombre, yo creo que la paguita nos la tienen que dar, al menos, por no tener los dientes picados o no haber salido con obesidad mórbida, porque vaya tela. Muchos anuncios son muy fuertes a nivel de promocionar azúcar como algo molón-el de Bubaloo-, los dulces, la bollería industrial... así que yo creo que sí, que la paga nos la merecemos.

Sigue a Ana Iris Simón en @anairissimon.

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