kebab sin mujeres
Pol Rodellar
Gastronomia

Por qué no hay mujeres haciendo kebabs

Preguntamos a varios trabajadores de locales de kebabs por qué no hay mujeres en el gremio en España.
24 Agosto 2017, 4:15am

Soy un gran consumidor de shawarmas (o kebabs o cómo se llamen, no nos volvamos locos ahora con el tema). Me gustan pese a saber que la gran mayoría están hechos con carne de poca calidad, aun así, carne de poca calidad que sabe a oro comestible. Son una droga, y me gusta.

Como todo aficionado al kebab, a lo largo de los años he ido desarrollando un gran compendio de preguntas llamado Grandes Interrogantes Sobre El Mundo del Kebab —¿Cómo se procesan esos bloques de ternera?; ¿Hay una técnica mejor que otra a la hora de cortar la carne?; ¿Provienen los döner de Alemania?; ¿Por qué la gente prefiere el dürum al pan triangular ese?; ¿Por qué hay sitios donde el kebab de pollo cuesta igual que el de ternera pero es más barato que el mixto?—, muchos de los cuales intentamos dilucidar en esta entrevista a un vendedor de kebabs.

Pero durante todos estos años de consumo siempre ha habido una pregunta que ha persistido por encima de las demás, ¿por qué no hay mujeres sirviendo shawarmas? Vale, podréis decir que es un tema cultural y que sus costumbres tienden a hacinar a las mujeres en casa, pendientes del cuidado de los vástagos y dios sabe qué más, pero bien podrían existir mujeres de otras nacionalidades y religiones manejando esas grandes esculturas de carne asada. ¿Qué nos tienen que decir sobre esto los que curran en el respetable gremio del shawarmeo?

Hablé con varios caballeros del döner de Barcelona para intentar dilucidar qué hay detrás de este misterio humano.

HASAN, 48, TURQUÍA. TRABAJA EN EL RESTAURANTE YAFFA

VICE: Hasan, ¿crees que una chica podría trabajar haciendo shawarmas?
Hasan: Bueno, tú nunca has visto a un trabajador chino hacer un shawarma, ¿no?

Creo que no. No.
Esto es porque se trata de comida árabe. Siempre son trabajadores árabes los que hacen los shawarmas.

Pero las mujeres árabes, son árabes también, ¿no?
Sí, pero allí las mujeres no trabajan en restaurantes. Y aquí también, somos solo los hombres los que trabajan en un restaurante. Si ves a una chica trabajando en un sitio de shawarmas será porque no es un restaurante árabe, será pakistaní en todo caso.

[Entonces nos interrumpe un cliente que ha estado escuchando la conversación]

Cliente: Yo acabo de venir de un restaurante árabe en Calella de Palafrugell y nos ha servido una mujer árabe.

¿Pero era un sitio así de bocadillos rápidos o un restaurante rollo Ugarit?
Cliente: No, era un restaurante.
Hasan: En sitios como este local siempre son camareras, no hay chicas en la cocina.

Es un tema cultural entonces.
No sé, yo llevo trabajando 18 años en restaurantes árabes y nunca he trabajado con mujeres, solo con hombres. ¡Ojalá trabajase con una mujer!

Pero fuera de este tema de costumbres, ¿crees que ellas podrían hacer el trabajo o les costaría por algún otro motivo?
Podrían hacerlo perfectamente, sí.

¿Y aquí en España una mujer española podría trabajar haciendo shawarmas?
Sí, pero a las mujeres de aquí no les gusta trabajar haciendo shawarmas. No sé por qué. En 18 años que llevo trabajando nunca he coincidido con una mujer. Hay camareras, claro, pero cortando carne y haciendo bocadillos no.

MOHAMMAD, 47, PAKISTÁN. TRABAJA EN EL RESTAURANTE AL ANDALUS II

VICE: ¿Por qué solo hay hombres haciendo kebabs?
Mohammad: Es que las chicas no saben, no pueden cortar la carne porque los hornos desprenden mucho calor. Un calor muy fuerte, además la técnica de cortar es complicada. Pero sobre todo es por el calor, hay mucho fuego.

¿No crees que pueden aprender a cortar la carne?
Es muy difícil.

¿Cortar shawarmas es como una cosa "de hombres"? Como ir a cortar leña o cazar perdices o hacer barbacoas.
Sí, sí.

¿Y te gustaría que trabajara una chica aquí?
Es que es muy difícil. La caja de cobrar también es muy difícil. No es como las del McDonalds que tienen una pantalla y son más fáciles. Esta caja es normal y es más complicada. En el McDonalds o el KFC sí que hay chicas trabajando pero con esta máquina es más difícil de operar. Aquí no podrían trabajar. Aquí siempre hemos sido chicos, es un trabajo para hombres.

ABDUL, 32 AÑOS, TRABAJA EN LUNCH & CATERING

VICE: ¿Cómo es que en los sitios de shawarma solo trabajan tíos?
Abdul: Solo trabajamos tíos porque la mayoría de emigrantes que venimos somos hombres, las mujeres se quedan en el país. Pero aquí hay una chica trabajando.

¿En serio? ¿Está cortando y todo esto?
No, cortando no, es camarera.

¿Y no podría ponerse a cortar esos bloques de carne?
Es que hace mucho calor y no pueden.

Pero a ver, en otros sitios ya me han dicho lo del calor y no puede ser. Quiero decir, ¿vosotros también pasáis calor, no? ¿¡Es que a ellas no se les permite pasar calor!?
Nosotros pasamos calor, sí, pero para las mujeres es muy difícil trabajar con tanto calor. Si esta chica que trabaja con nosotros quiere aprender, pues bien, adelante, no le veo ningún problema.

¿Te gustaría trabajar con una chica mano a mano?
Sí pero no pueden trabajar aquí.

¿No quieren o no pueden?
No sé. Pero no creo que puedan preparar un bocadillo tan rápido como los hombres.

Supongo que es cuestión de aprender y de acostumbrarse al calor, ¿no?
Puede ser. No sé, depende del jefe. Si la chica quiere trabajar preparando shawarmas no hay problema pero se le tendría que pagar más. Normalmente los puestos de los chicos se pagan más que los de las chicas, haciendo shawarmas se paga más que siendo camarera.

QADEE AHMED, 27, ARABIA SAUDITA. TRABAJA EN EL RESTAURANTE "JUAN DONER KEBAB"

VICE: No hay ni una mujer trabajando en un kebab, ¿verdad?
Qadee: Es un trabajo muy duro, el fuego está encendido todo el día. Las mujeres no pueden aguantarlo, los hombres tampoco. Es un trabajo muy duro.

Pero si vosotros aguantáis, ¿por qué ellas no lo pueden aguantar?
Depende de la cultura, nosotros hemos nacido en una tierra donde hay mucho calor, por eso estamos acostumbrados. Las chicas de aquí de Barcelona no lo podrían aguantar.

Pero las mujeres de vuestra tierra también están acostumbradas al calor.
Pero las mujeres de nuestro país no pueden trabajar, solo cuidan a los niños en casa y nada más. Depende de cada cultura.

IHSAN, 46 AÑOS, PAKISTÁN. TRABAJA EN EL DÖNER KEBAB "EL MAÑO"

VICE: Hola Ihsan, dime, ¿por qué no hay mujeres trabajando en esto de los shawarmas?
Ihsan: Este trabajo es muy difícil, aquí hay mucho calor y las mujeres no pueden trabajar así. Esto es un trabajo solo de hombres.

¿Y no hay ninguna posibilidad de que las mujeres puedan trabajar haciendo shawarmas?
Mi cuñada, por la noche, cuando hace menos calor, me ayuda un poquito.

Ah, bueno. Entonces sí que pueden trabajar aquí.
Es que mi cuñada no es de Pakistán, es catalana.

¿Al ser catalana ya puede trabajar cortando carne?
No es eso, es que mi cuñada es muy fuerte.

¿Entonces por qué has dicho lo de "catalana"?
Porque es catalana.

A la izquierda está Attig. Sus colegas también quisieron salir en la foto.

ATTIG, 33 AÑOS, PAKISTÁN. TRABAJA EN EL RESTAURANTE KEBAB INN

VICE: Veo que todos sois hombres aquí.
Attig: Sí, sí.

¿Cómo es eso? ¿Por qué no hay chicas?
Es un trabajo muy duro. Ellas no trabajan dentro de la cocina. Pueden trabajar en supermercados o locutorios pero aquí hace mucho calor y, al cortar la carne, salpica mucho aceite caliente en las manos y por toda la cara, ensucia mucho.

Entonces no es una cuestión técnica ni de costumbres.
No, en una semana cualquier persona puede aprender a cortar bien. Ellas lo podrían aprender perfectamente. Pero aparte del calor también hay que ser muy fuerte para poder montar la carne en el fuego.

¿Cuánto pesa un bloque de estos?
Los de pollo 60 kilos, los de ternera (este pequeño) unos 15 kilos. Por eso aquí somos tres personas trabajando en la cocina. Tres hombres.

MAJID, 44 AÑOS, PAKISTÁN. TRABAJA EN BADAL DÖNER

VICE: Mujeres. Shawarmas. ¿Por qué crees que no son amigos?
Majid: El fuego está muy caliente y la carne mancha mucho, la carne escupe aceite. Aquí trabaja una chica de camarera y no quiere pasar aquí detrás. Alguna vez le he intentado enseñar cómo se hace pero incluso con servilletas en el mango, dice que la plancha para calentar el pan le quema mucho.

¿Es ella la que no quiere?
Sí, sí. En hora punta el fuego está muy fuerte y en esta zona, aquí detrás de la barra, hace mucho calor. Ella no quiere ni pasar por aquí.

¿Nunca has visto a una mujer cortando carne de shawarma?
Antes yo trabajaba en un kebab de Benidorm y allí había una chica que sí que cortaba la carne y le daba igual el calor, le daba igual salpicarse la cara y la ropa de aceite o de carne. No le importaba. Y era muy guapa. Rubia. Muy guapa.

§

Así que hay unanimidad. Las mujeres no trabajan la carne de kebab por culpa del tremendo y visceral calor que desprenden los hornos que calientan los menhir de carne, algo que solo pueden y deben sufrir los hombres. Ellas no pueden, con sus delicadas manos y sus sensibles rostros, soportar temperaturas tan elevadas.

Después de todo esto estuve pensando —eso de pensar a veces viene bien, no siempre pero a veces— y, joder, realmente, que yo recuerde, aquí en Barcelona, en los sitios donde se vende pollo a l'ast, siempre son los hombres los que manejan el fuego y el horno giratorio ese. Podemos ver a mujeres cortar el pollo y servirlo pero, escasas veces, se acercan a la fuente del calor. Con esto quiero decir que antes de mirar con malos ojos a las costumbres de los de fuera, analicemos un poco nuestras propias idiosincrasias.