. © Ami Vitale / National Geographic
Vestida con un mono negro y blanco de pies a cabez con capucha y orejas incluidas y una máscara que imita los rasgos del oso panda, la fotógrafa Ami Vitale se adentra de cuclillas en el bosque del centro Wolong’s Hetaoping, una organización que se dedica a entrenar pandas para que puedan sobrevivir en la naturaleza. Este ridículo disfraz fue necesario para poder conseguir primeros planos de estos adorables animalotes para el número de agosto de la revista National Geographic Magazine. «Suele ser muy difícil acceder a las condiciones ideales para conseguir fotos interesantes, por eso fue una gran recompensa para mí cuando por fin pude retratar esos momentos únicos», explica Vitale a The Creators Project.
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Todas las imágenes de Vitale son muy íntimas y han sido creadas con mucha paciencia a lo largo de tres años. Para Vitale el esfuerzo valió mucho la pena. «[Los pandas] te derriten el corazón. Huelen como cachorritos húmedos y hacen unos sonidos increíbles. A veces chirrían y otras veces refunfuñan o ladran o jadean», explica. «Su piel no es suave como la de un conejo sino más bien áspera para poder aislarse en estos climas húmedos y fríos». Vitale se emociona al definir el encanto poco común de los bebés panda, y destaca el esfuerzo que tienen que hacer los trabajadores chinos para ayudarles a crecer en el naturaleza.
Según el artículo de National Geographic Magazine, los trabajadores del centro Wolong’s Hetaoping han de disfrazarse como sus sujetos para no darles la sensación equivocada de que pueden sentirse seguros con los humanos y para que no se acostumbren a verles y estar entre ellos.
Aquí abajo puedes ver una selección de las fotos, el documental Vitale filmado para National Geographic y un retrato de la fotógrafa con su disfraz.

Ami Vitale vestida de panda mientras hace fotos de cerca a los osos del centro Wolong’s Hetaoping. Imagen cortesía de la artista

Zhang Hemin —»Papa Panda», según lo llaman entre su equipo— posa con cachorros nacidos en 2015 at Bifengxia Panda Base. «Algunos de los habitantes locales afirman que los enormes pandas tienen poderes mágicos», dice Zhang, que dirije muchos de los trabajos de conservación del oso panda. «Para mí simplemente representan la belleza y la paz».
© Ami Vitale / National Geographic

¿Se puede engañar a un cachorro de panda con un disfraz de panda? Esa es la esperanza del centro Wolong’s Hetaoping, donde se entrena a los osos para su vida en la naturaleza intentando aislarlos del contacto humano.
© Ami Vitale / National Geographic

Cachorritos de tres meses duermen en una guardería para pandas en Bifengxia.
© Ami Vitale / National Geographic

Los cuidadores de panda Ma Li y Liu Xiaoqiang escuchan señales de radio que se emiten desde el cuello de un oso para saber cómo se desenvuelve en la montaña.
© Ami Vitale / National Geographic
Encontrarás otros trabajos de Ami Vitale en su página web.
Traducción de Rosa Gregori.
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