«Me dijo algo muy bonito», dice y luego suspira. «Me dijo ‘Gracias por acompañarme, te amo’. Pero ya no lo quiso volver a decir».
Así lo comparte la actriz de telenovela Angélica Rivera, la Gaviota, esposa del candidato del PRI a la presidencia de México, Enrique Peña Nieto, en el video anterior. Rivera lo dice a cámara, casi dándole un cabezazo a la pantalla, en un acto de campaña del PRI en Ciudad Juárez.
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Y en ese mismo video se ve cómo Peña, sonriendo con vergüenza, sigue saludando a sus fans. El momento de cariño que la Gaviota nos cuenta ocurrió off-camera, pero Rivera lo quiso compartir de todas formas. Da un guiño y añade: «Eso es lo que vale mucho para mí». Vea el video. Es un momento de actuación espectacular. Las líneas entre ficción, documental y reality se derriten. Uno no sabe si reírse, sentir bonito o vomitarse. Es como un hoyo negro.
Si a su «marido» le dan una mayoría bruta de mexicanos (por decirlo así) su voto este 1 de julio, Angélica Rivera sería nuestra primera dama priista del siglo XXI, al lado de Peña Nieto. Ahorita, este camarada con copete de Superman lleva entre 20 y 30 puntos sobre sus rivales, la Josefina de la derecha, y el Peje, de vuelta, de las izquierdas.
¿El arma secreta de Enrique? Su Televisa «amor» y esposa desde el 2010 (después de que la primera se le murió) y la serie de crónicas de la campaña starring la misma Gaviota, titulado con todo el tonito de novelón: «Lo que mis ojos ven y lo que mi corazón siente».
Cuando la Gaviota sube estos videos a su Facebook logra miles y miles de «Me gusta» y comentarios. Cada clip es una obra maestra de política pop o pop político, de como se ganan las cosas en estos tiempos. No se aprende nada sobre las propuestas o pensamientos de Peña (pero si se da cuenta uno que al candidato le molesta el calor).
En el clip de San Juan Chamula, Chiapas, Rivera le pone la cámara a Peña Nieto mientras lo visten con las prendas tradicionales de los tzotziles. El ambiente es como de un backstage antes de un concierto o, más bien, como un musical: hay vestuario, la pareja bromea, hay actividad. ¡Que emoción!
Para esta familia con todo un propósito político, no parece existir una barrera entre lo público y lo privado –mientras la imagen sea controlada y atractiva, claro–. En algunos de los clips filmados en la casa de los Peña Nieto, se ven hijas en pijama, la pareja prueba panquecitos y hasta sale por un segundo la niñera.
En el video “Llegando a casa”, Rivera nos reporta: «cenamos, nos bañamos – nos vamos a bañar, je-je–, y todo priista «dinosaurio» de épocas pasadas seguro se muere un poco más de la envidia. ¡¿Cómo no me toco hacer esto con la Lyn May o la Tongolele, chinga’o?!
Con «Lo que mis ojos ven y lo que mi corazón siente», ya no puede quedar duda de que la campaña de Peña Nieto y el PRI del futuro nos quieren transformar de votantes conscientes a consumidores de un producto popular y bien presentado. Enrique, de 45 años, y Angélica, de 41, son el paquete perfecto para esta nueva dinámica de la política en México.
Se dicen «amor», se dicen «mi vida», se dan besos. Y con estas muestras de intimidad, el PRI supone que el mexicano ya está capacitado a decidir: «Bueno, sí se ven bastante presidenciables».
Mientras no suelten otra vez a la Pau, todo bonito.
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