LOS PRESIDENTES CONSENTIDOS

 

En México, septiembre es el mes de la patria, de eso no hay duda, ahora, tampoco se requiere mucho para saber eso, puedes haber pasado todas tus clases de historia en la secundaria acariciando tu pene, pensando cosas que te llevaban a cerrar los ojos y sólo escuchar el latido de tu corazón en lugar del choro de tu maestra, y, aún así ,saber identificar sin problemas el motivo del festejo y los nombres de los personajes de esta simpática historia. Como parte de nuestra celebración del 15 de septiembre queremos recordar brevemente la vida de algunos de nuestros presidentes favoritos, esos presidentes legendarios que hicieron de la corrupción lo que es hoy en México, prácticamente nuestro producto número en importación, después de la droga y la mano de obra.

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Nacido en la comodidad de la criollés de finales del siglo XIIX, nuestro primer presidente fue un michoacano que gran parte de su vida estuvo de lado de la corona española y de la jodidés de los locales. Nos referimos a Agustín Cosme Damián de Iturbide y Arámburu.

Independientemente de lo bruto que fuera en muchas otras cosas, Cosme destacó en dos cosas que le sirvieron para convertirse en el pepinazo que es nuestra historia: fue buen militar y supo relacionarse, o, como me lo han referido varios estudiosos: era culero y gandalla.

Así que, después de luchar contra el movimiento insurgente de Miguel Hidalgo  y, especialmete, de José María Morelos, apoyando siempre a los conservadores y al ejercito realista,un día logró convencer a su adversario independentista, Vicente Guerrero,  de firmar el Plan de Iguala, que declaraba a México una nación independiente pero que sería traído de España.

Para estas alturas Cosme ya era conocido por ciertas aficiones que no eran tanto del agrado de los demás, inclusive sus colegas brivones, como la severa malversación de fondos y el abuso de autoridad.

Después de una rápida serie de tejes y manejes, Cosme Iturbide organizó a un grupo que pudo hacer la suficiente presión para convertirlo en presidente a través del Acta de independencia del Imperio Mexicano. Poco tiempo después Agustín I de México fue convertido en emperador de México. Cosme, su altísima serenísima, por un tiempo, estuvo feliz.

 

Cosme Damián hizo un batidero de la incipiente nación, fue el amo del derroche, por lo que el general López de Santa Anna se levantó en armas a favor de la republica y el emperador tuvo que salir del país. Después de vivir en el extranjero algunos realistas lo alentaron a volver para retomar el gobierno, en cuanto pisó tierra fue detenido y después fusilado. Esto era sólo el principio

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