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'Diddy Kong Racing' estuvo a punto de no existir

Hace 20 años, 'Diddy Kong Racing' nació como un videojuego genérico de carreras que se encarriló rápidamente hacia el estrellato.
18.11.17

Entre las contribuciones de la agencia Rare a lo mejor de lo mejor para el Nintendo 64 —Banjo-Kazooie, GoldenEye, Banjo-Tooie—, se encuentra una que nunca ha sido recreada exitosamente: Diddy Kong Racing, juego de carreras que fue mucho más que eso.

A pesar de que había grandiosos juegos de disparos en primera persona (FPS) y de plataformas en 3D —que retomaban algunos aspectos de la lógica de aventuras de Banjo— para el Nintendo 64, muy pocos juegos lograron combinar las carreras con aventuras al estilo Super Mario 64 como DKR lo hizo. Cualquiera podría argumentar que los juegos de carreras con estructuras de mundos gigantescos y acertijos han cargado el estandarte, en cuestión de estructura, pero ningún otro juego ha capturado realmente el sentimiento de DKR. Veinte años después seguimos hablando de él.

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DKR tiene orígenes muy humildes. Era más o menos el juego B de Rare mientras el monstruo llamado Banjo-Kazooie se encontraba en desarrollo; un modesto juego de carreras con elementos de mundos listos para explorarse y aventuras. Se dice que eligieron el género de carreras porque Rare no tenía algo similar en su catálogo. Cuando Banjo-Kazooie se acercaba a la ventana de lanzamiento en 1997, la producción mejoró DKR, y sería presentado como el juego "sorpresa" de Rare.

La esencia del juego estaba casi terminada, pero el artista de Rare, Lee Musgrave, le dijo a Nintendo Life: "Afortunadamente, las pistas estaban casi terminadas, pero los carros fueron arbitrarios, cosas inventadas. Fue un trabajo hecho en el momento".

El juego recibió un gran impulso publicitario y se volvió inmensamente exitoso.

No tengo idea lo complicado que debió ser arreglar el juego en sólo seis meses. Todo lo que sé es que el producto que Rare sacó a la venta, el mismo juego que abrí en la Navidad del 97 y no paré de jugar, fue una obra de arte.

Este es el comercial de Nintendo Power. Es una belleza:

Lo que hizo a este juego tan especial fue su ambientación de aventura. DKR se desarrolla en un mundo abierto pseudocolorido, donde tienes que recolectar globos dorados (el mismo concepto que en Super Mario 64), los cuales desbloqueaban nuevos mundos. Después de ganar carreras, te enfrentabas a un jefe (en una carrera más difícil), y después tenías que superar el reto de las monedas de plata, donde necesitabas encontrar ocho monedas plateadas en cada pista y quedar en primer lugar. Sólo entonces podías volver a enfrentar al jefe en un desafío más complejo.

Los retos eran cada vez más mayores en este juego. Y lo más importante es que siempre obtenías una recompensa por conocer el territorio. Había un mundo de ciencia ficción con sus propias pistas y atajos que podías desbloquear. Si conocías las pistas a la perfección en DKR podías rebasar a tus oponentes fácilmente.


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Aún mejor, las pistas contenían secretos, no sólo atajos. Cada mundo tenía un pista con una llave secreta, la cual solamente podías encontrar si te salías del camino. Si la encontrabas tenías acceso a una arena multijugador para dicho mundo.

Amé Mario Kart 64. Amé sus mundos extraños y los lugares que evocaba. Esto es lo que siempre he disfrutado de los juegos de carreras, los hermosos lugares (puntos extra por su rareza y atractivo visual) y la sensación al recorrerlos. DKR llevó todo esto a un nuevo nivel al invitar a los jugadores a explorar esos mundos y recompensarte por ello.

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Hay mucho que admirar del diseño de los mejores juegos de Rare: la gracia mecánica, el ritmo en Banjo-Kazooie, la lógica de aventura y la interacción de Tooie con el mundo que lo rodea, y la sutileza de DKR para encajar en el género. Tienen tanta riqueza y profundidad, y un lado creativo que me encantaría ver replicado más seguido.

Diddy Kong Racing fue un gran éxito, pero luego de que Microsoft adquiriera a Rare, nunca apareció en Virtual Console o en Rare Replay, alias la gigantesca compilación de los mejores videojuegos de Rare. La mejor forma de experimentarlo en la actualidad es por medio de un puerto DS, pero prefiero jugarlo en una televisión análoga.


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El juego que más se acerca a su creatividad y a su tono colorido es la serie Sonic and All Stars Racing, otro candidato menospreciado dentro del género creado por y aún vivo bajo la sombra de Mario Kart. Son juegos muy buenos pero no contienen el mismo sentido de aventura y exploración de DKR.

No pierdo la esperanza de ver a un digno sucesor algún día. Un juego que combine verdaderamente el afán por explorar, la aventura y el reto de echar carreras en un ambiente de fantasía/caricatura. Hasta entonces, siempre podremos contar con Future Fun Land.