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Drogas

La ketamina podría ayudar a acabar con los pensamientos suicidas

Este psiquiatra que está estudiando la droga lo explica.

por Maxime de Vries; ilustración de Remko Koopman; traducido por Laia Pedregosa
22 Agosto 2019, 3:30am

Maranatha Pizarras/Unsplash

Desde hace mucho tiempo sabemos que la ketamina podría ser un tratamiento más eficaz para la depresión que los antidepresivos tradicionales. Los psiquiatras y científicos estadounidenses llegaron a esta conclusión en 2013, después de descubrir que los efectos secundarios positivos de la droga permanecían en el cuerpo una semana después de consumirla, a diferencia de lo que ocurría con los antidepresivos habituales.

El investigador holandés Jurriaan Strous ha querido ir un paso más allá con un nuevo estudio en el que espera descubrir si la droga puede ayudar también a acabar con los pensamientos suicidas agudos. Hace poco, Strous dio una conferencia en una reunión de Kleine Hans, un comité holandés que se especializa en psiquiatría infantil. Habló sobre su investigación, que se centra en la ketamina como un método de tratamiento para las tendencias suicidas graves.

Hace dos meses, Strous terminó su formación como psiquiatra en el Centro Médico Académico o AMC (Academisch Medisch Centrum), el hospital de enseñanza de la capital holandesa. Su interés nació a través de un artículo que hablaba de la ketamina como posible método para tratar para la depresión. “Había oído que algunas personas estaban siguiendo un tratamiento con ketamina, pero sospechaba que solo era curandería”, dijo Strous.

"Sin embargo, el artículo presentaba pruebas contundentes. Lo que me intrigaba más era el hecho de que [la ketamina] pudiese tener un efecto tan rápido y positivo, y que permaneciese incluso después de que la sustancia dejase de funcionar”. En los Países Bajos, unas 100 000 personas sobreviven a un intento de suicidio al año: la mayoría de ellas sufren depresión. Es necesario llevar a cabo un tratamiento inmediato para ayudar, por ejemplo, con un intento fallido de suicidio o con los pensamientos suicidas intensos, y la ketamina podría ser la solución.

La investigación de Strous está financiada por la fundación holandesa para la investigación de la salud y la innovación en el cuidado (ZonMW). El ensayo compara los efectos de la ketamina y el midazolam (un anestésico común) para tratar los pensamientos suicidas. Strous cree que el midazolam no ayuda a disminuir los pensamientos suicidas, sino que, del mismo modo que la ketamina, puede causar somnolencia. "Algunos de los participantes en el estudio son pacientes que encontramos en la sala de emergencias de los hospitales universitarios de Leiden y Groningen después de un intento fallido de suicidio", dice Strous. Estas personas visitan a un psiquiatra desde el momento en que ingresan en el hospital, y es entonces cuando les preguntan si tienen interés en el tratamiento del estudio. “En la mayoría de los proyectos de investigación relacionados con la ketamina y la depresión, la sustancia fue administrada por vía intravenosa. Ante la necesidad de un efecto todavía más rápido, nosotros hemos decidido utilizar un aerosol nasal”.

En las pruebas, los participantes reciben una única dosis de ketamina y midazolam para determinar si la primera sustancia funciona de manera correcta. “Queremos descubrir la manera de reducir las tendencias suicidas en un período prolongado. El control de los pacientes se lleva a cabo cuando están en el hospital y durante más de seis meses desde el alta”, indica Strous.

Tomando como base ensayos anteriores, Strous afirma que los pacientes empezarán a sentirse mejor en poco tiempo: su personalidad no cambiará y la felicidad no será algo instantáneo, pero el problema al que se enfrentaban les parecerá menos abrumador. “Resulta sorprendente que además de tener un efecto calmante y de provocar una rápida somnolencia, la ketamina también hace que la sensación siga presente cuando el medicamento abandona el flujo sanguíneo; un indicador de que se produce un cambio a nivel biológico", explica.

Según Strous, es importante tener en cuenta que no se ha investigado mucho acerca de los efectos secundarios de la ketamina. “Existen unos pocos estudios en China, donde los tratamientos con esta sustancia son bastante recurrentes: se hicieron resonancias magnéticas y pruebas cognitivas en personas que habían consumido varios gramos de ketamina a la semana durante años. Los resultados fueron problemas cognitivos graves, además de complicaciones en el hígado y la vejiga. “Aunque nuestra dosis no es tan alta, no sabemos los efectos que tendrá dentro de diez años”.

Strous también señala que existe un riesgo de abuso. En la actualidad, el abuso de la ketamina no es un problema en los Países Bajos pero, según Strous, debemos ser muy conscientes acerca de los posibles problemas de adición en el caso de que el medicamento se convierta en un posible tratamiento en los Países Bajos.

Remko Koopman, un artista visual de 43 años de la ciudad holandesa de Leiden, se refiere a la droga como "un cambio de vida". La primera vez que se le suministró ketamina fue hace un año, cuando se encontraba en el hospital con un pie roto.

"Ya estaba en el hospital cuando tuvieron que posponer la operación porque la fractura era muy grave. Debido a la hinchazón [en mi pie], no podían operarme de manera segura, así que tuve que esperar una semana. En aquel entonces, ya me sentía algo deprimido, pero al tener que estar en la cama durante días, mi mente empezó a darle vueltas a la situación: ¿Cómo iba a ganarme la vida como autónomo?". Remko se deprimió y no mejoraba. En una visita, un amigo le dio un cuaderno para que se distrajera, pero no funcionó.

"Después de mi operación, me desperté con un dolor terrible, me asustaba que algo hubiera salido mal. El médico me dijo que respondí a los estímulos de dolor incluso durante la intervención, y que quizá la anestesia no había funcionado bien debido a mi consumo de alcohol. Al estar tomando la dosis máxima [del medicamento para el dolor], tuvieron que pensar en otra cosa”.

El médico sugirió una cantidad mínima de ketamina mezclada con morfina y Remko aceptó de inmediato: "Lo que sea para no sentir este dolor". Le pusieron una intravenosa a través de la cual se le suministraba la sustancia con una máquina especial. El resultado fue un estado de ensueño: el artista lo describió como “vivir en el útero”. “Era como si tuviese acceso a otro mundo de confusión donde me sentía como si estuviera nadando en un mar de petróleo”.

Las personas que consumen ketamina cuando salen de fiesta toman entre 20 y 30 miligramos en una noche. El aerosol nasal que va a probar Strous contiene la elevada cantidad de 75 gramos. “No hay duda de que la gente sentirá algo”, dice. “El efecto de la ketamina dura unas dos horas. Algunas de las personas podrían tener alucinaciones, y los sonidos y las formas podrían percibirse de manera distinta; esos efectos secundarios se conocen como 'psicotomiméticos'”.

No es habitual que la ketamina se prescriba en los Países Bajos. El hospital universitario de Leiden (LUMC) lo hace en alguna ocasión “como última opción”, dice Strous. En el tratamiento habitual para tratar la depresión, primero se prueban en los pacientes cinco antidepresivos, la psicoterapia y la terapia electroconvulsiva. “Sería más fácil para el paciente que la ketamina se probase antes de todo ese proceso”.

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Vía Remko Koopman.

Durante las dos semanas en las que estuvo tomando ketamina, Remko llenó el cuaderno con bocetos de dibujos. “Los primeros eran formas vagas y flotantes, propias de una alucinación. Después se volvieron más concretos y autobiográficos: me dibujé en un mar de petróleo. Seguí dibujando incluso después de que me dieran el alta y terminé haciendo una recopilación de todos los dibujos en un libro llamado Door de dubbele deur ("A través de la puerta doble”).

Remko nunca había sido un suicida, y cree que su experiencia con la ketamina llegó a curar su depresión, porque el efecto de la sustancia se mantuvo semanas después de haberla tomado. “Es muy personal, cada vez que hablo de ella soy más consciente. Tengo un recuerdo positivo: la ketamina hizo que empezase a dibujar y que siguiese haciéndolo en base a mi trauma”.

No todas las personas que se dedican a la medicina están a favor de la ketamina. Por ejemplo, la industria farmacéutica no está muy interesada en el medicamento porque no es rentable, explica Strous. Los investigadores, psiquiatras y médicos han manifestado sus dudas al respecto. “No hay muchas personas que crean en este tratamiento por el momento. Por un lado, les resulta difícil lidiar con el cambio, sobre todo por el hecho de que sean drogas ilegales, ya que se trata de un tabú. Va en contra de los conocimientos y de la experiencia de las personas: la mayoría son conservadoras. Por otro lado, los ensayos clínicos todavía tienen que demostrar los efectos a largo plazo”.

“Por ahora, lo más importante es la duración del efecto: sabemos que el efecto de la ketamina es cuatro veces mayor al de los antidepresivos, y por ese motivo tiene un gran potencial para aliviar a las personas con pensamientos suicidas durante un período más largo. En el futuro, tendremos que preguntarnos a nosotros mismos si es ético o no prescribir esta sustancia”.

Artículo publicado originalmente por VICE Países Bajos.

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