Facebook / Federación Panameña de Futbol
Cuatro puntos del continente americano estuvieron conectados esa noche, la del 16 de octubre del 2013. El motivo: la eliminatoria para el Mundial de Brasil. La derrota ante Costa Rica por 2-1 tenía a México fuera de la competencia, al tiempo que Panamá se aferraba al ansiado boleto al repechaje con una victoria parcial por el mismo marcador sobre Estados Unidos. Los mexicanos ya rezaban porque el milagro ocurriera en el estadio Rommel Fernández y sucedió, Graham Zusi y Aron Johannsson necesitaron dos minutos para que Estados Unidos le diera la vuelta al partido. De la tensión de los músculos al éxtasis, de la sonrisa a las lágrimas. México entró al repechaje y clasificó al Mundial, Panamá quedó fuera.El honor de jugar una Copa del Mundo no está en su memoria, Panamá nunca ha clasificado y aquella vez que estuvieron tan cerca, el resultado los dejó helados. Sus mejores recuerdos en competencias internacionales están en la Copa Oro, en las ediciones del 2005 y 2013 cuando fueron subcampeones. Sobre esta edición, Hernán Gómez, técnico de la selección, ha dicho que es su equivalente a la Copa América, pero no quitan el ojo de su prioridad, el hexagonal, cuyo tercer puesto es una disputa punto a punto con Estados Unidos.Sin importar el fracaso, el futbol panameño ha ganado aficionados en un territorio que por años ha sido dominado por el béisbol, como ocurre en otros países de la zona, y algunos se atreven a decir que las canchas de futbol para la práctica cotidiana comienzan a vencer a los campos de béisbol. Su historia se cuenta en el diamante, en donde surgieron los referentes del deporte panameño. Uno de los orgullos es la leyenda Rod Carew, siete veces campeón de bateo en la Liga Americana y miembro del Salón de la Fama desde 1991, como reconocimiento a sus 19 años de carrera en Grandes Ligas con los Twins y los Angels.El otro orgullo del beisbol es Mariano Rivera, quien fue pitcher de los Yankees de Nueva York durante 19 temporadas y quien acumuló 652 rescates hasta 2013, considerado por muchos como el mejor cerrador en la historia. El día de su retiro, los 48 mil espectadores en el Minute Maid Park de Houston ovacionaron de pie la trayectoria de Mariano con el equipo más emblemático del béisbol.El lugar de Rivera y Carew es intocable, pero varias carreras más se han escrito entre sus peloteros desde 1955, cuando tres se integraron a las Grandes Ligas: Humberto Robinson, Héctor López y Vibert Clarke. Ellos abrieron la cuenta que actualmente cuenta 56 panameños y cuya última incorporación es el jardinero Allen Córdoba, parte de los Padres de San Diego. En la lista de honor se encuentran Carlos Lee, Benjamin Oglivie, Manny Sanguillén, Roberto Kelly.El boxeo es el otro deporte que puso en alto el nombre de Panamá en el mundo gracias al desarrollo del talento de Roberto "Manos de Piedra" Durán, calificado como el mejor peso ligero de todos los tiempos con cuatro campeonatos mundiales y presente en las listas de los mejores púgiles de la historia junto a Joe Louis, Rocky Marciano y Muhammad Ali. Considerado además, en una eterna pugna con Julio César Chávez, como el mejor peleador latinoamericano de la historia. El relato de su vida que pasó del robo para comer en la infancia hasta el éxito internacional con los puños inspiró la película biográfica "Hands of Stone" (2016) y sus experiencias se cuentan como el mejor recuerdo de glorias deportivas que escasean en otras disciplinas, como el futbol.Panamá ha tenido cientos de representantes de su futbol en el extranjero. En 1999 eran apenas 15 y hoy, el sitio de la Federación registra a 48 en diferentes países: 25 juegan en la zona de Concacaf, 14 en Sudamérica y 9 en ligas europeas, ninguno de ellos, entre las cinco mejores. Sus principales referentes se han retirado de las canchas o están a punto de hacerlo; por eso, el técnico "Bolillo" Gómez, considera que, por su juventud, la selección que ahora los representa en la Copa Oro es el recambio generacional que puede hacer la diferencia entre una época de fracasos y la ansiada conquista de la clasificación.De la plantilla para esta competencia, ocho de ellos juegan en el futbol local, el resto están repartidos entre la Major League Soccer, el Bucaramanga de Colombia, Cafetaleros de la Liga de Ascenso mexicana, el Marathon de Honduras, el Boavista y el Porto B, el Lausanne de Suiza y el FC DAC de Eslovaquia.La inspiración de quienes buscan un sitio en los próximos partidos de eliminatoria y la posibilidad de emigrar está en dos jugadores activos de 36 años que son considerados referentes y declinaron a la convocatoria que ha abierto la oportunidad a nuevo talento: el delantero Blas Pérez, actualmente en el Municipal de Guatemala y con un recorrido por Uruguay, Colombia, España, México, Emiratos Árabes, Estados Unidos, Canadá y Bolivia; comparte equipo con el defensa Felipe Baloy, quien ha jugado en Colombia, Brasil, México.Las narraciones memorables de su pasado en el futbol llevan el nombre de Rommel Fernández y los hermanos Dely Valdés, quienes entre los años 80 y el inicio del nuevo milenio jugaron fuera del continente americano. La carrera de Rommel en el Albacete de España terminó en tragedia, falleció a los 27 años en un accidente de auto que consternó a los miles de fanáticos que había conquistado principalmente en Tenerife, en donde marcó 19 goles en la temporada 88-89. También en España tuvo un breve paso por el Valencia, antes de incorporarse al Albacete para retomar el nivel de goleador. Quienes lo vieron jugar lo recuerdan como un rematador con potencia y gran cabeceador. Panamá le dio a su memoria el más grande de los honores, la casa de la selección es ahora el Estadio Rommel Fernández.El mayor de los Dely Valdés, Armando, a quien llamaban el "Pelé panameño", marcó una época en el futbol nacional junto a René Mendieta y Rommel Fernández; su principal conquista fue una Copa Libertadores con Argentinos Juniors en 1985, antes de integrarse al futbol uruguayo y al israelí para cerrar su carrera. Hoy, el estadio del Árabe Unido, en Colón, lleva su nombre en agradecimiento a su legado.Jorge y Julio César Dely Valdés son gemelos; el primero jugó en Argentina, Uruguay, Chile, Japón, Estados y Uruguay entre 1986 y 2003, la mejor marca goleadora de 28 tantos la consiguió en su segunda estación, el Deportivo Paraguayo de Argentina. De los tres hermanos, es Julio el que ha plantado la bandera más lejos, inició en el 87 en Argentina y vistió las camisetas del Nacional de Uruguay, Cagliari, Paris Saint-Germain, Real Oviedo, Málaga y Uruguay, previo a su última parada en el Árabe Unido de su país en 2006.Su registro en el futbol europeo, después de 345 encuentros oficiales disputados, es de 126 anotaciones. Vivió sus años durante su paso por La Liga, ahí consiguió marcar 71 goles con ambos clubes. Tras su retiro, Julio fue técnico de la selección panameña en el proceso mundialista que fracasó ante Estados Unidos. El cariño y respeto que le tienen por su trabajo en España, especialmente en Málaga, le dieron la oportunidad de dirigir desde febrero de este año al equipo juvenil de los blanquiazules, a quienes guió al título de la División de Honor en la reciente campaña.Hace un par de años, Julio Dely Valdés fue honesto con respecto al nivel del futbol panameño y al ser cuestionado por su ausencia en un Mundial respondió: "No se ha logrado porque falta profesionalizar nuestro fútbol y para lograrlo hay que hacerlo desde las bases". La liga local ha sufrido recientemente por la crisis económica que ha golpeado a Panamá, varios clubes se han declarado en problemas para solventar los gastos que implica el deporte profesional."Esto es una realidad, en la economía del país hay una inestabilidad. Las cosas se han puesto difíciles. Si tú ves la camiseta de Chepo, no goza de vasto patrocinio. El último patrocinador que renunció esta temporada le hizo un hueco grande a la economía del equipo", dijo José Santos, técnico del Chepo FC. Tras la renuncia de su principal patrocinador, el dueño del club no pudo asumir con dinero propio la continuidad de las actividades y se despidieron de la Liga Panameña de Futbol en junio del año pasado. Así como el Chepo, otros equipos aceptaron el sufrimiento de la falta de recursos.Las divisiones menores de los Canaleros han fracasado en su objetivo de clasificar a la Copa del Mundo de sus categorías. A pesar de que en su historia han conseguido participar en seis ediciones, la Selección Sub-20 quedó fuera de la lista de invitados a la competencia que se desarrolló el mes pasado en Corea del Sur, la esperanza se fue muy pronto. En mayo, el equipo Sub-17 cayó ante México en el Estadio Maracaná de Panamá y se perderá el Mundial que tendrá lugar en la India, en octubre. Las ilusiones se centran en la selección mayor que todavía vive en el hexagonal de la CONCACAF, pero antes se enfrentarán a Costa Rica por el acceso a semifinales de la Copa Oro, la competencia que les ha mostrado la gloria del futbol de cerca.
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