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Fast Food Week

La cátsup es el peor condimento

Nuestra directora culinaria tomó una postura.

por Farideh Sadeghin; traducido por Elvira Rosales
25 Julio 2017, 5:00pm

Foto vía usuario de Flickr Javier Webar

Este artículo fue originalmente publicado en MUNCHIES Estados Unidos.


A la chingada con tu cátsup casera. Vamos a tomar unos minutos para reconocer que no es tan buena. Es demasiado dulce, no tan suave como quisiéramos y el color es muy opaco.

Va, igual soy una idiota amante de Heinz. (Y es verdad.) Heinz es la marca de referencia para la cátsup. Entra a cualquier restaurante de comida rápida, estadio o cafetería y ahí estará, empaquetada en esas pequeñas bolsitas rojas y blancas imposibles de abrir o podrás encontrarla en la estación de condimentos, lista para salir de un tubo con bomba, junto a la mostaza o la mayonesa, esperando a que cubras con ella tu hamburguesa.

Pero si soy completamente honesta —y me gusta pensar que lo soy— no me gusta la cátsup para nada. Se trata del peor condimento. Puedo comer mayonesa o mostaza, o una salsa mil islas cualquier día. (P.D. ¿Sabías que la Salsa Mil Islas recibe su nombre porque los pequeños trozos de ingredientes son como islas?) Entonces, la cátsup se puede ir mucho a la chingada.

Puede que sea solo yo. Recuerdo los veranos de la infancia que pasé en casa de mis abuelos en Massachusetts. Pasaba las mañanas viendo la tele mientras comía tazones de cereal Rice Krispies (El único cereal sin tanta azúcar, ¡vaya suerte!), aunque de vez en cuando me sentaba con los adultos a comer huevos. Una de esas mañanas, luego de comer un plato de huevos revueltos, vomité ahí mismo sobre la mesa.

Desde entonces, apenas puedo soportar los huevos revueltos.

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Un poco más adelante, cuando tenía 16 años, cuidaba a un par de niños. Por lo regular sus padres tenían cordon bleu congelado y podía calentarlo en el microondas. A veces eran macarrones con queso (esos individuales, también para microondas). En ese entonces no era cocinera.

Uno de los niños —no recuerdo cuál— me pidió que prepara huevos una noche. Recuerda, no cocinaba nada. Pero lo intenté. Revolví unos huevos. ¿Qué tan difícil podía ser? Nada en realidad. Pero lo que me asustó fue que me pidieron cátsup para sus huevos.

WTF!?.

No me podía dar más asco. O sea, como dije, no me gustan los huevos y no me gustaba la cátsup.

Pero mi curiosidad sacó lo peor de mí y pensé que tal vez la cátsup podía enmascarar el horrible sabor (y olor) de los huevos. Pero sobre todo, tenía curiosidad por ver si podía cocinar, creo.

Entonces probé los huevos, con cátsup. Y, ¿sabes qué? Sabían bastante bien. En verdad me gustó. Realmente me gustó. ¿Por qué saben tan bien los huevos con cátsup? No tengo idea, pero te diré algo: Este momento histórico en mi vida quizá fue lo que me impulsó a cocinar.

Entonces, en conclusión, gracias Heinz, por inspirarme a convertirme en chef. Ah, y no lo olviden, chicos: nunca jamás preparen cátsup casera.