NFL

Alex Smith es más que un mariscal de campo promedio

El quarterback de los Chiefs representa el balance entre dos de los QBs más importantes de la NFL: el intocable Brady, a quien enfrenta esta noche, y Colin Kaepernick, quien le quitó la titularidad de San Francisco en 2012.
7.9.17
Kirby Lee-USA TODAY Sports

Esta noche, Alex Smith y los Chiefs de Kansas City se enfrentarán a Tom Brady y los Patriots de Nueva Inglaterra en el partido inaugural de la temporada 2017. De acuerdo con la fuente de predicciones de tu preferencia —sitios de apuestas, previas en televisión o los infinitos patrones del universo— probablemente los Pats ganarán. De hecho, el partido parece diseñado para que esto suceda y los campeones reinantes arranquen la campaña con el pie derecho.

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Los Patriots de Brady suelen jugar bien en la escena nacional. Si las cosas salen como se planearon, Kansas City aguantará durante unos minutos pero terminará por esfumarse. El partido podría sentirse apretado por momentos, pero el resultado será el mismo.

En el cruel ecosistema de la NFL, Smith ha adoptado esta función: aguantar la competencia de los equipos con más clase de este deporte. Si alguna vez lo has visto jugar, entonces conoces su reputación. Smith representa el punto medio entre los dos mariscales de campo más importantes de la NFL: el intocable Brady, a quien enfrenta esta noche, y Colin Kaepernick, quien le arrebató el puesto de titular en San Francisco en 2012.

Cinco años después, Kaepernick -más grande físicamente, rápido y ágil- se encuentra desempleado por razones extracancha, y Smith se adentrará en su quinta temporada como titular de Kansas City. Smith es eficiente pero nada espectacular. Sus fortalezas (siempre alerta en la bolsa de protección, rápido de pies y manos, con puntería, y sin muchas pérdidas de balón) son equivalentes a sus limitantes (lanzamientos débiles y baja estatura). Existe para ganar más que perder, para llevar a sus equipos a la postemporada, y finalmente sucumbir ante los Bradys y Roethlisbergers del mundo; su gran trabajo con las organizaciones de caridad pasa desapercibido. Cuando alzó la voz en favor de su excompañero de equipo Kaepernick el mes pasado ("Es una locura pensar que no está jugando"), nadie pareció prestarle interés.

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Pero esta forma de pensar, a pesar de ser atinada, no le hace justicia a Smith. Debajo del lenguaje del todo o nada incrustado en el futbol americano está el hecho de que Smith podría ser uno de los mejores 12 en su posición, el cual resulta ser uno de los más difíciles en los deportes estadounidenses. Ha obtenido y mantenido su estatus sin el beneficio de los regalos físicos comunes: la altura que podría darle una mejor visión de las defensas sobre el campo, un brazo potente. Su metodología jamás le hará ganar un MVP. Pero no significa que valga nada.

Orlando Ramirez-USA TODAY Sports

Un ejemplo de todo esto es la jugada en la victoria de los Chiefs 21-13 sobre los Raiders en diciembre pasado. Primera oportunidad y 20. Smith toma el snap y la bolsa de protección colapsa, así que tiene que escapar hacia su derecha. Sus ojos siguen escaneando el campo cuando parece listo para correr pero los defensivos le rodean. El pie izquierdo de Smith toca la línea de scrimmage. Se da cuenta que un casco plateado gira hacia el lado equivocado. El ovoide pasa rozando la hombrera del defensor, a unas 15 yardas, y cae en las manos de Chris Conley, quien toma el balón para ganar 31 yardas.

Se trata de una jugada hermosa y representativa de lo que es Smith. Sus debilidades bien identificadas hacen más pequeño el campo, pero dentro de ese pequeño espacio casi nadie es mejor que él. Ve espacios y mide los ángulos, cuenta las milésimas de segundo, y presiente el peligro. Para un equipo como los Chiefs, Smith encaja a la perfección: el maestro de hacer más con menos de la NFL.

Kaepernick consiguió su primera oportunidad con San Francisco como resultado de una conmoción cerebral de Smith, pero se quedó con el puesto porque hizo cosas que Smith no podía hacer. Kapernick no tenía que evitar las defensas en cada down. Podía lanzar el balón por encima de éstas o pasarlas corriendo. En Abril, los Chiefs seleccionaron a Patrick Mahomes, quien tiene un brazo más potente y un margen de error mayor al de Smith. Reid confirmó su fe en su jugador titular —"Todavía podemos ganar con Alex"— pero una cosa es manifestar tu apoyo, y otra no necesitarlo. Smith ha pasado toda su carrera en la cuerda floja, apelando a los entrenadores y probando su suerte.

© Jay Biggerstaff-USA TODAY Sports

La cínica pregunta respecto a Alex Smith sigue en pie: ¿Cuál es el propósito de ser bueno en algo que por lo general recompensa solamente a la grandeza? Smith es mejor que, digamos, Blake Bortles, pero la diferencia crucial yace entre él y los quarterbacks de élite, los mismos que rompen y establecen récords, que lideran regresos históricos y que pueden lanzar un balón hasta la zona de anotación contraria para ganar un partido. Ellos ganan campeonatos. Smith, hasta el momento, sólo ha servido como un obstáculo en el camino.

En la actualidad, Smith le da un propósito de los Chiefs. A veces la manifestación de dicho propósito es lenta y decepcionante —terceras oportunidades no concretadas y la lucha por la posesión del campo—, y en ocasiones rápida y astuta. Cualquiera que sea el caso, Smith mantiene las cadenas en movimiento.