El trágico día en que Ronaldinho sorprendió a David Seaman con una genialidad en el Mundial de 2002
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El trágico día en que Ronaldinho sorprendió a David Seaman con una genialidad en el Mundial de 2002

Para los niños ingenuos de los 90, David Seaman era el héroe con cola de caballo y frondoso bigote que nunca se equivocaba... Hasta que Ronaldinho le clavó un gol en el mundial y el mundo se vino abajo.
21.6.17

Hoy en día, me parece incongruente que, recordando mi niñez, uno de mis primeros héroes en el futbol fuese David Seaman. En comparación con el look atractivo de sus compañeros Robert Pires, Dennis Bergkamp, y Thierry Henry, Seaman parecía un híbrido entre uno de Los Tres Mosqueteros y Ron Jeremy en lo más alto de su carrera. Alegre, sincero, y dueño de una actitud sesuda característica de su natal Rotherham, Seaman era el portero indispensable que necesitaba Inglaterra. Su peinado de cola de caballo y su bigote bien recortado hacían ver a Seaman imponente debajo de los tres palos con el Arsenal y la Selección de Inglaterra, y yo, siendo niño inocente, lo admiraba.

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Es posible que la firmeza singular de Seaman haya atraído mi mente juvenil. Pacería un hombre que, de no haber escogido esta profesión, se habría convertido en un modelo a seguir a mi ingenua edad. Pero al mismo tiempo, también cabe la posibilidad de haberse convertido en una figura caricaturesca, algo así como el héroe de historietas del sur de Yorkshire. Como haya sido, Seaman estuvo dotado de omnipotencia en el conjunto inglés a lo largo de la década de los 90 y fue idolatrado por toda una generación de niños.

Tristemente, la leyenda de Seaman tenía que verse reducida en algún punto de su carrera. El campanazo final llegaría en la Copa del Mundo de 2002 acogida por Corea y Japón. Seaman tenía 38 años y, a pesar de haber ganado el doblete con el Arsenal al final de la temporada 2001-02, las dudas rondaban en torno a su nivel de cara al torneo en el que Inglaterra era vista como fuerte contendiente al campeonato; al menos en aquellos lares. Seaman había sufrido varias lesiones durante la campaña, pero ya que David James y Nigel Martyn tenían poca experiencia en duelos internacionales, el arquero Gunner seguía siendo la mejor opción disponible. Sven-Goran Eriksson puso toda la confianza en el hombre que había sido la primera opción en Inglaterra desde hace mucho, y los Tres Leones se embarcaron rumbo al Mundial.

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Todo indicaba, durante la fase de grupos y octavos de final, que Seaman despojaría las dudas de su nivel y condición física. Aunque concedió un gol en el debut de Inglaterra en la Copa del Mundo, mantendría su arco en cero en el empate contra Nigeria y la famosa victoria sobre Argentina, la cual le dio a los ingleses la esperanza de ganar el torneo. A pesar de estar bien cubierto por una formidable línea de cuatro conformada por Rio Ferdinand, Sol Campbell, Ashley Cole, y Danny Mills, Seaman tuvo que intervenir varias ocasiones –aquel remate de cabeza de Mauricio Pochettino a ras de pasto aún retumba en la memoria–.

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Cuando los ingleses se dieron cuenta que su selección enfrentaría al poderío de Brasil en los cuartos de final, la emoción y ansiedad merodearon en el aire como el humo de cigarrillos en los bares de toda la isla. Aunque Inglaterra había motivado de más a sus seguidores, su siguiente rival presumía la efervescencia de jugadores como Ronaldo, Rivaldo, Cafú, y Roberto Carlos, por nombrar algunos. Ronaldinho no estaba al nivel de los antes mencionados, pero ya era un joven cuya presencia daba mucho de que hablar. Al final de cuentas, el hombre de cabello rizado y dientes prominentes sería el encargado de desmoronar el mito de David Seaman.

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Sabemos cómo terminó aquel partido en el Estadio Shizuoka. Michael Owen enloqueció a los fans luego de concretar el error de Lucio en el minuto 23, antes de que Rivaldo empatara antes del descanso. Entonces, al arranque del segundo tiempo, Brasil ganó un tiro libre pegado a la banda derecha y varios metros de distancia del área grande. Ronaldinho se paró frente al balón, todos esperaban que centrara el esférico a la "olla", pero colocó su tiro en la escuadra contraria por encima de un Seaman confundido.

El marcador se mantuvo igual hasta el silbatazo final e Inglaterra quedaría eliminada de la Copa del Mundo una vez más. Hubo muchos que cuestionaron si Ronaldinho había pensado así la jugada –"Sabía que David Seaman suele salir del área chica, si colocaba el balón donde lo puse estaba seguro que el causaría problemas. Así lo pensé. No fue suerte"– Ronaldinho comentó, según The Guardian, pero al final del día el marcador era claro. Seaman se disculpó con sus compañeros y rompió en llanto al final del partido. Incluso se despidió de los seguidores conforme se marchaba del estadio.

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Ver en retrospectiva el gol de Ronaldinho, uno no puede más que sentir pena por Seaman. Lo que suele olvidarse muchas veces es que recibió un gol mientras intentaba bajar un balón en el primer tiempo, lo cual condicionó su movilidad a partir de ese momento. Aunque esto no justifica su error, existen pocos guardametas capaces de contrarrestar la visión y ambición de Dinho. El brinco de Seaman por alcanzar desesperadamente el balón lo dice todo: fue un gol para la historia, destinado a ser escrito por Ronaldinho en el firmamento del futbol.

Pero también fue un final trágico para Seaman, quien aparecería unas cuantas veces más bajo el arco de Inglaterra antes de perder su puesto ante David James. Para toda una generación de niños, el gol se sintió como si el mundo se pusiera de cabeza, no sólo porque Inglaterra había quedado eliminada del Mundial, sino también porque uno de sus héroes había sido humillado. Aunque nuestra admiración por Seaman seguirá siendo la misma para siempre, nuestra inocencia se desmoronó por su error y por la genialidad de Ronaldinho.

@W_F_Magee