Fe y diversidad: visitamos una congregación LGBTQ+ en México
Fotos por Camila Ayala Terán.
Identidad

Fe y diversidad: visitamos una congregación LGBTQ+ en México

En Familia Gracia Diversa todas las orientaciones e identidades sexogenéricas son bienvenidas.
27.6.18

Artículo publicado por VICE México.

Es la mañana posterior a la Marcha del Orgullo Gay. Mientras una buena porción de la comunidad LGBTQ+ están destruidos en sus camas por la fiesta brutal de la noche anterior —o incluso tal vez siguen de after—, ellos se encuentran frescos, limpísimos y sonrientes. En este café de la Avenida Insurgentes, en la Ciudad de México, hoy se manifiesta otro orgullo: el de ser una comunidad que ha encontrado un espacio para reconciliar su orientación sexual con su fe.

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Los integrantes de Familia Gracia Diversa son en su mayoría hombres cisgénero, pero aquí todos son bienvenidos. Iluminados por la luz de colores de una lámpara que estaría más a juego con un antro o un karaoke que con un recinto donde se profesa la fe, los asistentes corean a todo pulmón sus cantos. “No se limiten: si quieren bailar, bailen, si quieren aplaudir, aplaudan”, los invita el pastor Ariel.

Después de varias alabanzas comienzan las peticiones de oración. José, para quien es su primer día en el grupo, toma la palabra: “quiero pedir que las iglesias tradicionales no sean tan cerradas. Me acuerdo que una vez me acerqué a un pastor y le expresé que soy homosexual. Él me contestó que no había problema mientras no llegara a consumar el acto, porque Dios aborrece al pecado pero no al pecador. Pero yo soy gay, ¡quiero consumar el acto!”

Las peticiones ocurren una tras otra. Piden por oportunidades laborales, por independizarse, incluso agradecen la enfermedad como una oportunidad de aprendizaje. Piden especialmente por la salud y la felicidad de Juanqui (Juan Carlos), quien hoy cumple años. De repente el pastor Jesús Huerta toma la palabra. No es como uno imaginaría a un líder de una iglesia: usa Converse negros, tiene una figura espigada, camisa blanca entallada y un brazalete de cuero, podría ser cualquier joven.

Los asistentes lo escuchan atentos. Cita pasajes bíblicos, pero lo hace desde un enfoque desafiante y progresista, atreviéndose a sugerir que algunos de los personajes de la Biblia podrían haber sido gays, lesbianas o incluso parejas. “Este pasaje que voy a citarles es de mis favoritos y habla de que Dios escogió a los despreciados por el mundo, a los que fueron públicamente avergonzados o a los que eran tratados por los demás como si no fueran nada. ¿Cuántos de nosotros no nos sentimos así, como nada, como no merecedores de amor y de la gracia de Dios, sólo por ser gays o lesbianas?”

Sobre lo que se permite, también tiene una visión bastante flexible: “no estoy de acuerdo con una visión prohibicionista de lo que 'debemos' o 'no debemos hacer'. Más bien creo que deberíamos pensar en que aquellas cosas que hagamos sean para nuestro provecho y para provecho de los demás. Hay quienes te dicen '¡ay, muy cristiano, pero te fuiste de antro!'. ¡Pero se vale! Deberíamos vivir más bien bajo la reflexión de qué actos abonan a nuestro provecho y cuáles no”.

Los asistentes escuchan atentamente su palabra, pero también colaboran, participan, cuestionan. “A lo mejor lo que yo voy a decir es pecado —interrumpe de repente José— pero, ¿quién nos dice que Jesús no era gay?”. Jesús, no el de las escrituras, sino el pastor, le contesta tranquilamente: “si bien no hay ninguna señal en los libros de que así fuese, tampoco hay nada que diga que no fuera así. Hay algunas otras figuras que sí podría inferirse que lo eran, pero de Jesús no hay ninguna indicación. Lo importante de él fue el mensaje que vino a darnos, el regalo de su amor”.

Y amor es lo que se respira en esta habitación. Dos hombres se toman de la mano, se hacen caricias periódicamente en el rostro y apoyan su cabeza en el hombro del otro, sin que nadie se escandalice o los censure por estas muestras de afecto. La ceremonia termina y antes de que todos se vayan, me acerco al pastor Jesús para hacerle algunas preguntas.

Jesús Huerta.

VICE: ¿Qué es en tus propias palabras, Familia Gracia Diversa?
Jesús: Familia Gracia Diversa somos una congregación nacida en el corazón de Dios para la comunidad LGBTQ+ y nuestras familias. En esta congregación vivimos bajo la convicción de que Dios nos ama sin importar género, orientación o identidad sexual.

¿Hace cuánto nació Familia Gracia Diversa?
Fue un pastor colombiano quien me invitó al liderazgo de una congregación de esta naturaleza. Yo tenía mis dudas porque con anterioridad yo había sido lastimado y discriminado en otras congregaciones, pero las cosas se dieron y aunque este pastor de quien te hablo decidió no seguir con el grupo, nosotros continuamos con la labor. Ha sido un camino muy gratificante y este 9 de septiembre vamos a celebrar nuestro tercer aniversario.

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Hace un rato escuché de boca de uno de los chicos que participaban una frase que siempre me ha hecho mucho ruido, y es que “Dios odia al pecado, pero no al pecador”. ¿Aquí qué es lo que se acepta? ¿Todo se vale?
A mí no me gusta llegar con prohibiciones: no soy yo quien pueda decirles “no hagas esto” o “no hagas lo otro”. Más bien los invito a reflexionar sobre qué es lo mejor para sus vidas. Yo pienso que es Dios quien termina por convencer a la persona. Además, ¿quién soy yo para imponer mi visión de lo correcto sobre otros? A todos se nos antoja de repente hacer algo; todos de repente caemos en algunas situaciones que podrían no ser “bien vistas”, así que nosotros en tanto personas no podemos estar señalando ni juzgando a otros. Al final es Dios quien debería obrar en sus corazones y en sus mentes.

¿Con cuántas personas iniciaron y cuántos son ahora?
Empezamos siendo únicamente tres. Con el tiempo fuimos creciendo, hubo gente que se fue y que vino, hay gente que sólo participa en el grupo de Whatsapp pero no viene, hay quienes vienen los domingos, hay quienes acuden a la reunión de los miércoles o la de los viernes. Es difícil precisarlo, pero podría decirte que somos aproximadamente unas cuarenta personas.

Me llama mucho la atención que ustedes se llamen ‘Familia Gracia Diversa’ cuando tristemente, muchas personas LGBTQ+ son rechazadas por sus propias familias. ¿Qué les ofrecen ustedes a esas personas que han sido expulsadas o rechazadas de su núcleo familiar?
Precisamente buscamos ser eso para ellos: una familia donde nos vemos a nosotros como hermanos, donde nos preocupamos de que esté bien el otro. Además somos hermanos porque todos somos hijos del mismo padre. También quiero hacer hincapié en que aquí las familias homoparentales o las familias diversas son bienvenidas. Hay quienes incluso vienen con su mamá; esta congregación no exclusiva para personas LGBTQ+: también hay personas heterosexuales que vienen a acompañarnos.

Son heterofriendly, pues.
Eso mismo [risas].

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¿Todas las identidades son bienvenidas? Porque hay un reclamo, en lo particular de las personas trans, de que en ciertas iglesias a las personas se les quiere “convertir” o no se respeta su identidad o expresión sexogeneríca.
En la congregación no hemos tenido mucho éxito con la gente trans, pero claro que sí, nos gustaría que se acercaran más. Todos son bienvenidos y bienvenidas, sólo hace falta que quieran tener una relación con Dios. Tal como son los vamos a cobijar dentro de esta familia y no les vamos a decir “tienes que cambiar” o “vamos a orar por que cambies”, nada de eso.

Aquí, por ejemplo, tenemos a Juan Carlos. Le llamamos Juan Carlos porque así se presentó, pero si te das cuenta, Juan Carlos es trans. Si se hubiera presentando frente a nosotros con un nombre femenino así le hubiésemos llamado. Juanqui, como le decimos de cariño, muchas veces viene con pantalones de mujer. Y con esta manera de ser está dentro del grupo de líderes y servidores e incluso tiene nombramiento de diácono dentro del ministerio. Nosotros jamás le hemos dicho que tiene que cambiar, siempre hay y habrá muchísimo respeto hacia su persona y hacia su identidad.

¿Están en capacidad de hacer alguna ceremonia de unión en caso de que una pareja gay o lésbica se acerque a ustedes? ¿Podrían celebrar un matrimonio, por ejemplo?
Sí lo podemos hacer, aunque no lo hemos hecho. Yo tuve la bendición de que unos pastores amigos míos que tienen su congregación en Tlalnepantla, Estado de México, me pidieran participar en una ceremonia uniéndoles, así que puedo decirte que personalmente ya lo he hecho. Como congregación en Familia Gracia Diversa no lo hemos hecho, ¡pero claro que podemos hacerlo!

Finalmente, ¿cuáles son sus canales de difusión o contacto, por si alguien está interesado en unirse a su congregación?
Nuestro principal canal es Facebook y nos pueden buscar como Gracia Diversa. Estamos también usando el HT #GraciaDiversa, para facilitar las búsquedas. Contamos también con Twitter y es @GraciaDiversa. También pueden escribirnos a nuestro correo electrónico: graciadiversa@gmail.com.

Jesús se despide de nosotros a las afueras del café donde su congregación se reúne cada domingo. Con la misma actitud abierta y franca con la que predica, nos invita a volver pronto. Este Jesús, el de 2018, no usa sandalias ni lleva el cabello largo. Pero hay una similitud entre el maestro y el discípulo, entre la deidad y el humano, que es inevitable notar. Pareciera que en el nombre llevara dibujada la estrella de su destino: abrazar y cobijar a aquellos que la sociedad ha despreciado, minimizado y marginado.

@PaveloRockstar

@CamilaAyalaTeran