Mínima vergüenza

El gabinete narcótico

En esta columna les otorgaré, con análisis de datos, estadísticas, y archivo, una personalidad narcótica a tres de los más emblemáticos ministros del presidente colombiano Iván Duque.
12.9.18
Montaje: Carlos Leguizamón | VICE Colombia

Artículo publicado por VICE Colombia.


Mientras sigamos viendo en la tele a periodistas que informan que el cerebro con la acción de sustancias psicoactivas es como un Alka Seltzer. Mientras esos mismos periodistas en la misma nota aparezcan en un centro de asistencia a habitantes de calle y los utilicen como decoración moralista. Mientras se desconozca cínicamente el papel funcional e informativo que tienen las drogas en la salud mental contemporánea. Mientras a la propagación de ignorancia deliberada se le llame "protección de niños y jóvenes". Mientras omitan la evidencia que pruebe aseveraciones catequistas tipo "se está dañando a esta generación". Mientras se olviden que todas las culturas han empleado medios químicos para alcanzar la trascendencia. Mientras desatiendan el papel de las condiciones materiales en las políticas públicas. Mientras excluyan del análisis oficial los órdenes sociales que instituyen los diferentes tipos de consumo. Mientras los muertos de la guerra contra las drogas los siga poniendo el tercer mundo. Mientras el glifosato patentado por Monsanto siga siendo una opción. Mientras eso, nuestros gobernantes estarán hablando de cualquier otra cosa, menos de las tan temidas drogas.

Desde Wall Street hasta La Ele en Bogotá, el mundo consume estupefacientes. Por eso en esta columna les otorgaré, con análisis de datos, estadísticas, y archivo, una personalidad narcótica a tres de los más emblemáticos ministros del presidente Duque.

Gloria María Borrero, ministra de Justicia: su droga, marihuana

Foto vía Flickr usuario ICP Colombia

¿Quién es?

A Gloria María, actual ministra de justicia, la recordarán por una entrevista bien diciente en la W. Para hacerle justicia, aquí la transcripción: "Hay treinta y dos nuevas sustancias que han aparecido en Colombia. Estamos eh… eh… en la estrategia, para eh… eh…para ese para… uy me trabé… para… para… no, me trabé. Para esas nuevas eh… drogas".

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¿A qué juega?

En este último par de semanas, Borrero sacó a la luz un decreto de prohibición de consumo e incautación de la dosis personal de sustancias psicoactivas. A veces dice que si el portador certifica su adicción, se le devolverá la droga. A veces dice que no, que nada que ver. En NTN24 Borrero enfatiza, con mano, con tono de voz, con ceño fruncido, que no se va a devolver la dosis bajo ninguna circunstancia. En la página del Ministerio, Borrero dice que una certificación médica sirve para demostrar adicción; sin embargo, en un tweet desde la cuenta del Ministerio ella se contradice:

¿Qué es?

Evidentemente, la sustancia narcótica asociada al comportamiento de nuestra ministra de Justicia es la marihuana, por sus efectos en la memoria a corto plazo. ¿Es qué no se acordará de lo que dice un día de por medio? ¿No puede articular sus ideas con rapidez? ¿Confunde el nombre del presidente electo por el que de verdad gobierna? Afortunadamente para la ministra los efectos de la marihuana nunca son duraderos.

Los datos:

Para más tranquilidad de la ministra, y para que le baje a la alharaca de moralina, según la National Academy of Sciences, en un folleto de Drug Policy, hay muy poca evidencia de que la descriminalización del uso de la marihuana necesariamente conduce al aumento del consumo. En Colorado, por ejemplo, el uso de marihuana en adolescentes ha declinado desde que fue legalizada en 2012 según una encuesta elaborada por el departamento de educación del mismo estado. Pero en Colombia qué vamos a saber de números, si las políticas públicas están basadas en si la gente tiene o no tatuajes.

Alberto Carrasquilla, ministro de Hacienda. Su droga, cocaína

Alberto Carrasquilla, ministro de hacienda.

¿Quién es?

Alberto Carrasquilla, en una investigación de Daniel Coronell, resultó ser un economista que diseñó unos llamados 'bonos de agua' que dejaron endeudados a 117 municipios de Colombia, mientras su empresa en Panamá cobraba 14.000 millones de pesos en intereses anuales. En 2013, Simón Gaviria denunció que Interbolsa estaba lavando dinero a través de esos bonos. ¿Panamá? ¿Interbolsa? No se necesita tener un doctorado en la universidad de Illinois como nuestro ministro para saber que algo huele mal.

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¿A qué juega?

El juego de Carrasquilla es hardcore. ¿Preparados? En primer lugar defiende una transición tributaria en la que las empresas paguen menos impuestos que las personas naturales. ¿Su argumento? Así lo hacen en Estados Unidos. La punta de lanza de Carrasquilla en su reforma tributaria es gravar toda la canasta familiar con IVA. Otra de sus ideas es empezar a cobrarles impuesto de renta a las personas con un salario desde 1.900.000. Mi sentido pésame al sueldo de todos mis camaradas freelancers. Tampoco olvidemos que ha recortado en un 33% la cartera de educación del país.

¿Qué es?

La energía, el poder, el cinismo, la seguridad en sí mismo al negar sin argumentos, son efectos asociados a la cocaína. “Carrasquilla es una eminencia en el mundo económico”, dijo Hernán Andrade en La W para defenderlo de la investigación de Coronell. En esos términos, también podría decirse lo mismo del Lobo de Wall Street, Jordan Belfort, ¿no?

Los datos:

En Estados Unidos —y ojalá Carrasquilla, a quien le encanta Estados Unidos como argumento, le cuente este datico a la ministra de justicia— está clasificada como sustancia Schedule B, lo que significa que es aceptada para uso médico y puede ser prescrita como anestésico. Para reducir los daños, los expertos recomiendan: Moderación, y para evitar la paranoia y la ansiedad de la sobredosificación de estimulantes: hidratarse, comer, hacer ejercicio y dormir. Nada del otro mundo. De acuerdo a los números en Estados Unidos, solo el 0,3 por ciento de la población que ha probado la cocaína al menos una vez en la vida cumple los criterios de algún desorden de adicción.

Alicia Arango Olmos, ministra de trabajo. Su droga, Adderall

Foto vía Flickr usuario Photo Unit

¿Quién es?

Arango, podría decirse, es nuestra representante de House of Cards. Jet Set (jaja) la llama el "Guante de acero". Trabajó con Peñalosa, fue secretaría privada de Uribe en sus dos mandatos, y volvió a la política como jefe de campaña de Duque. Es femenina, no feminista; y una foto suya, sin texto, aparece en la página personal de Álvaro Uribe.

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¿A qué juega?

Tal vez el juego más duro y sofisticado de todos: recordarle al presidente Duque quién es el que manda. En una entrevista, defiende sin ganas la agencia del presidente electo, pero termina amenazante: "Ahora, nosotros somos uribistas, para nosotros el presidente Uribe es nuestro jefe". Increíblemente, Alicia Arango Olmos, quien ha dicho que seguiría siendo uribista con o sin Uribe, dejó de pertenecer al Centro Democrático en 2014.

El juego ideológico de Arango es tan radical que renunció al partido político de Uribe porque “o trabajas para agenda propia o trabajas para Uribe”. Superficialmente parece sesgada, sin embargo su articulación impecable, la seguridad de sus estrategias políticas, el lisonjeo que tiene para sus contrincantes políticos, y una aparente objetividad, la posicionan como una ministra de la extrema agudeza. Hay que ver cómo, a través de un video, apoya la causa de la ex-Representante a la Cámara Angélica Lozano: la adopción infantil por parte de padres del mismo sexo.

¿Qué es?

La agudeza, el pragmatismo intelectual, e inclusive la delgadez de la ministra de Trabajo, son efectos que buscan los consumidores de derivados de las anfetaminas como el Adderall. El Adderall es popular entre estudiantes de doctorado y workaholics porque mantiene al consumidor alerta: las anfetaminas fueron habituales en los soldados combatientes en la Segunda Guerra Mundial, quienes necesitaban permanecer despiertos y atentos prácticamente todo el tiempo.

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Los datos:

El Adderall es una droga legal que se utiliza para tratar el trastorno de déficit de atención. Sin embargo, ilegalmente se consume para aumentar la concentración por periodos extendidos—no de gratis es la droga predilecta de los candidatos a doctores—. En Estados Unidos, de los 16 millones de adultos que usan estimulantes de prescripción médica, 5 millones son de manera ilegal. Sin embargo, el efecto del Adderall como potenciador cognitivo no se ha podido demostrar científicamente.

La ñapa:

Una pastilla de 10 mg de Adderall cuesta 12 dólares en el mercado negro. Doce dólares para tomar un placebo que te hará rendir más en tu trabajo por el que muy probablemente estés mal pagado. ¿Acaso el ministro Carrasquilla y la Ministra Borrero no verán la metáfora?

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Esta es una columna satírica y no representa la postura de VICE en Español.