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'En Finlandia no hay exámenes': Las diferencias entre estudiar en España y Europa

Desde descansar todos los miércoles en Francia o hasta ocho recuperaciones en Italia.
Foto vía PxHere

Estudiar en España da asco. Es algo que pensarás en estas fechas porque se avecinan tormentas, tanto si estás en la universidad como terminando bachillerato para prepararte la selectividad.

También es algo que nos repiten una y otra vez a través de los medios. Que si es una educación anacrónica, que si no para de subir el precio de la matrícula en según que CC. AA., que si los cambios a conveniencia de los partidos que nos gobiernan, que si no sé qué de un máster presuntamente no cursado, etcétera.

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Pero, ¿en qué debemos mejorar? ¿En otros países de Europa están mucho mejor que nosotros? Para responder estas preguntas, he recopilado las principales diferencias en materia educacional de nuestros países vecinos para saber cuán afortunados o desafortunados somos.

Alemania

La educación en Alemania es, casi en su totalidad, pública, tiene un abandono escolar del 10 por ciento (la mitad que España) y un 7 por ciento de paro juvenil. Gran parte de su éxito reside en su chocante —a nuestros ojos— sistema educativo.

Cuando se cumplen 11 años, si el estudiante saca buenas notas y tiene una velocidad de aprendizaje avanzada, se continúa formando en el Gymnasium, que es algo así como una ESO pro. A los que no entran, se les prepara para carreras profesionales más técnicas. Es decir, se separa desde los 11 años a quienes van a ir potencialmente a la universidad.

Con 11 años, si el estudiante saca buenas notas y tiene una velocidad de aprendizaje avanzada, se continúa formando en el Gymnasium, que es algo así como una ESO pro

Lejos del shock que supone, el sistema es totalmente permeable. No por acceder a la Realschule o a la Hauptschule —los otros dos niveles de instituto— , pierdes la opción de acceder a la universidad (aunque en vez de con 18 años lo hacen con 21), pero sí que ayuda a que la Formación Profesional, uno de los grandes problemas en nuestra educación en los últimos años, cobre protagonismo.

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Un sistema polémico, pero que funciona. En España la tasa de abandono es altísima y quizás tiene algo que ver con otro factor: la forma de aprender. Àngela Mora (22 años) estudió en un instituto alemán en Barcelona y la principal diferencia que se encontró una vez desembarcó en la universidad fue la metodología.

“En el cole nunca nos han enseñado a empollar de memoria, se trataba de entenderlo y de saber aplicarlo a nuevos conceptos. Sacabas buena nota si sabías pensar más allá y eras creativo con el conocimiento que habías adquirido. En la uni tuve la sensación de que sabiéndomelo de memoria todo y sin entenderlo podía sacar muy buena nota igual”.

Además, hay universidades que llevan las aficiones a otro nivel, siempre a cargo del alumnado, como cuenta Claudia Guillén (23 años) y que estudió su Erasmus en Stuttgart: “La uni tenía un pequeño cine y había un grupo de estudiantes que se encargaba de programar, cada semana, una peli distinta (todas en VO), bastante actuales y a 1 €. También había palomitas, nachos, bebidas a precios superreducidos y un carnet de ‘fidelización’. A la que ibas a ver tres pelis, tenías palomitas y bebida gratis, o algo así. Como buena cinéfila, cada miércoles iba”.

Finlandia

Dentro de los países nórdicos, Finlandia se lleva la palma en materia educacional, aunque desde hace un tiempo el sueco Gabriel Heller Sahler, con su libro Real Finnish Lessons, está desmontando el mito.

Desde que en 2001 Finlandia sorprendiera a todos en el primer Informe PISA (Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes), el país nórdico ha sido referente en materia educacional con una educación centrada en el alumno, una exigente formación de sus profesores de los que solo el 5 por ciento de aspirantes ingresa en Magisterio, y la eliminación de exámenes y deberes. ¿Imaginas tu paso por la ESO y bachillerato sin exámenes? En la vida. Por eso hemos conseguido hacer de la chuleta un arte.

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Además, la educación es gratuita, capaz de integrar a estudiantes de todos los ámbitos sociales y económicos, y se comienza la escuela con 7 años. Antes de las escolarización, los pequeños están en la guardería hasta los 6 años, que no es gratuita, pero el precio varía en función de la renta familiar y nunca es mayor de 200 euros al mes.

Estudiar un máster en Finlandia, Dinamarca y Suecia es gratis

Cuando el niño acaba el preescolar es cuando se realizan las pruebas psicológicas para determinar sus capacidades y su madurez. De este modo, un niño puede comenzar antes o después y evitan que los alumnos vayan renqueando desde el principio. Una educación ultraindividualizada en la que se fomenta la creatividad con juegos, cantos y lectura de libros.

Además, desde hace un par de años, se introdujo en todos los centros el método conocido como phenomenon learning, donde el alumno aprende con proyectos temáticos que deberá resolver con un autoaprendizaje. Además, el cambio reciente no pasa solo por el método sino por los centros en sí. Son espacios abiertos, con distintos ambientes de enseñanza y enmoquetados para ir sin zapatos. En el instituto del extrarradio de Barcelona que estudié, incluso con unas zapatillas podías clavarte un cristal de 7 centímetros o un alambre oxidado más cerca de la hepatitis que de la excelencia educativa.

Ah, por cierto. Estudiar un máster en Finlandia, Dinamarca y Suecia es gratis. Solo tienes que pagarte la estancia, que en ese caso es un gran coste para nosotros, pero quizás puedes pedir alguna beca y decidir cambiar durante un tiempo tu barrio por la Plaza del Mercado de Helsinki o el Kisma.

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Italia

En el país de la pizza y la pasta el sistema educativo es un tanto peculiar. La educación es obligatoria de los 6 hasta los 16 años, solo que a los 14 años los alumnos escogen su futuro. Algo parecido al método alemán.

El Liceo es la formación teórico en un área de especialización enfocado a la educación universitaria, como puede ser arte, humanidades o ciencias, el Instituto técnico que combina formación práctica y teórica. Sería algo así como la preparación para un FP superior, pero con oportunidad también para ir a la universidad. Por último tenemos el Instituto profesional, que está orientada a las exigencias del mercado laboral.

En algunas universidades, una asignatura cuenta con hasta ocho llamadas a examen

Dentro de todo el sistema educativo destacan dos cosas. La primera son las pruebas orales. En secundaria y, sobre todo, en la universidad, los exámenes cuentan con una prueba oral que pondrá a prueba tu conocimiento. Hay exámenes escritos y orales durante todo el año y al final de la escuela secundaria y preparatoria, hay un examen final que se debe aprobar para pasar al siguiente nivel, que tienes que superar con al menos un 6, el suficiente de allí, cosa que te lleva al segundo hecho destacable: las recuperaciones. En algunas universidades, una asignatura cuenta con hasta OCHO convocatorias de examen, o appello, como ellos le llaman.

Inés Castelltort, de 23 años, cuenta que cuando fue de Erasmus a Roma flipó con el sistema educativo. “Tú te puedes presentar al appello que te dé la gana. Si el primer día de examen no te apetece ir, pues nada, te esperas al siguiente para hacerlo. Si suspendes… pues te presentas al siguiente appello. ¿Vuelves a suspender? A quién le importa, vas al siguiente. Es un poco broma todo, aunque hay algunas asignaturas con menos appelli (exámenes) o que te limitan el numero de veces que te puedes presentar a examen”.

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Reino Unido

God save the Queen!” es un cántico, pero elegante. Por eso mismo (me imagino), la mayoría de escuelas, tanto públicas como privadas, obligan a llevar uniforme. No se pueden marcar un byCaLiTos en el recreo. Qué pena.

Si bien no hay distintos “niveles” o etapas en la secundaría, sí que existe un cierto elitismo en función del instituto que se va. No es lo mismo ir a un instituto público que a una Grammar School, un centro educativo de alto rendimiento donde la tradición y la excelencia son lo que prevalece. Algo así como el centro de El club de los poetas muertos que el actual gobierno conservador está volviendo a promover.

Durante la educación secundaria, los estudiantes pueden escoger optativas a partir de los 14 años, y la nota de bachillerato, que dura de los 16 a los 18, es la vía de entrada a la universidad, ya que no hay selectividad.

Cabe decir que aunque hay universidades públicas, en Inglaterra y Gales, por ejemplo, se les permite cobrar una matrícula anual de hasta 10.278 euros, aunque cuentan con un amplio plan de financiación regulado por sus respectivos gobiernos. Por ejemplo en Inglaterra pides un student loan (préstamos para estudiantes) de, por ejemplo, 40.000 euros sin intereses que podrás devolver una vez tengas un trabajo que te permita devolverlo. Si no encuentras trabajo, a los 30 años prescribe.

Francia

Lo que más llama la atención en la educación primaria es que los niños hasta 10 años solo tienen cole cuatro días a la semana. Se libra los miércoles, que es un día dedicado a las actividades extraescolares, tanto lúdicas como de refuerzo. Los demás días, y esto se traslada hasta bachillerato, se cursa de 9 a 12 del mediodía y de 14 a 17 de la tarde, aunque suelen tener dos semanas de vacaciones cada siete lectivas, además del periodo vacacional estival.

Los niños hasta 10 años solo tienen cole cuatro días a la semana. Se libra los miércoles y es un día dedicado a loas actividades extraescolares

Repetir curso es bastante común en Francia porque no hay manera de recuperar o volver a presentarte a una asignatura si tu nota no llega a la media (término que utilizan para denominar al 5 en España). La mayoría de la educación es pública y está totalmente secularizada, aunque la enseñanza en colegios religiosos católicos (la inmensa minoría) goza de mayor reputación que las públicas.

Tanto si es de pago, como pública, durante toda tu vida académica hablas de usted al profesor. Ojalá Cabano y Gorka, de Física y química, hablaran con tanto respeto a sus profesores.

En Francia sí que hay selectividad, aunque hay un sistema de sorteos un tanto peculiar. En algunos grados con mucha demanda, se hace un sorteo para determinar quién entra o quién no. Muy heavy. Hace pocos meses, el gobierno de Macron ha aprobado sustituir esta práctica por un sistema que establece unos requisitos previos decididos por el centro universitario en cuestión.

Una vez en tus estudios universitarios, sobre todo en los centros privados, es obligatorio hacer prácticas laborales al menos una vez al año, así que cuando terminas tu grado de 4 años, ya has tenido al menos 4 experiencias como becario en el entorno laboral de tus estudios.