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Al parecer, hay gente que cree que la Tierra tiene forma de dónut

Refutamos una teoría que no haría falta refutar.

por Beckett Mufson; traducido por Mario Abad
21 Noviembre 2018, 4:30am

Captura de pantalla vía YouTube

Internet está plagado de parodias sobre la demasiado extendida teoría de la Tierra plana: hay cuentas de Twitter dedicadas a la teoría de la Tierra dodecaédrica, la de la Tierra en forma de banana, de taco y de dinosaurio. Pues lamentamos informarte de que hay otra de estas teorías que, pese a sonar tan absurda como las otras, parece tener unos cuantos defensores acérrimos: la teoría de la Tierra en forma de dónut.

Sí, hay gente en internet que asegura que nuestro planeta ni es plano ni esférico, sino que tiene forma tórica, un término científico para referirse a algo que parece una rosquilla. La idea apareció por primera vez en FlatEarthSociety.org, en un hilo de 2008 iniciado en clave de humor por un usuario misterioso llamado Dr. Rosenpenis, pero que uno de los pioneros de la sociedad tierraplanista, Varaug, desgranó con todo lujo de detalles en 2012.

Según la teoría, hay un enorme agujero en el centro de nuestro planeta que no podemos ver porque, según explica Varaug, “la luz sigue la curvatura del toro, haciendo que el agujero sea ‘invisible’”. Esta tesis suscita un montón de incógnitas respecto al efecto de la gravedad que Varaug trata de responder con una metáfora no muy convincente. “Imaginaos un dónut, un dónut relleno de mermelada. Pues la gravedad actuaría sobre la mermelada”.

A lo largo de los años, las ideas de Varaug han ido resurgiendo de forma esporádica.

En 2016, usuarios de la Sociedad de la Tierra Plana redescubrieron el hilo y empezó la proliferación de explicaciones en YouTube y modelos teóricos de este hipótesis. Un usuario apodado Dinosaur Neil escribió: “Me alegra ver que hay otros defensores de la teoría de la Tierra toroidal por aquí. Llevo mucho tiempo promoviéndola pero nadie me apoyaba, no entiendo por qué”.


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Bueno, para empezar porque no tiene base científica. La teoría de la Tierra con forma de dónut “no empieza con una pregunta que debamos responder”, señala la doctora Tabetha Boyajian, una de las astrofísicas que detectó un fenómeno en otro sistema solar que los medios no trataron en calificar de posible megaestructura alienígena. “Todo empieza con un ‘¿Y si fuera esto?’ y a partir de ahí intentan justificar las cosas”. Tyler Ellis, estudiante universitario y ayudante de Boyajian, añade que Varaug no aporta unos términos coherentes para debatir esta hipótesis, lo cual es esencial en el proceso científico.

Incluso si le concediéramos el beneficio de la duda, la teoría de la Tierra en forma de dónut no se sostiene científicamente por ningún lado. (Desde VICE hemos intentado ponernos en contacto con Dinosaur Neil y otras personas que parecen tomarse en serio la hipótesis pero no hemos recibido respuesta). Una Tierra en forma de rosquilla no tendría noche y día, ni salidas ni puestas de sol tal como las conocemos en nuestro mundo esférico con una rotación de 24 horas, según señala la doctora Boyajian. Además, la luz solar incidiría en el planeta de forma más irregular que ahora, por lo que las estaciones variarían enormemente en función del ángulo en que se encontrara el dónut en relación con el sol. Los vientos serían tan potentes que las condiciones climatológicas extremas harían muy difícil la vida en una Tierra tórica.

El profesor de Oxford Anders Sandberg describió con más detalle para i09 lo distintas que serían las condiciones en un planeta con forma de dónut. Por ejemplo, la gravedad sería considerablemente inferior cerca de los ecuadores interiores y exteriores y mayor cerca de los polos. La velocidad de escape sería menor, lo que facilitaría el lanzamiento de cohetes en los puntos adecuados. Aquellos que habitaran regiones cercanas al agujero experimentarían dobles estaciones, como un segundo invierno en pleno julio. El efecto más destacable sería el tiempo. En un planeta en forma de dónut, las nubes estarían tres veces a más distancia y se desplazarían empujadas por vientos mucho más potentes.

La doctora Boyajian y Ellis nos dieron dos sencillos ejemplos de fenómenos físicos que la teoría de la Tierra tórica no puede explicar. El primero es el péndulo de Foucault, que muestra los efectos físicos de la rotación terrestre, cuyo índice se corresponde con el de un cuerpo esférico.

El segundo es la forma de la sombra de la Tierra durante un eclipse. Un planeta con forma de rosquilla proyectaría una sombra análoga, en lugar de la sombra redonda que los terráqueos llevamos siglos documentando.

Otro problema todavía más obvio que presenta esta teoría es que cualquiera que estuviera en el anillo interior podría ver el otro lado solo con mirar hacia arriba, según afirma la doctora Boyajian. Varaug argumenta que el agujero es “invisible” porque “la luz sigue la curvatura del toro”, pero Boyajian señala que el único caso en que veríamos la luz curvarse de ese modo sería en los cuerpos de mayor tamaño del universo, como los agujeros negros gigantes.

“Lo único que dice esta teoría es: ‘¿Sabes qué? Me voy a inventar algo sin motivación alguna’”, afirma Boyajian. “Y no es así como se desarrollan las teorías".

La teoría de la tierra en forma de dónut no es más que una más en un cosmos de paranoias, supuestas tapaderas e historias secretas que se han convertido en pilares del entretenimiento y el discurso político. Por lo que respecta a las teorías conspiranoicas, también hay para elegir: Tierra plana, manifestantes pagados, el efecto Mandela, los Illuminati, alienígenas que construyeron las pirámides… En el improbable caso de que alguien te venga diciéndote que la Tierra es un dónut gigante, envíalo aquí.

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