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tus derechos

Qué te puede pasar si subes una foto de tu amigo borracho a Instagram

Lo que aparentemente era una broma se puede convertir en algo muy gordo.

por Alba Carreres
18 Enero 2019, 7:15am

Fotografía vía usuario de Flickr scohoust/CC BY 2.0

Apenas puedes pronunciar una palabra y vocalizar, pero eso te da igual. Te lo estás pasando en grande y no paras de repetir la misma historia en bucle a todos tus amigos, que ya ni te aguantan.

Pides una cerveza, un Jäger, o lo que sea que bebas en la barra. Ahora el camarero ya sabe qué tomas porque acumulas cuatro o cinco vasos encima de la mesa. Es tarde, ya. O temprano, dependiendo de cómo lo mires. La gente se ha retirado pero tú insistes en aguantar porque ahora ya has pasado aquella línea en la que sabes que la resaca, sí o sí, estará asegurada.

Quizás potas, meas en medio de la sala, te desnudas o haces alguno de tus numeritos de cuando vas ebria. Quizás también alguien, de buena fe o no, decide inmortalizar aquel momento, pilla su móvil y hace unas stories y las cuelga en su Insta. Al día siguiente te levantas y tus mensajes directos están a reventar de comentarios.

Un conocido ha difundido tus actos y ahora todo el mundo sabe cómo has acabado la noche. Puede que seas tú esa persona, o también puede que seas la que hizo las stories y se cubrió de gloria. Sea como sea, es lo que puede pasar si publicas o alguien publica una foto tuya borracho en las redes.


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Según nos cuenta Sergio de Juan-Creix, abogado especializado en innovación y derecho digital del despacho Intangibles Legal, para utilizar la imagen de una persona se necesitan dos autorizaciones, una para captar la imagen de la persona y otra para difundirla. Por lo tanto, si la persona que ha sido grabada no se ha dado cuenta de que la estaban grabando podría ser ilegal. Si además esta persona ha difundido el contenido por redes sociales también podría haber una vulneración de su imagen e intimidad.

“Si no hay intencionalidad de dañar a la persona, es decir, si la imagen fuera captada entre amigos y se difundiese sin ánimo de ofender a nadie, en principio se trataría de una causa civil y no penal”, explica Sergio. “En este tipo de casos, y dependiendo de la gravedad del asunto la víctima podría llegar a reclamar indemnizaciones por daño moral que podrían oscilar entre los 5.000 y los 30.000 euros”, nos dice. Eso sí, se puede tardar incluso años en cobrar esta cantidad ya que el proceso sería realmente lento".

Si por ejemplo hubieran publicado una foto nuestra pero nos hubieran pixelado la cara o parte de ella, o incluso nos la hubieran tapado con un emoticono o GIF, sería mucho más difícil de denunciar excepto si tuviéramos una marca o un tatuaje que permita hacernos reconocibles en nuestro entorno más cercano, aunque no se nos viera el rostro.

“En los casos de otros activos inmateriales, como las marcas, es mucho más sencillo de cuantificar el daño porque existen parámetros más objetivos para su cálculo”, explica, “pero cuando se trata de personas anónimas el daño moral es difícil de calibrar. En todo caso será el juez el encargado de determinar el daño causado a esta persona”.

Aunque en un principio la reparación del daño se reduce a una cuestión monetaria, en los casos más graves y según el artículo 197 de nuestro Código penal relativo a la revelación y descubrimiento de secretos, la persona autora del delito podría ser también castigada a penas de tres meses hasta un año de prisión.

En cualquiera de los casos, lo que Sergio de Juan-Creix nos recomienda si alguna vez nos encontramos en una situación de este tipo, es hablar primero de todo con la persona que ha grabado las imágenes para intentar que retire voluntariamente las imágenes de Internet. En segundo lugar, deberíamos ponernos en contacto con las redes sociales en cuestión con la finalidad de que retiren los contenidos que consideramos ofensivos.

“Aquí habría básicamente dos derechos fundamentales encima de la mesa: el derecho a la propia imagen intimidad y el de la libertad de expresión. Hay redes, como Wordpress, en las que pesa más la libertad de expresión, en cambio Facebook o Instagram tendrían políticas más restrictivas en cuanto al derecho a la propia imagen e intimidad por lo que son menos partidarias a eliminar contenidos ofensivos”, asegura Sergio.

También sería distinto si la persona que retratamos o difundimos su imagen es una persona notoriamente conocida o no, y en particular aquellas personas públicas que comercializan con su vida privada. “Si por ejemplo captamos imágenes de un personaje público ebrio en plena calle y las difundimos en redes, podría ser legal si este personaje es un asiduo de las revistas del corazón. Incluso la persona que hubiese captado las imágenes podría vender esas fotografías o vídeos a la prensa amarilla, pero ahí habría una cuestión ética y moral detrás que dependería de cada persona y cada medio”, nos dice.

“En casos graves, la denuncia a la policía es siempre recomendable. Existe un grupo especializado en delitos informáticos que investigará quién hay detrás de todo esto y activan mecanismos para retirar el contenido ofensivo de Internet”, nos dice.

Se consideran casos graves aquellos que afectan a colectivos desprotegidos como menores de edad o por ejemplo imágenes en las que aparezcan cuestiones delicadas de las personas como por ejemplo las relativas a la vida sexual de esa persona. “En estos casos estaríamos hablando de un delito de revelación de secretos agravado con penas de prisión de entre tres y cinco años”, asegura el abogado. “Cuanto antes se denuncie, más fácil será evitar que el contenido se propague por Internet.”, explica.

Sin embargo esa viralidad no siempre se puede evitar. Según nos cuenta Sergio hay personas que ante este tipo de casos han aprovechado el tirón para crear un personaje y han conseguido sacar rendimiento económico a lo que empezó siendo un contenido molesto. Otra de las estrategias sería eliminar por completo cualquier actividad en las redes.

Estamos acostumbrados a salir de fiesta y postearlo absolutamente todo: tu amiga muy taja comiéndose una hamburguesa en el McDonalds 24 horas, todos los vasos que has usado para alcoholizarte juntos con las personas que te han acompañado en tu proceso de alchoholización detrás… A veces ni siquiera somos conscientes de que un amigo cabrón te ha estado grabando mientras decías auténticas absurdidades que no venían a cuento.

Quizás después de saber todo esto la próxima vez no lo cuelgues a Insta porque ya sabes en el lío que te puedes meter. Quizás después de que cuelguen una foto tuya todo taja en el Insta ya sabrás qué hacer y no hará falta que te quedes tres días sin salir de casa hecho un ovillo en la cama y mirando cada dos por tres los comments que te han dejado y que jamás olvidarás.