la pesadilla de los beisbolistas

La vida después de la “Tommy John”

Profundizamos en la historia de la temida cirugía "Tommy John" practicada a beisbolistas, en su mayoría, pitchers.
10.5.16
Foto: MLB Reports

Para cualquier beisbolista, especialmente si eres lanzador, escuchar las palabras "Tommy John" puede representar la sensación más aterradora que pueden experimentar aunque también, es la única forma de alargar una carrera que de otra forma llegaría a su fin por la rotura total o parcial del ligamento colateral medial del codo.

Hasta mediados de la década de los setenta, esta lesión representaba un punto final en la carrera de un jugador. En algunas ocasiones, mucho reposo y mucha rehabilitación resolvían el problema, pero en más del 95% de los casos el daño era irreparable.

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Fue en 1974 cuando el pitcher de los Dodgers, Tommy John, sufrió la lesión de dicho tendón. Estaba en medio de una gran temporada (13-3 al momento del percance) y parecía que todo había llegado a su fin; se intentaron los procedimientos tradicionales, fisioterapia, reposo, incluso intentar lanzar a pesar del dolor pero nada de esto dio resultado.

Recordemos que estamos en 1974, por lo que la medicina no estaba tan avanzada como en nuestros tiempos. No existían aún las resonancias magnéticas y la única forma de ver el interior del cuerpo era mediante radiografías que por un lado, no mostraban el ligamento y por otro, se buscaban evitar por los rastros radioactivos que dejaban.

El famoso Tommy John: la cirugía que le realizaron a mediados de los 70 llevará su nombre por siempre. Foto: Kappock/News

El médico del equipo era Frank Jobe, un muy experimentado doctor que había servido en el ejército durante la Segunda Guerra Mundial. Incluso fue parte del famoso "Desembarco de Normandía" como sargento del personal médico de la División Aerotransportada 101. Al término de la guerra, puso toda la experiencia obtenida durante la misma al servicio de los deportes y fue justo él quien propuso realizarle una operación que jamás se había intentado para buscar así salvar la carrera de Tommy.

La idea era muy simple: reemplazar el tendón dañado con algún otro tendón del cuerpo que pudiera ser prescindible. Cuando le expuso su idea a Tommy John, éste respondió: "Si lo intentamos, tengo una posibilidad entre cien de poder volver a lanzar. De lo contrario, estoy 100 por ciento seguro que mi carrera ha terminado, así que hagámoslo".

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Con estos antecedentes, el 25 de septiembre de 1974 se realizó el procedimiento. Tommy John pasó el resto de 1974 y toda la temporada de 1975 recuperándose, pero su regreso fue formidable.

En 1976 tuvo un récord de diez ganados y diez perdidos, lo cual fue considerado un milagro. Tommy pudo prolongar su carrera hasta 1989 — ¡catorce años después de la operación! — y ganó en el proceso 164 partidos. Nada mal si consideramos que Sandy Koufax — para muchos uno de los mejores pitchers de todos los tiempos "sólo" ganó 165 partidos en toda su carrera.

El Doctor Jobe había logrado lo imposible. Algunos años después, su grandeza volvería a quedar de manifiesto cuando en 1990 realizó la primera cirugía reconstructiva de hombro a un jugador de Grandes Ligas, la cual le permitió al súper estrella de los Dodgers, Orel Herhsiser, prolongar su carrera algunos años.

Frank Jobe, el primer realizador de la "Tommy John" junto a Orel Herhsiser. Foto: Dodgers de Los Ángeles

Pero regresemos a la "Tommy John". Tras esa primera intervención, el resto de los lanzadores continuaron mostrando temor a realizársela. De hecho, en el resto de los años 70, sólo un lanzador, Brent Storm, se realizó el procedimiento pero nunca regresó a las Grandes Ligas.

Ya para la década de los 80, la operación buscó rescatar la carrera de 17 peloteros (16 pitchers y Paul Molitor) los cuales quince pudieron seguir jugando al más alto nivel. Para los 90 se atendió a 73 pacientes y ya en este milenio, el número de operaciones se ha disparado. Del 2000 a la fecha, son 328 los peloteros que se han operado el codo, y más del 87 por ciento de ellos, esto sin contar a los que actualmente están en recuperación, han podido regresar a las Grandes Ligas (Aunque sólo un 70 por ciento han recuperado el nivel que tenían previo a la maniobra médica).

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Alrededor de esta operación existe un sinfín de rumores. Algunos dicen que quienes se la realizan, logran incrementar la velocidad de sus disparos hasta en 2 mph, lo cual sería una diferencia muy importante para un pitcher (esas dos millas pueden ser la diferencia entre ser un pitcher promedio o un multimillonario). De hecho, en el 2011 se realizó una encuesta entre 189 lanzadores de entre 10 y 23 años y se llegó a la conclusión de que más del 50 por ciento de los entrevistados creían en realizarse la operación incluso, sin lesión alguna para así poder mejorar su desempeño.

Estudios realizados por las Grandes Ligas han demostrado que la curva de rendimiento en los lanzadores que sufrieron esta cirugía y que lograron recuperarse al 100 por ciento sigue patrones muy similares a aquellos que jamás se operaron. Es cierto que existen casos de pitchers que tras el procedimiento mejoraron sus números y su velocidad notablemente, pero esta mejoría no tiene relación alguna con la cirugía (muchos pitchers igual mejoran sus números sin la operación, por causas tan comunes como el entrenamiento).

Explicación de la cirugía "Tommy John". Ilustración: National Institute of General Medical Sciences

Lo que sí se ha logrado comprobar estadísticamente hablando, es que los pitchers que lanzan a mayor potencia, son mucho más susceptibles a sufrir esta lesión, producto de la exigencia a la que se somete al cuerpo (finalmente, lanzar una pelota a más de 90 millas por hora, no es un movimiento natural).

Para hablar un poco de los pitchers mexicanos, al día de hoy son ocho los compatriotas que se han hecho esta operación formando parte de las Grandes Ligas: Armando Reynoso, David Cortes, Erubiel Durazo (él no era lanzador, jugaba la primera base), Jorge Campillo, Luis Ayala, Ricardo Rincón, Ricardo López, Óscar Villarreal, Jorge de la Rosa y Joakim Soria. De la lista, Villarreal y Durazo son los únicos que no regresaron a la MLB aunque ambos siguieron sus carreras en otras ligas.

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Como es bien sabido, a los que nos gusta el beisbol somos adictos a las estadísticas, y por supuesto que existen todo tipo de números alrededor de esta operación. Algunos de los más relevantes son:

  • En promedio, el ERA se incrementa en 0.60 tras la "Tommy John"
  • El tiempo promedio que dura esta operación es de entre 60 y 90 minutos.
  • A raíz del auge de este procedimiento, se ha comprobado que niños y adolescentes juegan de forma más temeraria. Muchos de ellos declaran que ahora que existe esa operación, pueden jugar más al límite.
  • El 15 por ciento de la población mundial nace sin el tendón que habitualmente se utiliza para realizar esta operación.
  • En las catorce temporadas que jugó después de su operación, Tommy John sólo se perdió una de sus aperturas programadas, y esto fue por una gripa. Su brazo jamás volvió a darle problemas.
  • EL 67 por ciento de los lanzadores que han requerido esta operación comenzaron a tirar lanzamientos rompientes (curvas, sliders, etcetera) antes de los catorce años de edad (dichos lanzamientos son los más exigentes para el codo).

Joakim Soria, uno de los mexicanos que se han sometido a la "Tommy John" en dos ocasiones. Foto: Wiki Commons

Ahora, uno de los temores más frecuentes en los peloteros es no poder regresar al más alto nivel. Si bien es una operación muy difícil y las estadísticas no son del todo alentadoras, está demostrado que con una buena rehabilitación, recuperar un lugar élite en la liga es posible. Los casos de éxito son varios:

  • David Wells. Fue el tercer pitcher en la historia en hacerse esta operación cuando sólo tenía 22 años y jugaba en Ligas Menores. Su carrera en Grandes Ligas estuvo llena de éxitos. Obtuvo 239 victorias, estuvo nominado al premio Cy Young en dos ocasiones, ganó un par de Series Mundiales con los Yankees y sobre todo, lanzó un juego perfecto en 1998.
  • John Smoltz. Aquellos Braves de Atlanta de la década de los noventas tenían la mejor rotación de abridores de todos los tiempos: Greg Maddux, Tom Glavine, Steve Avery y por supuesto John Smoltz. Posterior a su operación, Smoltz regresó como cerrador de Atlanta, logrando 55 salvamentos en la temporada 2002 y quedando tercero en las votaciones para el Cy Young. Posterior a su operación, que se realizó cuando tenía ya 32 años, llegó a otros cuatro Juegos de Estrellas.
  • Joakim Soria. El mexicano es un caso de éxito. Tras una operación y un complicado inicio de carrera, ha logrado 203 salvamentos de Grandes Ligas, teniendo un extraordinario ERA de 2.64. Cabe señalar que el mexicano se ha tenido que someter en dos ocasiones a este procedimiento (2003 y nuevamente en 2012).

Finalmente, y tomando el caso de Joakim Soria, son varios los lanzadores de Grandes Ligas que han tenido que someterse a esta operación en más de una ocasión. En realidad, el cuatro por ciento de los peloteros que sufren la "Tommy John" tendrán que realizársela una segunda (o incluso una tercera) vez a lo largo de sus carreras. Son pocos los peloteros que han logrado regresar a un buen nivel tras dos cirugías. Quizá el caso de Joakim Soria es uno de los más relevantes, aunque no podemos dejar de lado a Jason Frasor quien tras una segunda operación, ha logrado tener una exitosa carrera.

Sin embargo, el caso más famoso es el de Jose Rijo, un lanzador dominicano que jugó la mayor parte de su carrera con los Reds de Cincinnati. Antes de las lesiones, estaba llamado a ser uno de los mejores lanzadores. Incluso logró un no hitter contra los Rockies de Colorado en 1994 aunque en 1995 comenzaron sus problemas en el codo que lo obligaron a estar fuera de la liga durante seis temporadas. En este período tuvo que someterse a la "Tommy John" en tres ocasiones, además de sufrir otras dos operaciones en el codo. En 2001, y siendo considerado como un "hombre biónico", pudo regresar a las mayores como cerrador de Cincinnati y logró lanzar 94 innings en el año y medio extra que duró su carrera.