La llama del descontento con el Partido de Justicia y Desarrollo (AKP) —que actualmente dispone de la mayoría absoluta en el parlamento turco— se extendió durante días a varias ciudades a lo largo del país. La brutalidad policial dejó 8 muertos y más de 8.000 heridos.Çarşı, la peña de fanáticos que apoyan al Beşiktaş JK, fue de los grupos con mayor presencia en las protestas de Gezi. 35 de sus miembros, incluidos su líder y fundador Cem Yakışkan, han ido a juicio acusados de intento de golpe de Estado, traición, terrorismo, resistencia a la autoridad y participación en manifestaciones no autorizadas.El fiscal Adem Meral pidió 3 años de prisión para algunos miembros de Çarşı: para otros, la cadena perpetua. El pasado 29 de diciembre fueron absueltos de todos los cargos, aunque la acusación ha apelado al Tribunal Supremo.Yakışkan cree que volverán a juicio e intenta encararlo con ironía: "Nosotros nos reíamos de la situación porque no podíamos llorar. El juez me dijo, 'estás aquí por intento de golpe de Estado'. Yo le respondí que si tuviéramos tanto poder como para hacer un golpe de Estado, lo habríamos usado para hacer campeón al Beşiktaş"."Esperábamos una condena: al fin y al cabo estamos en Turquía", prosigue. "Veremos qué ocurre en el Supremo. El proceso no ha terminado".Más fútbol: Fui a ver el partido más peligroso del mundo y volví para contarlo
Los alrededores del parque Gezi de Estambul fueron un infierno tras la represión policial en mayo de 2013. Foto de Yannis Behrakis, Reuters.
Una imagen inédita en el fútbol turco: aficionados del Galatasaray, el Fenerbahçe y el Beşiktaş se unen para protestar contra el Gobierno. Foto de Murad Sezer, Reuters.
Cem Yakışkan, líder del grupo ÇarşıUna buena forma de purgar la disidencia política es a través de los campos de fútbol
Murat Çekiç, director de Amnistía Internacional en TurquíaYakışkan está contento del respaldo recibido por otros aficionados: "Desde fuera, el apoyo que recibimos fue más sincero. Nos contactó el Borussia Dortmund, el St. Pauli… y equipos ingleses también"."El Galatasaray y el Fenerbahçe nos apoyaron al principio, aunque no era sincero", lamenta Yakışkan. "No vinieron a los juicios y volvieron a aplaudir las injusticias. En Gezi estuvimos juntos por un futuro mejor, pero claro, rápidamente empezó la liga y la gente deseaba ser campeón".Un año después de las revueltas, el gobierno implementó un nuevo sistema de acceso a los estadios, llamado Passolig, en el que cada aficionado tiene una tarjeta con un número y un asiento."Lo aceptamos bien, pero cuando una persona insulta castigan a toda la tribuna", explica Yakışkan. "Es un método raro, pero no creo que se pueda hacer mejor. Es similar a Europa. Nuestro gobierno siempre hace siempre lo mismo: adopta la ley antitabaco, impuestos sobre el alcohol y más control para adaptarse a la normativa europea" opina el líder de Çarşı.El juicio contra Çarşı se añade a una lista cada vez mayor de procesos contra voces disidentes en base a leyes antiterroristas abusivas
La solidaridad entre los clubes de Estambul fue un hecho realmente sorprendente, aunque el líder de Çarşı asegura que en realidad duró bastante poco. Foto de Murad Sezer, Reuters.