​El "accidente" Dak Prescott y la fórmula de suerte y reclutamiento de los Cowboys
Fotografía por Matthew Emmons-USA TODAY Sports
nueva dinastía en dallas

​El "accidente" Dak Prescott y la fórmula de suerte y reclutamiento de los Cowboys

Desde la era de Troy Aikman, el propietario de los Cowboys, Jerry Jones, ha jugado un poco con la suerte y le ha ido bastante bien.
2.1.17

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El éxito de Dak Prescott con los Cowboys de Dallas es un accidente. Es el resultado de una serie de eventos desafortunados, que en parte por la suerte y en parte por la inteligencia terminaron no sólo en final feliz, sino también en la promesa de una nueva dinastía para los Cowboys.

El proyecto de los Cowboys para 2016 era tener a Tony Romo como titular y a Kellen Moore como suplente. Pero, por las lesiones recurrentes y la veteranía de Romo, Dallas quería tomar un mariscal de campo en el Draft con el talento suficiente para tomar los controles dentro de tres o cuatro años.

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1. Cuando Dallas tuvo que conformarse con Prescott

Primero, los Cowboys intentaron hacer un cambio para quedarse con el lugar de los Seahawks en la primera ronda del Draft y seleccionar al mariscal Paxton Lynch, a quien los Cowboys consideraban uno de los mariscales con más potencial en su generación. Para Jerry y Stephen Jones, el padre e hijo en la cabecera de los Cowboys de Dallas, Lynch era el sucesor ideal para Romo. Dallas ofrecía sus selecciones de la segunda y cuarta ronda, pero Seattle quería segunda y tercera. La transacción se cayó, pero Seattle logró un acuerdo con Denver, y los Broncos tomaron a Lynch.

Luego, los Cowboys intentaron otro movimiento con Cleveland para poder tomar su selección más temprana en la cuarta ronda y tomar al mariscal Connor Cook, pero Dallas no ofreció lo suficiente y los Raiders entraron en escena logrando el movimiento con Cleveland y reclutando a Cook.

Al fracasar sus intentos por Lynch y por Cook, los Cowboys utilizaron su selección en la cuarta ronda para tomar al mejor mariscal dentro de lo que quedaba disponible: Dak Prescott.

Fotografía por Matthew Emmons-USA TODAY Sports

Lejos de saber lo que tenía en sus manos, un par de días después, Jerry Jones hacía público su arrepentimiento por no haber aumentado su oferta a Seattle para quedarse con Lynch. Aseguraba que sólo había dormido tres horas la noche anterior ante la pesadilla de la duda. "A la mañana siguiente seguía enojado", le dijo Jones a Jon Machota, "probablemente debí haber pagado de más (por Paxton Lynch)".

2. Los accidentes que le dieron el puesto a Dak

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Los Cowboys no lograron reclutar al mariscal que querían en el Draft y meses después comenzó la aparente debacle en la posición. El mariscal suplente, Kellen Moore, se fracturó el tobillo derecho en una práctica a comienzos de agosto y quedó fuera toda la temporada. Se les había lesionado su mariscal número dos y comenzaron a buscar en el mercado alguna opción disponible. Buscaron a Nick Foles, pero éste firmó con los Chiefs, buscaron a Josh McCown pero los Browns pedían demasiado. La suerte quiso que nuevamente tuvieran que quedarse con Dak Prescott, al que las circunstancias habían hecho subir de tercer mariscal a segundo.

Arrancaron los juegos de pretemporada y los Cowboys guardaron a Tony Romo para el primer juego ante los Rams, y fue el novato Prescott quien arrancó el partido. Dak maravilló con su aplomo y serenidad en los controles. Completó 10 de 12 pases para lanzar 139 yardas con dos anotaciones y por primera vez, los Cowboys y sus aficionados tuvieron una idea de lo que tenían en sus manos. Por lo pronto, Dak había demostrado que podía ser un gran suplente de Tony Romo. Pero para el segundo juego de la pretemporada, el destino le tenía reservada otra sorpresa a los Cowboys.

En apenas la tercera jugada de su debut en la pretemporada, Tony Romo yacía lesionado sobre el campo tras sufrir un impacto por la espalda. Fue removido del partido, y nuevamente entró Prescott a maravillar con su diversidad de juego. El diagnóstico de la lesión de Romo era devastador: estaría fuera entre seis y diez semanas.

Fotografía por Eric Hartline-USA TODAY Sports

Dallas se quedaba sin su mariscal de campo titular en una pesadilla que parecía la repetición de la temporada anterior, cuando las lesiones de Romo en el hombro obligaron a los Cowboys a utilizar cuatro pasadores en la campaña, con resultados funestos. Dallas terminó con récord de 4-12, en el fondo de la Conferencia Nacional.

Los accidentes volvieron a poner a Dak Prescott como protagonista, ahora con la encomienda de ser el mariscal de campo titular durante, por lo menos, media campaña de uno de los equipos más mediáticos de la NFL.

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Dak Prescott irrumpió de forma explosiva como el gran líder de los Cowboys. Fue creciendo cada vez más en su juego, demostró dotes en liderazgo, improvisación, madurez y resolución. Se convirtió él mismo en una amenaza llevando el balón en el juego terrestre y por aire fue echando mano de un plan de juego cada vez más extenso utilizando a todos sus receptores. Para el momento en que Tony Romo estaba recuperado de su lesión, los Cowboys acumulaban un récord de ocho triunfos contra una sola derrota, el mejor de toda la NFL.

3. Prescott vs. Romo, el deja vu de Aikman vs. Walsh

Llegó entonces el debate que parece acompañar siempre a los Cowboys: ¿qué mariscal meter al campo? Por un lado estaba el novato sensación Dak Prescott a quien parecía favorecer la opinión pública, y por el otro, Tony Romo, el talentoso veterano que cuando tuvo un buen equipo lo llevó a tener una temporada importante como la de 2014. Además, Romo tenía el visto bueno del propietario y gerente general Jerry Jones.

El dilema parecía tener una solución obvia: si no está roto no lo intentes arreglar. Dak Prescott había demostrado que tenía la mayoría de las cualidades para conducir a los Cowboys en lo inmediato, mientras que Tony Romo había demostrado fragilidad física en los últimos dos años. Sentar a Dak, llevaba el riesgo de romper una química triunfadora en el equipo.

Jerry Jones alentó el debate, pues nunca tomó una postura pública clara sobre el tema. No era la primera vez. En 1989 los Cowboys pasaron por lo mismo con un mariscal que terminaría por conducir al equipo a ganar tres Super Bowl. Era la primera temporada de Jerry Jones luego de comprar la franquicia, y los Cowboys eligieron a Troy Aikman con la primera selección global en el Draft de ese año, luego de que Dallas terminara con el peor récord en toda la liga. Parecía que Aikman, atlético, talentoso y bien parecido, estaba destinado a ser la cara del equipo en el futuro, sin embargo meses después, en un Draft complementario, los Cowboys seleccionaron otro mariscal, Steve Walsh, en la primera ronda.

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Una decisión que años después sigue sin entenderse. Y es que, al elegir a Walsh en el Draft complementario, los Cowboys perdieron su posición en la primera ronda del Draft regular del año siguiente y era la primera selección global, pues en 1989, Dallas terminó nuevamente con el peor récord no sólo de la liga, sino de toda la historia de la franquicia.

En ese 1989, el año en que los Cowboys sólo ganaron un partido y perdieron quince, la directiva novata de los Cowboys cometió una serie de errores. Primero, al reclutar dos mariscales en selecciones clave del Draft perdieron la oportunidad de elegir otros talentos fundamentales para un equipo en reconstrucción. Y luego, erraron al no zanjar el debate y dejar que Aikman y Walsh compitieran por un puesto en ese 1989, mientras el equipo se hundía cada vez más. Al final, aunque tarde, imperó la cordura y Walsh fue intercambiado por tres selecciones del Draft de Nuevo Orleans al comenzar la temporada de 1990. Aikman, el mariscal al que Jerry Jones debió favorecer desde el principio, terminó por llevar a Dallas a la conquista de tres Super Bowl.

4. El otro Jones que es la voz de la cordura

A 27 años de aquella innecesaria controversia de Aikman y Walsh, Jerry Jones dejó vivir otra vez un debate que sólo desestabilizaba al equipo al no entregarle públicamente los controles a Dak Prescott, y seguir insinuando que Tony Romo tenía alguna oportunidad de sentar a Dak una vez que estuviera sano.

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Al final se impuso la cordura que no prevaleció en 1989. En parte, porque ahora Jerry Jones tiene a su lado a una voz a la que sí escucha. Es la de Stephen, su hijo mayor, quien es parte de la directiva y cada vez tiene mayor fuerza operativa, además de pieza clave en las decisiones de inteligencia deportiva en la organización. Fue Stephen Jones quien convenció a su padre de que había que seguir con Dak Prescott y fue él también quien habló con Tony Romo, quien quería pelearle el puesto a Prescott una vez que sanó de su lesión.

"Dak Prescott, con lo que él ha hecho, se ha ganado el derecho de ser nuestro mariscal de campo", aceptó Tony Romo en una conferencia de prensa organizada especialmente para tranquilizar el ambiente. "Por más duro de decir que eso sea para mí, (Dak Prescott) se ha ganado ese derecho".

Fotografía por Matthew Emmons-USA TODAY Sports

Stephen Jones fue también la voz de la cordura en el bunker de los Cowboys el día del Draft, al contener el ímpetu de su padre para no pagar de más por Lynch.

Es paradójico, pero ha sido en el nepotismo donde el dueño caprichoso, fiel ejemplo del aficionado rico que también quiere jugar en el campo, ha encontrado la razón. Su capricho máximo, poner a su hijo en las responsabilidades deportivas, terminó por sumar inteligencia a la toma de decisiones. Stephen Jones ha sido el alma de la reconstrucción en Dallas que hoy está entregando resultados.

5. El "fallido" Draft que puede terminar en dinastía

La suerte acompañó a los Cowboys, pues un Draft que originalmente pudo terminar en calamidad resultó, casi sin querer, en uno de los mejores reclutamientos de años recientes. Paxton Lynch y Connor Cook, los mariscales que Jerry Jones prefería, han visto poca acción con sus equipos. Y además, en la segunda ronda, los Cowboys tomaron a Jaylon Smith, un linebacker de Notre Dame que estando sano estaría entre las primeras selecciones globales del Draft, pero a quien una grave lesión en la rodilla le impediría jugar en todo 2016. Dallas lo encontró disponible en la segunda ronda y lo tomó, confiando en que fue el médico del equipo quien operó a Smith cuando ocurrió la lesión por lo que tendrían información privilegiada. Es decir, que con Lynch y Smith, Dallas tendría un Draft con dos jugadores de rondas clave que no generarían impacto inmediato.

Sin embargo, al no llegar a un acuerdo por Lynch, Dallas conservó su elección de cuarta ronda, en la que escogieron a Dak Prescott. Y antes, en la primera ronda, habían elegido a Ezekiel Elliott. Con Prescott y Elliott, los Cowboys consiguieron dos novatos de impacto inmediato y estatus creciente de súper estrella, despertando a toda una ofensiva. Además, en rondas posteriores reclutaron a Maliek Collins, tacle defensivo que se ganó un puesto titular; y en la sexta ronda, seleccionaron a Anthony Brown, un esquinero que llegó con proyección discreta, pero que ante las lesiones en la defensiva secundaria de Dallas, suma minutos como titular con un rendimiento sobresaliente. Es decir, un Draft que entregaba a Ezekiel Elliott como el único jugador de impacto inmediato, terminó con cuatro titulares, y dos de ellos —Prescott y Elliott—, con invitación al Pro Bowl.

Es innegable que la suerte ha sido factor en el éxito del Draft 2016 —como bien lo ejemplifica el caso de Dak Prescott—, pero también le debe mucho al reclutamiento y la planificación previa. El área de inteligencia deportiva de los Cowboys logró visualizar lo que un corredor del nivel de Elliott podía redituar al equipo, pero también vio talentos ignorados en el Draft como los ya mencionados Collins y Brown.

Al final, es una generación que puede cimentar una dinastía para los Cowboys, y el éxito del Draft 2016, recuerda en parte al movimiento que llevó en 1989 al corredor súper estrella Herschel Walker de Dallas a los Vikingos de Minnesota a cambio de jugadores y selecciones futuras en el Draft. Ese movimiento arriesgado, pero inteligente, le permitió a los Cowboys construir la legendaria dinastía de los 90 que entregó tres anillos de Super Bowl.