Nuevos vecinos

Huí de Egipto y ahora intento estudiar cine en Francia

La represión de mi homosexualidad y la brutalidad del régimen egipcio me obligaron a dejar para siempre El Cairo.

por Ahmed Sleiman, tal y como se lo contó a Aymeric Le Gall; traducido por Mario Abad
29 Mayo 2017, 7:00am

Este artículo es parte de nuestra serie Nuevos Vecinos, en la que jóvenes refugiados de toda Europa colaboran con nosotros como editores invitados. Puedes leer la carta de la editora aquí.


Ahmed Sleiman* tiene 31 años y es egipcio. Actualmente comparte piso con otras personas en París.

Me fui de Egipto cruzando Arabia Saudí hace cuatro años, cuando tenía 27. Viví un tiempo en el sur de Inglaterra y luego me mudé a Francia. Como joven homosexual, era muy difícil llevar una vida normal en mi país. Los regímenes egipcios —el militar y el de los Hermanos Musulmanes— no tienen reparos en manifestar su odio y desprecio hacia la homosexualidad, que se castiga muy duramente. Por eso decidí marcharme. No quería acabar en la cárcel.

Cuando llegué a París, no hablaba nada de francés. Me quedé en casa de un amigo palestino y mi idea era matricularme en la universidad para aprender el idioma. Rellené solicitudes en un montón de sitios y en todos me rechazaron: Paris V, Créteil y la Sorbona, por ejemplo. De todas formas, tampoco tenía dinero para pagar la matrícula. Al final me aceptaron en una universidad al norte de París. Es una universidad bastante de izquierdas y liberal; estoy muy contento de poder estudiar aquí. Empecé con un curso especial de francés para extranjeros y luego me matriculé en un grado de cine, que es el que estoy cursando ahora.

El cine es mi pasión desde que era joven, pero en Egipto es casi imposible convertir esa pasión en un trabajo. Solo se puede estudiar cine en centros privados, que son extremadamente caros. Además, el régimen vigila muy de cerca todas las producciones cinematográficas. El gobierno ejerce un férreo control y censura todo lo que considera inapropiado para su difusión en Egipto.

Mi clase favorita en la universidad es la de historia de la política y los problemas sociales en el cine. Me encantan los documentales sobre política y desarrollo social porque se puede aprender mucho de ellos. Cuando empecé a hacer mis propias películas, enseguida supe que quería tirar por ahí. Escogí un tema que, para mí, es tanto personal como político: la migración forzosa de los nubios.

Los nubios son una minoría egipcia —originales de Nubia, al sur de Egipto— que lleva décadas en conflicto con el Gobierno de Egipto. Fueron los primeros a los que obligaron a migrar con la construcción de la reserva de Asuán en 1902, y posteriormente en la década de 1960, con la construcción de la presa. Más de 100.000 nubios fueron obligados a abandonar sus tierras y a mudarse a El Cairo u otras regiones de Egipto. Otros se marcharon al extranjero, pero siguen luchando por recuperar sus tierras y el Gobierno sigue negándose a devolvérselas. Para la comunidad Nubia es muy importante poder volver a su lugar de origen, y como mi familia es de Nubia, también es un tema importante para mí.

Por eso decidí hacer un documental sobre nubios que viven en París. Estoy trabajando en ello con dos compañeros de la universidad. Tarek* escribió el guion; él es sirio y sabe mucho sobre el tema; ya ha hecho dos películas sobre la guerra civil en su país. Adeline* es de Líbano y está detrás de la cámara. Creo que entre todos reunimos el talento necesario para rodar el documental, incluso a pesar de nuestro bajo presupuesto. Puede que sea más caro rodar en Francia, pero tenemos la ventaja de que el tema de la población nubia no es tan delicado como en Egipto.

Me encanta vivir en París porque es una ciudad con mucha vida cultural y artística. Estoy en una compañía de teatro y toco el tar (un instrumento musical árabe-andaluz) en un grupo. Ya hemos tocado varias veces en un bar cerca de la Plaza de la República. Pero por lo general no tengo mucho tiempo libre. Ahora he empezado a trabajar en otro proyecto con varios alumnos de la universidad; es un documental sobre la comunidad de estudiantes extranjeros. En Saint-Denis hay estudiantes de todo el mundo, y entre todos hablamos un montón de idiomas. Queremos averiguar cómo vivir y estudiar en Francia cuando eres de otro país y quiero compartirlo con otras personas.

Firma aquí la petición de la ACNUR urgiendo a los gobiernos a asegurarles un futuro seguro a los refugiados.

Ilustración por Ana Jaks.

*Se cambió el nombre del autor por motivos de seguridad.