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La práctica de quitarse el condón en secreto durante el sexo

El llamado "stealthing" hace referencia a la práctica de quitarse el condón durante el sexo sin conocimiento o consentimiento de la pareja. Un nuevo estudio analiza esta tendencia.
Imagen vía Pixabay

Este artículo fue publicado originalmente en Broadly, nuestra plataforma dedicada a las mujeres.

Hace dos años, un joven de 19 años pidió ayuda en el subreddit "askgaybros". Había conocido a un tipo por Grindr y fueron a su casa para tirar. Cuando el otro le pidió que tuvieran sexo sin condón, el adolescente explícitamente le dijo que no. Pero durante el encuentro descubrió que su compañero se había quitado el preservativo. Presa del pánico y sin saber bien qué hacer, el joven dijo que sobrellevó la experiencia "llorando por dentro".

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Explicó que era su sexto encuentro sexual y que se sentía "destrozado".

Este post en reddit arroja luz sobre una forma muy común, aunque rara vez debatida, de violencia de género: que un hombre se quite el condón durante el sexo sin el conocimiento o el consentimiento de su pareja. Un nuevo estudio publicado en el Columbia Journal of Gender and Law (Diario de género y legislación de Columbia) profundiza en este fenómeno, también conocido como " stealthing" (algo así como "actuar con sigilo o cautela").

Alexandra Brodsky, investigadora de asuntos jurídicos en el Centro Nacional Norteamericano de Leyes para la Mujer y autora del estudio, habló con varias personas —sobre todo mujeres— que habían experimentado la retirada no consentida del preservativo. Aunque la experiencia de cada víctima es diferente, Brodsky señaló dos temas comunes que aparecían en todas sus conversaciones: "El primero es que, como cabría esperar, las víctimas temían sufrir un embarazo no deseado e infecciones de transmisión sexual", escribe. "El segundo es que, aparte de estos resultados en concreto, las víctimas experimentaron la retirada no consentida del condón como una clara vulneración de su autonomía corporal y de la confianza que por error habían depositado en su pareja sexual".

Otra mujer describió esta práctica como "cercana a la violación"

Una mujer dijo a Brodsky: "Obviamente, la parte que más me trastornó es que se trataba de un quebrantamiento flagrante de lo que habíamos acordado. Yo establecí una frontera. Fui muy explícita al respecto". Otra, reconociendo cómo se asemejaba el " stealthing" al modo en que te hacen sentir otras formas de agresión sexual, describió esta práctica como "cercana a la violación".

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En una entrevista concedida al Huffington Post, Brodsky afirmó que supo acerca de este fenómeno cuando estudiaba derecho hace cuatro años. Entonces, muchas de sus amigas "luchaban con formas de maltrato por parte de sus parejas sexuales que no se consideraban parte del repertorio reconocido de violencia de género, pero que parecían surgir de la misma misoginia y falta de respeto".

Para el estudio, su idea era recopilar testimonios online de víctimas, pero en lugar de ello se encontró con el término "stealthing" y descubrió narraciones de los propios culpables en las que enseñaban a otros cómo ejercer su "derecho natural como hombres".

"Son esquinas oscuras de Internet que nunca querría visitar otra vez", explicó a Broadly.

Uno de los ejemplos que menciona en su artículo fue escrito por alguien que respondía al nombre de usuario onesickmind (algo así como "mente enferma"). Este individuo publicó "una guía exhaustiva" para practicar el "stealthing" en el sitio web Experience Project, en la que incluía sugerencias sobre cómo quitarse el preservativo sin sufrir consecuencias, cosa que, según él, "debería reservarse como último recurso para el stealther experimentado".

"Por supuesto", escribe, "siempre puedes probar con el método '¿Qué sucede? Pensé que sabías que me lo había quitado. ¿En serio no te has dado cuenta? ¡Pensaba que lo sabías!', que en mi caso ha tenido un índice de éxito sorprendentemente elevado".

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El estudio sugiere que esta práctica podría quebrantar varias leyes penales y civiles, pero también admite que muchas de las leyes ya existentes podrían ser "insuficientes para las víctimas" que deseen emprender acciones legales contra una persona que se haya quitado el condón sin su consentimiento (ninguna de las víctimas entrevistadas por Brodsky emprendió acciones legales, pero vale la pena mencionar que un hombre fue condenado por violación en Suiza a principios de este año por quitarse sin avisar el preservativo durante el sexo). A fin de satisfacer realmente las necesidades de las víctimas y de redefinir las normas sexuales, indica el estudio, el mejor paso adelante sería crear una nueva ley específica para la retirada del preservativo durante el sexo.

Brodsky dice que uno de sus objetivos con esta investigación era verbalizar una experiencia que es bastante común. En las conversaciones que mantuvo con las víctimas, descubrió que "su lucha por dar nombre a aquella práctica parecía estar muy interconectada con su lucha por sentirse seguras de que se trataba de una forma de violencia de género".

"Todas sabían que la sensación era la misma que la de una violación", indica Brodsky. "Todas sabían que era una traición a su confianza. Algunas de las personas con las que hablé tenían la sensación de que, como no era algo de lo que hubieran oído hablar, como no era algo para lo que pudieran encontrar un nombre, debían luchar para pensar en ello en el contexto de otras experiencias de falta de respeto o violencia sexual que hubieran sufrido".

Poner nombre a un acto horrible es el primer paso para condenarlo, afirma: "No podemos tener el tipo de conversación que es necesario tener y no podemos luchar contra algo si no sabemos cómo llamarlo".

Además, según afirma, no quería brindar a quienes promueven esta práctica el control sobre cómo debemos entenderla. "Creo que ese término [" stealthing"] en realidad trivializa el daño. Difumina la violencia y hace que suene como un truco, quizá algo reprochable pero en última instancia una parte inevitable del sexo. Y eso no es verdad. Merecemos algo mucho mejor que eso".