El Carnaval de Bahidorá está prácticamente a la vuelta de la esquina. La anticipación por las horas de baile, diversión y risas ya se pueden sentir en los comentarios de los asistentes. En THUMP México realizamos un pequeño tributo al equipo de producción que, año con año, levanta un festival de dos días para que nosotros tengamos las mejores horas de nuestro febrero loco. Checa a continuación éstas cinco historias que el equipo de Bahidorá compartió con nosotros para celebrar su quinta edición el próximo 18 y 19 de febrero en Las Estacas.Director GeneralEl primer año del carnaval fue muy ingenuo por parte de los organizadores. No sabíamos en lo que se podía convertir. Llegamos a Las Estacas un buen día, lo estudiamos, y decidimos ese día que el lugar estaría demasiado lejos, y sería imposible lograr convocar a la gente que necesitábamos. Pensamos también que la producción sería demasiado compleja, imposible de realizar. Casi optamos por que no suceda. Fue sólo hasta estudiar bien la capacidad, y decidir afrontar el riesgo que implicaría, en un momento de inspiración y aventura, que optamos por sí hacer el evento. Hoy nos damos cuenta que muchas veces tenemos oportunidades en frente que parecen estar lejos, pero que sólo dependen de aventurarse a lo desconocido. De ahí nació originalmente el concepto de Bahidorá como el lugar donde nunca has ido: el lugar donde la creatividad brota.Dirección de arte y ambientación
Durante el montaje de Bahidorá 2016 nos enfrentamos a una situación delicada al querer instalar un cubo de madera de 4 metros alrededor de un puente colgante que cruza un río. Queríamos que flotara y teníamos muy poco tiempo para lograrlo ya que no debíamos obstruir el paso del acceso principal para el equipo de montaje. El terreno era inestable y no había máquina o andamio que entrara ahí, debíamos levantarlo entre ocho personas y unirlo desde el agua. Lamentablemente, cuando lo hicimos, las uniones del cubo no lograron aguantar su peso y tronó. En ese momento, decidimos encomendar la misión a Artemio, un joven de Tlaltizapán, un poblado cercano la zona de las Estacas, que llevaba toda la vida perfeccionando el arte de trepar esas intimidantes palmeras de 20 metros. Estamos seguros que este año nos esperarán encuentros similares que nos recordarán que Bahidorá logra ser año con año, un terreno desconocido por explorar.Productor General
Aunque no lo crean, Las Estacas además de ser la casa de una fiesta de 40 horas llamada Bahidorá, es casa de uno de los campamentos más grandes de escuelas privadas en México. Casi cada semana, llega un grupo de arriba de 50 niños a acampar unos días, tener actividades, pelearse entre sí, y chapotear en el río.Nosotros en Bahidorá siempre llegamos a montar desde el Martes antes del festival. Por todas las decoraciones, escenarios y activaciones de marca, nos toma toda la semana crear Bahidorá.En la edición de 2016 esto se vio dificultado por un grupo de 50 niños de una escuela judía del poniente de la ciudad. Por alguna razón, hubo una falta de comunicación, y Las Estacas agendó un campamento durante la semana de montaje. Fue. Una. Pesadilla.Ese montaje una negociación digna de la ONU. Había que ser diplomáticos, y ceder para ganar ciertas cosas."Esta bien, atraso el montaje del escenario unas horas, pero tu adelanta rally que tienen los niños en el río"Un intercambio real que sucedió entre la producción y la administración del parque fue "No pueden montar las barras en esa area hasta mañana porque hoy en la noche les toca jugar a las traes a los niños ahí"Tuvimos que girar nuestro montaje alrededor de las actividades del campamento, lo cual atrasó nuestro progreso y simplemente lo volvió muy frustrante.Una noche, tuvimos que meter el backline (que consiste en todos los instrumentos y amplificadores de los escenarios) con completo cuidado y silencio, ya que las maestras del campamento se estaban quedando en unos cuartos muy cerca del área de descarga de camiones. Pudimos perfectamente haber rodado todos los cases de instrumentos hacia el escenario, pero tuvimos que cargarlos entre varias personas, uno por uno para no hacer ruido y así evitar despertar a las maestras.Cabe mencionar que después de esa experiencia, logramos negociar con el parque tener completa disponibilidad la semana de montaje.Alonso de la Vega, coordinación de hospitality
En el área de hospitality ha habido un sinfín de historias, con cada artista siempre hay una. Se pueden recordar muchas. Tokimonsta casi no llegaba. Cuando a Classixx les tuvimos que subir sus maletas a las 8:55 a la van y terminaron de tocar 9:15, todos corrimos porque los estaba dejando el vuelo, etcétera. Pero la que más recuerdo, es la de The Internet y las tortillas. Llegaron bien tarde a Las Estacas, directo al soundcheck y morían de hambre, en el restaurante les habían dejado unos sándwiches bastante chidos pero siendo gringos nos vieron con una cara de "es broma ¿verdad?" De pronto nos dicen: Where are the tacos man!?!?. En el restaurante no había así que salimos a los tacos puesteros de ahí de la calle por unas quesadillas y…¡uuuff! Amor instantáneo, nunca habían probado un sabor asi, les volaron la cabeza.Héctor Flores, coordinación de comunicación
Durante la noche previa a la segunda edición, comenzaba la prueba de sonido de Wild Belle y yo estaba sentado frente al escenario fumando. De pronto, Caloncho, acompañado de su banda, se acercó a pedir encendedor y después se sentaron a mi lado a escuchar la prueba. Después de platicar un rato, Caloncho me dijo que ese era el acto que más esperaba del día siguiente y que estaría increíble tener una foto con Natalie Bergman, por lo que me ofrecí a buscar el momento adecuado y tomarla.Después de arrancado el Carnaval y justo durante la última canción del set de Caloncho, los Wild Belle llegaron a la palapa de medios a dar algunas entrevistas y pensando que era el momento ideal, corrí al escenario para avisar a Caloncho y regresamos a encontrar a Natalie, más no contábamos con lo cercano (y definitivamente celoso) que era Elliot, su hermano. Después de presentarlos y tomarles una foto a los tres, pedí a Elliot que los dejara tener una foto solos, pero no respondía. Al final tuve que pedirle que se recorriera un poco a la derecha tres o cuatro veces hasta que conseguí la foto con ellos dos (Natalie y Caloncho) libre del enojado chaperón.Obviamente Elliot notó lo que intentaba y el resto del día, cada vez que nos encontrábamos, me miraba con ojos de "chinga tu madre".
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Iñigo Villamil
Cecilia Migueltorena

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Salo Soloveichik

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