Matt, hastiado de tener que administrarse las inyecciones él mismo, le pregunta a su hermano mayor Micah si está dispuesto a echarle una mano. Seguidamente, Dawkins examina sus muslos."¿En la pierna derecha o izquierda?", pregunta Matt."No importa", responde su hermano."Todavía me pongo algo tembloroso", confiesa Matt. En dos ocasiones diferentes, la aguja penetró en el lugar equivocado y creó un géiser de sangre.Hace una pausa. "Yo creo que la izquierda".La aguja entró y salió suavemente, con mínimo dolor. Después, Liani Ortiz, la novia de Matt, le sacó una foto que seguidamente subió a Tumblr. "Para conmemorar su cuarto mes con testosterona", dice.Dawkins, un prominente atleta en su último año de instituto, acaba de terminar su primera temporada completo en donde compitió como velocista en el equipo masculino de atletismo. Sin embargo, durante sus primeros dos años, corrió bajo el nombre de Maya Dawkins —y en el equipo femenino.
Una gota de sangre en la pierna de Matt Dawkins tras de recibir una inyección de testosterona de su hermano Micah. Foto de Polina Yamshchikov.
Gráfico con las políticas estatales sobre transexualidad y deportes a nivel de instituto en los EEUU. Fuente: TransAthlete.comLas políticas para los atletas transgénero de primaria a preparatoria pueden variar por estado. Ello puede ocasionar conflictos entre los atletas y las organizaciones que rigen los deportes.
Amarillo: Propuesta de modificación de las políticas.
Rojo: Requiere acata de nacimiento o cirugía y período de espera hormonal.
Gris: Sin políticas.Desde temprana edad, Nigel y Tammi Dawkins supieron que su hija Maya no sería una "niña normal". El contraste con su hermana gemela, Jada, era evidente: mientras Jada se comportaba como "toda una princesita", Maya se inclinaba hacia cosas "más estereotípicas de niños como cochecitos y aviones", declara Tammi. Una foto encuadrada de Maya y Jada de bebés preside aún la casa de los Dawkins."Cuando eran pequeñas, veíamos a Maya y pensábamos, 'Humm, ¿una niña deportista? ¿Lesbiana?' Todos se habían dado cuenta de eso", dice Tammi, psicóloga consejera. "La respuesta fue 'Vamos a esperar y ver qué pasa'".Dawkins, una niña que siempre amó el exterior, jugó a fútbol en primaria antes de interesarse por el atletismo. Aunque era aceptada en casa, sus padres se preocupaban porque su hija tuviera problemas en la escuela. Maya, hoy Matt, se ponía camisetas, pantalones, zapatos y ropa interior de niños. A veces se le confundía con un niño, y era regañando por los maestros por ponerse en la cola del baño equivocada."Eran como la noche y el día", dice su padre Nigel, un veterano de los Marines que ahora trabaja como chofer de camiones. "Ya de pequeña, a Jada le gustaba probarse ropa, maquillarse y ponerse los tacones de su mamá. A Matt no le gustaba eso. A él le gustaba el skateboarding, el ciclismo, coleccionar piedras, la fotografía, los deportes. Como padre, es difícil no ser sobreprotector".
La novia de Matt, Liani Ortiz, le dice que sonría para sacarle la foto que documentará su cuarto mes usando testosterona. Ha estado subiendo fotos a su blog desde que Matt comenzó su transición. Foto de Polina Yamshchikov.
Matt y Tammi Dawkins en el patio trasero de su casa en Marlton, Nueva Jersey, EEUU. "Desde la perspectiva de una madre," dice Tammi, "nunca habría entendido lo que significa perder a alguien que aún está ahí". Foto de Polina Yamshchikov.
