NFL

Adiós a Tony Romo, quien demostró que el futbol americano no es una meritocracia

Tony Romo nunca obtuvo lo que se merecía.
10.3.17
Bill Streicher-USA TODAY Sports

"El futbol americano es una meritocracia", dijo en alguna ocasión Tony Romo a mitad de un discurso que será recordado como la marca de su aprobación pública.

Por supuesto, esto no es cierto. Existe cantidad innumerable de jugadores que fueron despreciados por aquellos físicamente menos aptos. La NFL de Romo está cada vez más preocupada por la edad, preocupación no intencional derivada de un acuerdo colectivo que premia la mano de obra más barata y dispensable en lugar de opciones con logros y mejor compensación.

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El futbol americano es JaMarcus Russell como la primera selección global del draft. El futbol americano es todos y cada uno de los guerreros en el Combine que son seleccionados tres rondas por encima de un jugador que en vídeo luce mejor. Es una cantidad de circunstancias de las cuales el mérito es un solo componente en servicio de una causa mayor que a menudo extorsiona a jugadores que se merecen un trato mejor del que se les provee.

El futbol americano es la carrera de Tony Romo.

Romo, como sabemos, ya no pertenece a los Cowboys de Dallas. Hecho inevitable y totalmente lógico. Construir un equipo alrededor de Dak Prescott, un hombre más joven e inmensamente en mejor forma física, es la única decisión pragmática que Dallas podía realizar. Es la maldición de Romo, quien mereció más de lo que obtuvo.

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Romo es el mariscal de campo de los Cowboys que cómodamente superó a Roger Staubach y Troy Aikman, pero que dejará su reputación tan dañada como la de Danny White. Es el jugador cuyo deseo fue cuestionado por proclamar, correctamente, que la vida va más allá del futbol americano, incluso cuando en ocasiones se debatía su salud en el campo de juego.

Romo le dio, literalmente, su cuerpo a una organización demasiado irresponsable como para armar una línea ofensiva capaz de mantenerlo a salvo durante sus mejores años. Para cuando se dieron cuenta, ya era demasiado tarde. Romo arrancó su último año con Dallas incapacitado y terminó siendo relegado de su posición. El jugador que la tomó, Dak Prescott, trabajó con el corredor más talentoso de Dallas desde Emmitt Smith, detrás de la mejor línea ofensiva de la liga, y salida de una libreta de jugadas. Era todo lo que un mariscal de campo soñaba tener; el problema es que Romo estaba muy golpeado como para recibir su premio.

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Nadie pegó de gritos cuando uno de los quarterbacks más productivos de la liga, quien maduró en el período más productivo de pases en la historia de la NFL, perdió su trabajo de diez años sin la oportunidad de recuperarlo. Prefirieron hablar de su ahora famosa conferencia de prensa en la que anunció que se haría a un lado.

La temporada final de Romo en Dallas nos regaló muchas postales como esta. Foto por Matthew Emmons-USA TODAY Sports

Fue lo que todos —fans, prensa, incluso sus propios compañeros— quisieron que sucediera. Dejó de ser el mariscal de campo que emergió de la agencia libre para rescatar a una franquicia que llevaba casi una década sufriendo la era post-Aikman gracias a una serie de jugadores mediocres como Chad Hutchinson, Quincy Carter, Drew Henson, y Vinny Testaverde. Ya no era más el ciudadano preferido de todos que llevaba indigentes al cine y arreglaba llantas ponchadas.

El tiempo no se detiene, y los recuerdos de todos mudan de color a la par de sus canas. En una década han pasado demasiadas cosas como para que las imágenes permanezcan inalteradas. Romo es falible y defectuoso de la forma que su sucesor no ha tenido tiempo de serlo.

Romo jamás ha recibido el crédito que se merece adentro del campo. Su porcentaje de pases está clasificado en la cuarta posición de todos los tiempos, y dicha precisión sólo mejoró en sus años dorados. De acuerdo a Jon Machota de Dallas Morning News, ningún mariscal de campo tiene un porcentaje más alto en las últimas tres temporadas.

Además, es uno de los quarterbacks con mejor eficiencia en el último cuarto en la historia de la NFL. Tal y como destaca ESPN, Romo protagonizó el mayor número de remontadas en el último cuarto de 2006 a 2014, ésta su última temporada completa. Por su parte, el porcentaje de pases sólo pudo mejorar conforme el reloj consumía los minutos: en las últimas temporadas, Romo ha sido el pasador con el porcentaje más alto en el último cuarto en la historia de la liga, al igual que en los dos minutos finales.

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Sus estadísticas son dignas del Salón de la Fama, pero nada de esto recibió el reconocimiento adecuado, porque siempre es más divertido ahondar en lo que sale mal. Los momentos fallidos de Romo al final de los partidos son el material de memes que encaja a la perfección con la era de las noticias falsas.

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Cada temporada tenía su "pero". Si no era un fracaso en postemporada, el fracaso yacía en no poder llegar a playoffs. Durante años, Romo aguantó las críticas que lo colocaban como un jugador acabado. Cuando en 2014 lideró el porcentaje de pases en la NFL, yardas por pase, pases completos, y series ofensivas ganadoras, el crédito se lo llevó DeMarco Murray, cuya presencia liberó, supuestamente, el peso de la ofensiva de los hombros de Romo. (Murray aprovechó para cerrar un trato millonario con Filadelfia, fracasó y fue liberado un año después).

Romo aguantó la caravana de entrenadores, de frágiles defensivas, el infinito reciclaje del cuerpo de receptores, el inagotable escrutinio de la prensa, y al hermano de dos pesos de Gronkowski que casi lo mata. Nunca fue suficiente. Con excepción de DeMarcus Ware, ningún Cowboy desde el cambio de milenio hizo más para sacar la franquicia a flote por sí solo. Sin embargo, nadie fue tan criticado por tanto tiempo y visto como el génesis de todos los problemas.

Tony Romo no tiene otra opción más que buscar un equipo con el cual intente ganar el Super Bowl. Es el principal galardón que le ha huído y el único que puede acabar con las críticas hacia su desempeño. Podemos poner esto en la lista de los caprichos del futbol americano. Seguramente Romo lo hará, pero no pretendamos que nada de esto es justo.