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Hipsters en la piscina, jevis en el moshpits, punkis en el camping

Creo que me he enamorado de Milhões de Festa.

Barcelos es el típico pueblecito rural del norte de Portugal al que mis padres siempre me llevaban de niño, y donde me aburría de cojones. Tiene un castillo medieval, un río bastante bonito, cinco tiendas y , durante los últimos cuatro años, ha sido la localidad donde se celebra Milhões de Festa, muy probablemente el festival pequeño más perfecto de Europa.

Los abonos están limitados a unos 4.000 y el cartel está más cuidado que un bebé prenatal hemofílico. Se pasan tanto por el forro las preocupaciones sobre género que el único criterio de la organización es el buen criterio de la organización (léelo de nuevo) . De hecho, dos de los cabezas del cartel de este año (Mykki Blanco y Eyehategod) son tan opuestos que me sorprendería que el recinto no empezara a girar en el espacio por polarización. Esto no sucedió, pero lo que sí había era un montón de distintas tribus urbanas cohabitando durante cinco días y llevándose bien, por lo que no sé si tengo que felicitarles por un festival bien hecho o recomendarlos para un Premio Nobel.

Milhões tiene la seguridad privada más guay que he visto en mi vida. Algunos vestían chalecos antibalas, todos parecían extras de Los Mercenarios y tenían un montón de equipo paramilitar incluyendo hummers tuneados y lanchas con las que patrullaban el río para evitar que algún fan rabioso de Austra se intentara colar.

Por mucho que rajemos de los hippies, creo que lo que le falta a los festivales europeos es gente dispuesta a convertir el coche de sus padres en el Magic Bus de Ken Kesey. Tendría que haber llegado al festival haciendo autoestop.

No es que esta foto se me haya colado en la tarjeta, éste es uno de los escenarios…

…donde tocaron Cuzo...

…y la gente hizo stage dive en bañador.

Hablando de hippies, no sé si fue por todo el ginjinha que bebí o por la cerveza a un euro, pero me pareció que las hippies que había estaban más dispuestas a empezar una discusión sobre los méritos de Saramago que a hacer juegos malabares.

Este año el festival coincidió con las fiestas del pueblo de Barcelos. Egyptian hip hop tocaron el sábado...

…mientras pasaba esto.

Sus últimas palabras fueron “kill everybody, fuck everything. Freeedom!!”.

Sólo vi a un capullo disfrazado de animal en todo el finde…

…estos no cuentan.

Otra cosa que me sorprendió del festival es que el camping parecía un anuncio de Quechua, todo limpio, idílico y repleto de modelos.

Hasta cierto punto, claro.

Alex Huang ya no toca la guitarra. Ahora se dedica a hacer molinillos encima del escenario como si estuviera entrenándose para defender su título y a gritar cuatro cosas ininteligibles a través de un micro distorsionado mientras sus compañeros destruyen cajas de ritmos antiguos. Basta decir que nada de esto le hace menos visionario, ni menos follable. Si aún estuviera estudiando post-estructuralismo en la uni, tendría sueños húmedos con este tío.

Esto es durante Mykki Blanco. El hecho de que cada concierto tuviera su propio público me hizo sospechar que la peña se estaba cambiando de ropa entre conciertos o algo.

Mykki Blanco.

También tocaron Za! y Siesta! Los directos de Pau y Edu son de otro planeta y el teclista de Dirty Beaches no paró de bailar durante el set de Siesta! Como no saqué fotos de ningún grupo español os dejaré con algunos lusitanos, que, por cierto, no tienen nada que envidiar de los nuestros.