Quantcast
Mujeres que escriben con semen

Un taller enseña en Barcelona a dominar el fluido de poder en la literatura, con lecciones como El semen no son los hijos. Explica que "quienes beben semen son los que se preguntan a qué sabe el fuego".

¿Repulsión o inspiración? Durante los últimos meses una asociación de Barcelona imparte un taller literario con el semen como mancha creativa. El resultado: un experimento práctico-lectivo que acabará siendo curso completo de septiembre a mayo la próxima temporada.

Tras la propuesta se encuentran dos mujeres: Sonia Barba, actriz, dramaturga y responsable de Prostíbulo Poético -una asociación que normaliza y se divierte a partir de la cultura y los tabúes sexuales- y Trini Moliterno, literata y docente de origen bonaerense reconocida por sus colegas como "la 'loquita' del semen".

"Fue Trini quien me propuso llevar adelante el taller. Obviamente no limitamos el acceso ni por género ni por condición sexual, pero lo cierto es que solo hay un hombre y tan solo una chica que no sea heterosexual", apunta la promotora del curso. En la calle Corretger número 5 de Barcelona, en el Borne, las primeras lecciones hundían sus cimientos en los clásicos del sexo escrito. Todo chicas en clase.

Negro sobre blanco, lección número uno: El semen no son los hijos. Historia, simbolismo de los fluidos. Mitología. Semen y cultura pop. La hegemonía del semen. Quignard, Laqueur, Onfray, Bataille, Barthes, Sade, Fourier... Lección número dos: Mujeres que escriben con semen. Diamela Eltit, Gabriela Wiener, Fernanda García Lao, Wendy Guerra, Clarice Lispector... y así hasta seis sesiones de más de dos horas, cada vez menos teóricas y con un remate final dedicado a la poesía.

¿La lefa en una relación zoofílica?

"Es curioso que ante supuestos prácticos como escribir en prosa una historia de semen en una relación lésbica y semen en una relación zoofílica, todas apuesten por la segunda opción. Lo ajeno, lo onírico, lo más ligado a la fantasía es lo que más libera la creatividad con el semen como eje vertebrador", dice Moliterno. Ese es el tipo de actividades que surgen de un taller que "propone un recorrido literario sobre el semen, materia metamórfica, licor de fuego y de vida", según su programa.

Moliterno, que ha abordado desde distintos puntos de vista la materia como docente, es una voz única dentro de la prosa y la poesía seminal en castellano. Asegura que tenía "cierto miedo a que lo trascendentental acaparase toda la atención de las alumnas. En la eyaculación está lo más esencial. El instante en el que sólo cuenta el salto al vacío, la aniquilación, la transparencia, la pérdida".

Guardarlo. Conservarlo. Dosificarlo. Lamerlo, beberlo, untarlo, esnifarlo.

"Quienes beben semen son los que se preguntan a qué sabe el fuego, a qué sabe la electricidad, qué se siente al ser desfibrilado", concretan sus promotoras. El gran reto de fondo, no obstante, es especialmente reivindicativo: "la historia de la literatura nos ha adoctrinado como mujeres. Han sido los hombres los que han escrito con voz de mujer y han dispuesto cómo debíamos sentir, comportarnos, ser. Ahora somos nosotras las que manejamos 'la perla líquida'".

Silvia Plath o Marina Abramovic son referentes, entre muchas, de una mesa plagada de libros de referencia. Todos ellos tratan de huir de los tópicos o, más bien, se apoderan de ellos para manejarlos a su antojo: "la escritura es como eyacular chorros de semen, metafóricamente. Eso es lo que intentamos trabajar. El ritmo fragmentario, la expresión, la trascendencia y el sentido del semen como foco de inspiración".

Hacia el final del taller, las alumnas se dejan llevar por las vías paralelas de la propia propuesta: el sentido clínico de Houllebecq, el poético de Gimferrer o Gil de Biedma o Leopoldo María Panero, la visión de la mujer de Marina Pérez Agua, lo escatológico, "pero sobre todo la autoficción y el sentido confesional. También hemos experimentado con tomar la posición del hombre, pasar por todas sus sensaciones y describirlas. Es poderoso transitar lugares que, comúnmente, en la calle, no se dejan leer ni de broma", asegura Moliterno.

Un solo hombre en la sala

Aun así, cree que no está siendo "algo así como una terapia colectiva". Barba destaca que "se percibe como siempre que escribes hay mucho de ti, pero generamos las herramientas para evadirnos. Hemos desarrollado prácticas sobre la pérdida, el origen, la herencia o el incesto. Hemos generado textos pensando en el semen por profesiones, como la del profesor, o por arquetipos más arriesgados, como el del violador".

El único hombre en la sala ejerce, además, de DJ. Suena Lou Reed y The Velvet Underground durante las sesiones, canciones en las que la simbología sexual se sugiere o es explícita. "Es necesario acompañar toda esta simbología en torno al semen porque sigue causando rechazo. Lo notamos cuando promocionamos el taller en las redes sociales, pero por suerte también recibimos la respuesta contraria. ¡Daría para fundar un club de feligresas del semen!", declara Moliterno.

"No creo que la lectura o la práctica resulte excitante para las alumnas", comenta Trini ante nuestra pregunta. "Lo más habitual es sentir repulsión cuando los textos cruzan las líneas de la violencia física, pero tampoco genera pudor".

"A veces parece que soy yo la MC de esas sensaciones, que el taller es una ceremonia o una montaña rusa de percepciones sexuales", dice Trini. "Para mí, lo ideal sería que el taller derivase en un happening. Pero, de momento, es curioso como las alumnas son especialmente disciplinadas, tratan de mostrar que han hecho los ejercicios, que tienen un interés teórico... A veces he de incidir que el tema que desarrollamos da como para que lo abordemos de una manera más informal".

Como objetivo de cara al próximo curso, las dos promotoras establecen un gran 'proyecto final' como conclusión al taller: "debe haber una obra resuelta. Desde luego, hemos percibido el interés por la materia con las inscripciones y la idea será dar el salto a Madrid y Valencia, donde ya nos han ofrecido hacer seminarios de fin de semana". En junio algunos de los textos generados durante este taller para "escribir con semen" serán leídos de forma pública en el mismo Prostíbulo Poético. Ese será el punto de partida del nuevo curso.