Noisey

Marimbas y Excel: El 'Tropical-House' como banda sonora de la austeridad

La Austeridad del siglo XXI necesita una banda sonora que silencie el ruido y ofrezca una promesa por la que merezca la pena trabajar unas horas de mierda en un sitio de mierda.
13.5.16

La promesa del tropical house

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Si algo ha definido el ultimo lustro de Europa Occidental ha sido la austeridad. Más que la Gran Recesión en sí, lo que nos ha consumido y rodeado en nuestro día a día ha sido la austeridad y su retórica; el estoicismo tramposo de eslóganes como "estamos en esto juntos", "entre todos", su combo "esto lo arreglamos entre todos"; frases hechas sobre apretarse el cinturón y en general la idea de que estamos en una época de aguantar el chaparrón y llevar el día a día como buenamente podamos.

arriba esos ánimos xavales

Jacques Attali describía en su libro Noise: The Political Economy of Music a la música de austeridad como una banda sonora que nos ayudase a sobrellevar la alienación del trabajo diario con la promesa de la eternidad. Su descripción era de la música en el siglo XVI, cuando la Iglesia se expandió considerablemente y la promesa de la 'salvación eterna' era lo mejor a lo que podías aspirar siendo un plebeyo cualquiera. Una música que, a cambio de trabajar como un mulo en tu plantación de habichuelas, te vendía el cielo y sus bondades como recompensa por tu sufrimiento terrenal.

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La Austeridad del siglo XXI necesita una banda sonora que silencie el ruido y ofrezca una promesa por la que merezca la pena trabajar unas horas de mierda en un sitio de mierda:

Enter el 'tropical-house/instagram-house/Kygo/Majestic Casual' y todas esas variantes de electrónica tranquila con un leve resoplo de marimbas y flautas de pan.

(Llamaré a ese grupo de canciones que se agrupan en listas de reproducción de YouTube y selecciones curadas de Spotify "tropical house" por hacer el cuento más fácil.)

El tropical house es la banda sonora de la Austeridad y en este siglo ya no ofrece la promesa de la salvación eterna, sino la promesa de las vacaciones: la recompensa capitalista por excelencia.

Si hago las suficientes prácticas no-remuneradas podré pasar el verano aquí

A principios del siglo XIX, con el inicio de la Revolución Industrial, los propietarios de las fábricas se dieron cuenta de que para ser realmente rentables, las máquinas tenían que estar trabajando un número ininterrumpido de horas, lo que por primera vez fijó a los trabajadores a un horario rígido. Se creó una división marcada en el tiempo de la gente entre 'tiempo de trabajo' y 'tiempo de ocio'.

Con la creación del ocio vino su comercialización y los trabajadores ya no jugaban a deportes locales o participaban en las tradiciones de su pueblo, sino en el ocio organizado por sus empleadores.

¿Y qué fue lo que pensaron los empresarios ingleses de la Revolución Industrial? ¡Vacaciones en la playa!

Y así, en la primera mitad del jodido siglo XIX, gracias a la reciente comercialización del transporte ferroviario, los trabajadores textiles de las Midlands se iban a gastarse la quincena a las playas de Blackpool.

Dos siglos más tarde, el tropical house sigue en la misma onda, promoviendo, fetichizando e idealizando la 'experiencia' de vacaciones veraniegas en la playa como recompensa por aguantar las lamentaciones del trabajo presente.

Todo su sonido está orientado a disfrutar de una puesta de sol en la playa, a ser un sonido lo suficientemente audible para acompañar, pero lo suficientemente silencioso como para no distraerte.

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Attali asocia a la música de Austeridad al silencio, y creo que no es casualidad que a menudo se recomiende la música de Kygo/Majestic Casual como 'buena música para estudiar', algo que tradicionalmente se hace en silencio.

Existe en YouTube un mix de dos horas de 'lo mejor de Kygo' que está descrito como "2 Hour Chill Out Lounge Tropical Deep House Music, Study Playlist" y tiene más de 23 millones de escuchas.

El tropical house es lo más cercano a un silencio melódico que existe. Pero su asociación con la política de austeridad contemporánea viene más por su contenido evocador.

El elemento tropical es el rasgo paradigmático de esta música. Su función es acompañarte en las horas interminables de trabajo, recordándote constantemente la promesa que hay al final: las vacaciones. Son canciones que parecen susurrarte mientras rellenas el enésimo Excel de una mañana lluviosa que "no temas, toda esta mierda merecerá la pena cuando estés sorbiendo mojitos en una playa caribeña".

Es un buen acompañamiento sonoro para los trabajadores porque los anima a seguir trabajando, le da un sentido a sus horas de aburrimiento y apatía.

Como la retórica de la Austeridad, basada en la promesa de recompensa mañana a cambio de sufrimiento hoy, el tropical-house te hace una promesa que solo se puede cumplir si tienes un sueldo. Porque el tropical house no promete unas vacaciones en un pueblo rural español, sino una #experiencia inolvidable en algún resort paradisíaco del Ecuador.

Y como todos sabemos, el requisito indispensable para considerar un viaje una 'experiencia' es la cantidad de dinero que te haya costado. Bajar a comprar el pan es un viaje pero no una 'experiencia' en el sentido publicitario que se tiene hoy en día: una 'experiencia' es ahorrar todo el año para poder pasar 10 días en una playa de Bali y volver a casa con un vídeo de GoPro que colgar en Facebook acompañado por una canción de Majestic Casual.

Por lo tanto, arriba ese ánimo. Si quieres cumplir la fantasía que resuena en las marimbas de "Sexual Healing (Kygo remix)" más te vale bajar al metro, rellenar esos Excels y apretar los dientes: puede que este Agosto tengas suficiente para irte de vacaciones.

Nicolás Prados escribe en YoungVibez