Este chaval de 15 años está ayudando a Donald Trump a dominar el mundo

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Este chaval de 15 años está ayudando a Donald Trump a dominar el mundo

Para él es el mejor candidato posible y la mayoría de la campaña en su contra se basa en mentiras y manipulaciones.
23.3.16

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Este artículo se publicó originalmente en VICE Australia

Hace unos meses, Edward Bourke, de 15 años, estaba en su casa viendo la tele cuando en las noticias empezaron a hablar de las elecciones presidenciales de EUA. "Los logros empresariales de Donald Trump siempre me han parecido dignos de respeto", dijo Ed. "Pero en el vídeo le hacían quedar como un racista, así que investigué un poco y descubrí que la grabación había sido editada para llevar a engaño".

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Ed explicó que Trump había estado hablando de inmigración y que habían cortado la parte en la que quedaba mejor reflejada su opinión. Aquel momento fue decisivo: mientras veía la tele, Edward se dio cuenta de que el mundo solo se estaba enterando de la mitad de la historia de Trump y de que nadie ofrecía una versión completa de sus políticas. Se dijo que aquello debía cambiar y que él sería el artífice de dicho cambio.

Podría parecer el arrebato de imaginación de un estudiante de bachillerato australiano, pero el caso es que antes de que se lo ocurriera esta idea, Ed ya tenía en marcha campañas sociales relacionadas con sus otras pasiones: la concienciación sobre el cambio climático, la conservación del león y la genealogía. Con este currículum, lanzar una campaña en defensa de Donald Trump parecía un paso lógico y natural.

Edward decidió empezar en Twitter con @TrumpTriumph, que en el momento de escribir este artículo contaba con 529 seguidores. Luego creó el sitio web thetrumpcampaign.com, en el que se ofrece una explicación sencilla de las políticas de Trump y un perfil del magnate. En ambas plataformas, Ed intenta aportar información más equilibrada sobre la campaña de Trump, aunque afirma que su táctica más efectiva consiste en sacar el tema en las conversaciones con sus compañeros de clase. "Luego ellos van a casa y se lo cuentan a sus padres, ellos a sus amigos, etc.".

Edward vive con sus padres en una granja de 10.000 metros cuadrados al pie del monte Macedon, a una hora de Melbourne hacia el norte. Cuando le envié un mensaje para que me dijera dónde prefería que nos reuniéramos, su respuesta fue "el Sofitel". Allí lo encontré, bebiendo agua mineral y acompañado de su padre, ambos enfundados en sendos trajes. "Me ha traído mi padre en coche", dijo Ed encogiéndose de hombros sin ningún atisbo de la vergüenza propia de los chavales de su edad.

Empecé la entrevista preguntándole por qué. Básicamente, Edward cree que el poderío económico y el historial de gestión empresarial de Trump lo convierten en el mejor candidato para dirigir EE. UU. Menciona la amenaza a la estabilidad que supone la deuda nacional (que asciende a 19 billones de dólares)y se muestra convencido de que la fiscalidad del país debe estar gobernada por un conservador, ya que de esta forma se podrían abordar otros asuntos como el cambio climático. Sí, a Ed le preocupa el calentamiento global y afirma que Donald Trump también ha empezado a prestar atención al problema. "Si lees algunas de las declaraciones de Donald Trump", explica Ed, "verás cómo ha cambiado su opinión respecto a la ciencia climática con el paso de los años. A diferencia de lo que todo el mundo cree, él no está en contra de ese tema".

Esta es la forma que tiene Ed de presentar una extraña mezcla de neoconservadurismo, sensibilidad por el medio ambiente y una fe poderosa en la monarquía británica. "Una vez mi tutor me echó de clase por decir que Australia nunca debería llegar a ser una república. Creo que la Reina es la mejor jefa de Estado que se puede tener", dijo señalando la pinza de la corbata, decorada con un pequeño león de metal, el "símbolo del Imperio Británico".

Le pedí a Ed que me hablara de las partes menos tolerables de la megalomanía de Trump, como su tendencia al racismo, su patrioterismo o su actitud discriminatoria, en general. El chico admitió que Trump era conocido por sus tonterías y salidas de tiesto, si bien insistió en que principalmente se trataba de citas imprecisas y bravatas dirigidas a exacerbar a la derecha estadounidense. "A ellos les gusta ese tipo de discursos", añadió.

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Cabe decir que Ed apoya determinadas políticas que podrían considerarse progresistas, como las que promueven los matrimonios igualitarios. No obstante, coincide con Trump en el tema de la inmigración. "Fíjate en Alemania", explica. "Angela Merkel ha dejado entrar a todo el mundo, lo que ha provocado que los alemanes tengan una actitud mucho más negativa sobre los inmigrantes. Han llegado a asociar el Islam con los refugiados y no creo que eso ayude a ninguna de las partes". Ed cree que la política de Trump de reforzar las fronteras hará que los estadounidenses se sientan más proclives a acoger a inmigrantes o a ofrecer ayuda.

Me asegura que la mayoría de los chicos de su instituto respetan sus ideas, y si no lo hacen, él se da la vuelta y se va o bien intenta dialogar con ellos y "contarles un poco más sobre Trump". Ed explica que no le interesa salir de fiesta ni beber licor del mueble bar de sus padres a escondidas. "Para mí una noche ideal es dedicarme a la compra-venta de oro por internet y administrar mis sitios web", declara. "Prefiero apañarme la vida ahora; ya tendré tiempo de disfrutar más adelante". El tema de las citas tampoco es una prioridad para él.

Mientras Ed hablaba, su padre masticaba sus rollitos de primavera, algo apartado. En ningún momento nos interrumpió ni intentó clarificar nada. Se limitó a escuchar con una mezcla de orgullo y fascinación. "Ed siempre ha tenido sus intereses y opiniones", agregó Mick sonriendo. "A veces puede ser un verdadero tostón".

Parece ser que Ed ha pasado muchas horas investigando su historia familiar y poniendo los nombres en esta tabla

Terminamos con algunas fotos y hablando de los intereses de Ed más allá del racionalismo económico de Trump. Mientras le hacía las fotos, Ed abrió una hoja de cálculo en la que había realizado una investigación sobre su historia familiar, remontándose hasta hace más de 1.000 años. "Siempre me ha interesado la genealogía", explica, "y de hecho he descubierto que Guillermo el Conquistador fue mi vigésimo séptimo abuelo".

"Créeme", dijo Mick, impasible. "Si conocieras a Ed, sabrías que lo que dice es cierto al cien por cien".

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Traducción por Mario Abad.