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Identidad

​"Es como estar ciego y sordo": hablamos con algunos nigerianos desplazados por Boko Haram

Alagimodu es uno de los 1,5 millones de nigerianos que han huido de Boko Haram y de las atrocidades que este grupo terrorista ha cometido en el norte de Nigeria.
22.1.15
Imagen vía AP/Jossy Ola

Alagimodu tiene una fecha grabada en su memoria: 5 de agosto de 2014. Ese fue el día en que huyó de su pueblo, corriendo entre arbustos y matorrales y dejando atrás esposa e hijos. "No sé donde están ahora" contó a VICE News. "No tengo ninguna comunicación con ellos, no sé nada."

Llegó a Yola, la capital del estado de Adamawa en el norte de Nigeria, y se refugió en un campo del Gobierno para los desplazados del interior. Actualmente vive de forma precaria junto a otros 15.000 desplazados, entre continuas peleas por acceder a medicamentos, detergente o incluso comida; sin embargo, este riesgo es mínimo en comparación con el que correría si tratara de volver a casa.

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Alagimodu es uno de los 1,5 millones de nigerianos que han huido de Boko Haram y de las atrocidades que este grupo terrorista ha cometido en el norte de Nigeria. El reciente ataque al pueblo de Baga y a su base militar dejó cientos, si no miles, de muertos.

Amnistía Internacional realizó una nueva serie de imágenes satelitales que constituyen una prueba visual de la magnitud de la masacre. Tomadas por una empresa privada llamada "Digital Globe", estas imágenes muestran que grandes porciones de Baga fueron arrasadas desde que el grupo islamista tomó el control de la frontera la semana pasada.

Las imágenes muestran el pueblo de Baga y el territorio vecino, Doron Baga, en los que se pueden ver 3.700 estructuras afectadas o totalmente destruidas, y la vegetación se ha destacado en rojo.

Imagen satélite de Baga. Foto vía Amnistía Internacional.

Las personas que lograron escapar de Baga describieron un panorama caótico, con muertos amontonados en las calles. Mucha gente decía que los militantes de Boko Haram estaban escondidos en los árboles de los bosques cercanos, esperando para atacar a los que intentaran huir.

Después de conocerse la toma de la base militar internacional y la posterior masacre, se produjo un baile de cifras entre las autoridades locales y los medios internacionales respecto al número final de muertes. El Ministerio de Defensa dijo que 150, mientras que las autoridades aseguraban que fueron 2.000 las personas asesinadas. Sin embargo, resulta muy complicado verificar esta información desde fuera de la región; algo que VICE News recalcó desde que empezaron a publicarse informes sobre la matanza la semana pasada. Meses atrás, Boko Haram destruyó las líneas telefónicas y toda infraestructura de comunicación de la zona, haciendo imposible saber exactamente cuántas fueron las víctimas.

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La masacre de Baga es la última en una larga lista de atrocidades perpetradas por el grupo de fundamentalistas islámicos, cuyo nombre a menudo se traduce como "la educación occidental está prohibida". Mientras que el conflicto se ha intensificado en estos seis meses, la situación de los desplazados empeora por momentos.

Nigerian refugees wait to be registered in Chad. They fled attacks on Baga town last week. — UN Refugee Agency (@Refugees)January 16, 2015

Boko Haram fue el actor no oficial más mortífero de África en 2014. El grupo fue el responsable de casi un tercio de las muertes de civiles de todo el continente africano: 3.428 en total. También se cree que están detrás de una serie de ataques suicidas con bombas en pueblos y ciudades del norte de Nigeria; una estrategia que ha contribuido a aumentar la atmósfera de inestabilidad y miedo. En África, el 27,1 por ciento de "las muertes relacionadas con violencia remota" -muertes por bombas y explosivos- se produjo en el norte de Nigeria en el 2014.

Sarah Ndikumana, directora nacional del Comité Internacional de Rescate nigeriano, explicó a VICE News que las ONG que operan en el noroeste de Nigeria tienen grandes dificultades para satisfacer todas las necesidades de la población. Explicó el fenómeno de "dispersión" que se produce cuando Boko Haram entra en un pueblo, provocando que los habitantes huyan despavoridos y se olviden incluso de comprobar si sus hijos van con ellos.

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"Algunos consiguen unas cuantas ollas y algo de dinero, y los más afortunados consiguen otra muda de ropa", dijo Ndikumana. "Muchas personas se separan en su huida, presas del pánico. Hay muchos niños abandonados y muchos padres que dicen que no encuentran a sus hijos".

Ndikumana indicó que la distancia que las personas o familias han puesto entre ellos y el peligro depende totalmente de sus recursos. "Van tan lejos como se pueden permitir y, obviamente, los ricos tienen más oportunidades, más familia y amigos para alejarse más. Se fueron a Abuja u otras grandes ciudades y la gente pobre, agricultores y pequeños comerciantes, se fueron tan lejos como pudieron con lo poco que tenían en el momento de marcharse".

"Mucha gente huyó al lugar más seguro y cercano", afirmó. Ndikumana dice que con los constantes avances de Boko Haram por el territorio, muchos de los que han huido se han visto forzados a emprender la huida nuevamente.

Médicos Sin Fronteras es la única ONG presente en el estado de Borno, y desde agosto de 2014, tiene una base en Maiduguri. MSF informó de que unos 5.000 supervivientes de la reciente masacre de Baga están refugiados en el campamento "Teache Village". Muchas de las personas que huyeron de Baga todavía están en el bosque, y las autoridades han enviado transporte para traerlas de nuevo.

En Adamawa, lugar de trabajo del Comité Internacional de Rescate, hay algunos campos de desplazados, muchos dirigidos por la Agencia de Gestión de Emergencias del Gobierno. Sin embargo, Ndikumana dijo que muchas personas no reciben ayuda en los campos, sino que sobreviven gracias a la "bondad de los desconocidos". "En algunos casos es gente que abre sus puertas para que los desplazados duerman ahí. Les prestan sus baños y cocinas, todo para ayudarles a escapar", aseguró.

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También habló de un grupo de aldeanos que se vieron obligados a dormir en iglesias o en escuelas, "donde no hay nada"; el saneamiento es deficiente, la comida escasa y la esperanza inexistente.

"Todo el mundo tiene una historia dramática y diferente de cómo huyeron y hasta dónde fueron y con quién estaban, todo ese tipo de cosas", dijo Ndikumana. Y agregó: "Todos quieren ir a casa y cuando puedan lo harán".

También habló de la falta de atención de la comunidad internacional debido al "mal momento" en que se produce esta crisis, un periodo en que están ocurriendo otros muchos desastres que requieren la atención mundial. A continuación nos contó una historia sobre un donante de Níger que visitó el norte de Nigeria. "Dijo que, sin contar el Ébola, esta es la única crisis de emergencia que se vive en el occidente de África, y sin embargo muy poca gente ha oído hablar de ella. Oír a un extranjero decir esto significa mucho para mí", dijo. A la pregunta de si está de acuerdo con lo que dijo el donante, Ndikumana responde de inmediato: "Sí. Sí lo estoy".

* * *

El miércoles, una mujer nigeriana, que dijo llamarse Peshan Filia, rompió a llorar mientras hablaba por teléfono con VICE News y contaba que esa misma mañana había visto morir a tres niños. "Hay muchos problemas", enfatizó. "Muchos, muchos problemas. No hay esperanza ni comida".

Filia ha estado en un campo en Yola desde principios de enero. "Deberíais ver a nuestros niños", dijo mientras comenzaba a llorar de nuevo. "Este lugar es miserable. No hay habitaciones, ni baños, no hay nada. Nuestros niños están muriendo. Esto es muy peligroso".

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Filia dijo que estuvo tres días huyendo hasta que llegó al refugio, y su temor por toparse con los grupos violentos pasó al miedo a contraer cólera u otras enfermedades. "He venido a parar aquí por culpa de Boko Haram".

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El Presidente Goodluck Jonathan y el ejército nigeriano han sido objeto de fuertes críticas por no cumplir con su cometido de defender a los ciudadanos. Se acusa a Jonathan de minimizar e incluso ignorar la violencia en la región noroccidental y de preocuparse únicamente de ser reelegido en las elecciones del próximo mes. El jueves hizo su primera visita a Maiduguri desde marzo de 2013. El viernes, el parlamento de Chad aprobó, por unanimidad, el envío de un número indeterminado de tropas a Camerún y Nigeria con el fin de ayudar en la lucha contra Boko Haram.

Mientras tanto, el Ejército nigeriano también se enfrenta a acusaciones por cometer atrocidades. Una supuesta carta de Boko Haram, enviada a un funcionario del Gobierno en agosto de 2011, afirmó que el grupo terrorista justifica el uso de la violencia por los abusos a los que fueron sometidos por parte del Gobierno y el Ejército. El año pasado, los militares nigerianos estuvieron empatados con Sudán del Sur como la fuerza militar más violenta de África. Es preciso recordar que 600 nigerianos murieron en sus manos.

La milicia nigeriana también ha sido acusada de intentar censurar a la prensa. En junio del año pasado, el Ejército nigeriano asaltó los centros de distribución de periódicos a raíz de una protesta internacional por el secuestro de las niñas de Chibok. La prensa interpretó este acto como una advertencia la comunidad internacional lo condenó como un acto de censura. Los analistas afirman que los ciudadanos del norte de Nigeria están atrapados entre dos fuerzas repulsivas; "es como tener una plaga en tus dos casas", así lo describió un diplomático a VICE News.

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Una de las razones por las que Boko Haram ha ganado tantos territorios en tan poco tiempo parece ser la falta de desarrollo y oportunidades en el noroeste de África. Lamentablemente, la magnitud de los daños causados apunta a que este conflicto y el terrorismo podrían continuar. Reflexionando sobre los efectos a largo plazo de las acciones de Boko Haram, Ndikumana dijo que, aunque el grupo islámico perdiera potencia, las consecuencias del conflicto estarán muy lejos de terminar.

"La gente ha perdido sus cosas. Han desaparecido pueblos enteros. Se han destruido casas, la gente ha perdido todos sus bienes, sus granjas están en la absoluta miseria y tienen que volver a repararlo todo para cultivar. Los comerciantes han perdido sus tiendas".

"Acaban de perder sus medios de vida, por lo que traer de vuelta a todas esas personas que lo han perdido todo y ayudarles a establecerse nuevamente será un gran reto".

"Necesitamos pensar más allá porque no sabemos qué va a pasar. Nadie puede predecir el futuro y hace tiempo que la gente necesita ayuda inmediata", afirma Ndikumana.

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Alagimodu fue nombrado líder del campamento, una responsabilidad que le llevará a atender las necesidades de muchos otros desplazados. Sin embargo, no puede ocuparse de su propia familia, de la que no sabe nada todavía. "Es como si estuviera ciego y sordo", dijo, "como si no pudiera ver nada".

Este refugiado cuenta que, en los campamentos, la gente se arremolina alrededor de un periódico, desesperados por saber qué está sucediendo y sin saber muy bien qué creer. Alagimodu contó a VICE que cree en el Gobierno y su seriedad para ocuparse de este asunto. "Tal vez el Ejército de Nigeria haya capturado a algunos miembros de Boko Haram", especula. "Tal vez volvamos a nuestras aldeas pronto".

Mientras tanto, explica que los supervivientes se apoyan mutuamente. "Nos convertimos en hermanos y hermanas, porque al fin y al cabo, todos luchamos contra Boko Haram. No hay diferencias religiosas, étnicas o partidistas, simplemente son los mismos desafíos. Todos buscamos la paz".

Sigue a Sally Hayden en Twitter: @sallyhayd