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Los greatest hits de Ruiz-Mateos, el último genio español

El empresario jerezano ha fallecido, pero su obra es inmortal.

por Georgina Fernández
07 Septiembre 2015, 1:36pm

Seguramente ya os habréis enterado pero por si no lo sabíais, José María Ruiz-Mateos, empresario fundador de Rumasa y Nueva Rumasa – el tipo no tenía mucha imaginación – político y artista de perfomance en sus ratos libres ha muerto después de pasarse sus últimos años de vida luchando contra la justicia por defraudar a Hacienda con sus cuentas en Suiza, no pagar a sus empleados y por dejar con el culo al aire a sus acreedores.

Si, ya lo sé, no deberíamos sentir pena ni hablar bien de un tipo que, por muy muerto que esté, arruinó a cientos de familias y que nos estafó a todos un buen pico de pasta que no le daba la gana declarar pero joder, esto es España y aquí nos gusta mucho eso de los pícaros y los bandoleros, que le vamos a hacer.

Además Ruiz-Mateos era mucho más que eso. Estamos hablando de un genio de la publicidad – una publicidad que por encima de todo era de sí mismo - probablemente el mayor que ha tenido España, una de esas pocas personas que fue capaz de coger la esencia de lo nuestro y convertirla en una marca, Rumasa, que ya existía mucho antes de que al gobierno le diese por hablar de la chorrada esa de la "Marca España", sus anuncios, sus performances callejeras, sus apariciones en televisión, todo eso que se ha convertido ya en parte de la historia.

"YO TE PEGO LECHE, YO TE PEGO"

Como no podía ser de otra manera, el puesto número uno de los grandes éxitos de Ruiz-Mateos es el puñetazo a Miguel Boyer, el ministro socialista y marido de Isabel Preysler – recordad esto porqué será importante más adelante – que decretó la expropiación de Rumasa.

¿Hace falta decir algo más de este momento? Esta pegándole un puñetazo en toda la cabeza a un político, y no a un político cualquiera, a un ministro. El único y verdadero sueño español. Fijaos en las gafas. ¿Lo habéis visto? Le vuelan de la cara. La humillación de Boyer es tan grande que el tipo va a devolverle la hostia, quiere seguir con la pelea. Un jodido ministro peleándose en medio de la puta calle, ¿os lo imagináis? Era esta, esta y no otra la grandeza de Ruiz-Mateos, ser capaz de llevar a un ministro a querer partirse la cara con el delante de las cámaras. ¿Y que decir del puño? Así amigos, es como nacen las leyendas.

ERES UN MIERDAS Y ME FOLLO A TU MUJER

Ruiz-Mateos no creía en los límites. Para él caspa y estilo eran dos caras de la misma moneda, eran dos elementos consustanciales, no opuestos, y eso se nota en los anuncios de sus productos.

Prestemos atención al spot de los Bombones Trapa.

Fijaos en la estética del primero, es un conglomerado de cosas que un hortera de los 80 – como era nuestro querido protagonista - consideraría elegantes: una casa que se ha decorado siguiendo la máxima de "más es mejor", un esmoquin con pajarita y un vestido del S.XIX para vestir a la actriz. Joder, ¿que me decís de la actriz? Es el centro del spot, una mujer asiática llamada Isabel que es seducida por los bombones Trapa de Ruiz-Mateos - "Isabel, que no se entere Miguel". Es la metáfora perfecta: Ruiz-Mateos diciéndole a Boyer - su archienemigo, su némesis - que se la está tirando, que ella prefiere SU bombón. Y para acabar, un plano de su puño tal y como fue retratado cuando le pegó a Boyer. Magia.

En este anuncio de Flan de huevo Dhul, Ruiz-Mateos es un jugador de su propio equipo, el Rayo Vallecano, y le mete un gol de penalti – joder Ruizma, haber apuntado más alto que un penalti lo mete cualquiera y al fin y al cabo era tu puto anuncio – a un asustado Miguel Boyer. Hasta aquí todo "normal" dentro de la mentalidad ruizmateista, pero de repente llega el "twist", el giro argumental, la bomba, ¡pum! De repente aparecen él y otra Preysler falsa comiéndose un flan, vestidos de gala en un sillón con pinta de ser muy caro, rompiendo con la línea argumental y estética. A la mierda la coherencia, las barreras están hechas para romperlas y para ser rematadas con otro plano de su puño.

INVENTÓ LA NUEVA POLÍTICA

En 1989, el mismo año que le pegó un puñetazo a Boyer, Ruiz-Mateos inventó la nueva política. Estaba buscado por la justicia y la mejor solución que se le ocurrió fue montar su propio partido, el Partido del Trabajo y Empleo-Agrupación Ruiz-Mateos, y presentarse a las elecciones europeas de ese mismo año. Ya os he dicho que este tipo era un genio.

Consiguió 608.560, un 3,8% de los votos, y dos eurodiputados - los mismos que CiU y uno más que la coalición de otros partidos nacionalistas (PNV, Coalición Canaria, etc.) - siendo uno de ellos él mismo y consiguiendo así la inmunidad parlamentaria que necesitaba para poder vivir libremente. Y no solo eso, los analistas políticos del momento dijeron que se debía a que, a parte de que Ruiz-Mateos era una figura popular, la gente se estaba cansando ya del juego de partidos entre el PSOE y Alianza Popular y quería una opción nueva, exactamente lo mismo que han dicho sobre Podemos y Ciudadanos.

FUE PIONERO DE LAS PERFORMANCES COMO ARTE PROTESTA

Hoy en día, en el 2015, por mucho que un imberbe recién salido de la facultad de Bellas Artes se disfrace de tampón y se dedique a tirar sangre falsa por la calle nadie se va a escandalizar. Las performances eran el no va más en los 60, 70 y 80 porque la sociedad no estaba acostumbrada a ver a un tipo comiéndose sus propias heces. Ahora tenemos Supervivientes.

Por eso cuando Ruiz-Mateos apareció vestido de Superman para denunciar el mal funcionamiento de la justicia, o cuando apareció cargando una cruz gigante como si fuese Jesucristo en el Calvario, o esa vez que alquiló un montón de avionetas con mensajes en contra del gobierno, estaba haciendo algo jodidamente rompedor que no éramos capaces de entender. Nosotros nos reíamos pero al final, quien ríe el último ríe mejor y es hora de que nos demos cuenta de que fue él quien se estuvo riendo siempre de nosotros, convirtiendo su vida en la performance definitiva, en un show 24 horas retransmitido de vez en cuando en la televisión y que mientras nosotros nos seguíamos riendo con alguna de sus últimas gilipolleces, él consiguió salvarse de casi todo lo que le cayó encima y quedarse con algunos de sus millones fraudulentos. ¿Cómo era eso de que los tontos miran el dedo mientras el listo señala la Luna?

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