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Cultură

Los gatos son en realidad espías alienígenas

Examinamos las pruebas para que podáis sacar vuestras propias conclusiones.
27.3.14

Imagen vía Wikimedia Commons

Atención, gente gatuna. Hay una teoría en internet que está cobrando popularidad y que merece nuestra atención. Al parecer, los felinos domésticos podrían ser centinelas alienígenas enviados desde el espacio para espiarnos e informar de sus descubrimientos a su nave nodriza. Como dicen algunos defensores de esta teoría, son cámaras alienígenas que registran todos nuestros movimientos.

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Al igual que con muchas teorías de la conspiración, la teoría de los gatos alienígenas está muy bien desarrollada y basada en algunas verdades y mucha ambigüedad. ¿Cuánta? En Motherboard decidimos echar un vistazo a las premisas más prometedoras, y analizarlas una por una. Un usuario llamado “RedSpider” resume la información en una útil lista en Digital Kaos. Me apropié de su lista (ligeramente editada para fines de estilo y claridad), y los puntos originales aparecen en negrita.

Examinamos las pruebas para que podáis sacar vuestras propias conclusiones:

1. No existe ningún documento antes de la época del Antiguo Egipto que mencione la existencia de los gatos. Y en el imperio egipcio, eran adorados como regalos de los dioses.

Para saber más sobre el registro fósil, contacté a Ryan Haupt, paleontólogo de la Universidad de Wyoming, quien, como dijo en una entrevista anterior, estudia “la vida de los mamíferos modernos para entender mejor qué hacían sus parientes extintos en el pasado”. Me dijo que muchos creen que en Egipto se originó el gato doméstico, pero señaló que “se han encontrado esqueletos de gatos en sitios más antiguos”.

Exportar gatos domésticos era ilegal en el Antiguo Egipto, según Wild Cats of the World, un libro de Mel y Fiona Sunquist, lo que podría explicar por qué no aparecen en los registros de otras civilizaciones hasta miles de años después. Aunque se han encontrado esqueletos de felinos en otros lugares, no se sabe “si fueron domesticados o no”, dice Haupt, y agrega que “probablemente” no lo fueron.

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“Sólo examinando los esqueletos es imposible saber cuándo los gatos dejaron de ser salvajes y comenzaron a ser domesticados”, dice Haupt.

En cuanto al culto a los gatos, la cosa es un poco más complicada de lo que nos hace creer la teoría. Los gatos eran, en efecto, adorados por los antiguos egipcios, escriben los Sunquists. Los gatos eran mascotas queridas; su muerte suponía un duelo similar al de cualquier familiar; eran embalsamados y enterrados con pompa y majestuosidad, según la riqueza de su dueño; los cementerios de gatos se construían a orillas del Nilo; la pena por matar a un gato era la muerte. Pero los gatos no eran vistos únicamente como regalos de los dioses. Algunos dioses egipcios, eran gatos, como Bastet, la diosa del amor y la alegría. Un antiguo papiro egipcio muestra a Ra, dios del sol, como un gato con manchas y un cuchillo.

Intenté contactar por correo y Twitter con Giorgio Tsoukalos, el teórico favorito de todos, autor de Ancient Aliens y fundador de Legendary Times Books, para conocer su opinión, pero nunca me contestó.

2. La ciencia no puede determinar cómo producen ese ronroneo.

Para esto, empecé por hacer una búsqueda en internet. Que la ciencia no sepa por qué los gatos ronronean es algo que se da por sentado en internet, pero esa es sólo parte de la historia. Es cierto que los gatos no tienen un órgano especial para producir ese sonido. Pero la ciencia sí sabe un par de cosas. Como señala un un artículo en WebMD:

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Un oscilador neuronal rítmico y repetitivo envía mensajes a los músculos de la laringe, lo que los hace vibrar entre 25 y 150 veces por segundo (Hz). Esto produce una repentina separación de las cuerdas vocales, durante la inhalación y la exhalación, produciéndose la característica vibración felina.

“Ópera para gatos”, así lo denomina la Dra. Karen L. Overall, conductista de animales. Pero el ronroneo suele ser tan grave que no solo lo oímos, sino que también podemos sentirlo.

Contacté con el Dr. Ken Simpson, del Hospital Animal Monon, el veterinario de mi pueblo natal en Indianápolis, para preguntarle sobre qué decía la ciencia veterinaria más reciente al respecto. (Información completa: también es mi tío). Me dijo que “la fisiología sigue siendo un pequeño enigma”, pero señaló que los veterinarios han descubierto algunas cosas fascinantes sobre el ronroneo a lo largo de los años.

“Para mí, el ronroneo es un método de comunicación que puede ocurrir cuando ciertos órganos vocales se dilatan con sangre debido a una excitación, resultado de alguna estimulación”, me escribió. “A medida que el aire entra, se genera una vibración que produce el sonido que escuchamos. También he oído que el movimiento del diafragma contra el tejido de un pulmón hinchado provoca los sonidos del ronroneo. En mi experiencia, los gatos con asma y pulmones excesivamente hinchados tienen un ronroneo ligeramente más fuerte”.

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Existen pruebas de que este comportamiento es adquirido. Por ejemplo, mi veterinario pone como ejemplo un gato sordo que nunca ronroneó en su vida. Otro de sus pacientes tuvo meningitis cuando era pequeño y su aprendizaje se había visto perjudicado por ello; ese gato tampoco había ronroneado nunca. Estudios de caso como estos sugieren que el ronroneo, en efecto, se origina en el cerebro, y Simpson dijo que no veía “por qué dudar” de la teoría de la “oscilación neuronal”.

Sin embargo, me quedo con una duda: ¿Qué es el oscilador neuronal, exactamente? ¿Por qué existe? ¿Por qué, en términos conductuales, ronronean los gatos? Esas preguntas siguen siendo un misterio. ¿Tecnología alienígena? ¿Señales de transmisión? Poco probable, si tenemos en cuenta que otros gatos salvajes, como el guepardo, también ronronean.

3. Si tiras hacia atrás de las orejas de un gato y describes lo que ves, comprobarás que se trata de una copia perfecta de la clásica imagen del “alien gris”, con esos ojos grandes y rasgados y la boca y la nariz pequeñas.

Completamente cierto. Véanse las siguientes imágenes. Siguiente premisa.

De izquierda a derecha, imágenes vía Flickr y Wikimedia Commons.

4. Un gato tiene una visión muy superior a la tuya. Esto hace que parezca mucho más avanzado en términos evolutivos. ¿Cómo?

La versión extrapolada de esto, según he averiguado en internet consultando la basura existente sobre gatos alienígenas, dice que los gatos nos ven con esos grandes ojos porque realmente se trata de cámaras alienígenas que registran todos nuestros movimientos y los transmiten a esos alienígenas grisáceos, que fueron quienes los trajeron a la Tierra. No pude encontrar pruebas de otra cosa que no fuera una red neuronal tradicional en el cerebro de un gato, pero nunca se sabe. Los humanos hemos logrado construir un ordenador hecho de organismos vivos, ¿quién sabe de lo que la tecnología alienígena es capaz?

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Dejando todo esto de lado, la idea de que los ojos de un gato son “muy superiores” y, en consecuencia, evolutivamente más avanzados, es completamente absurda.

Los ojos de los gatos tienen más “bastones” que “conos”: los primeros son los encargados de aportar imágenes en blanco y negro, lo que los hace esenciales para una buena visión nocturna; los últimos dan color y nos ayudan a distinguir detalles. Los gatos tienen mejor visión nocturna, pero sólo “ven mejor” según lo que entendamos por eso. Personalmente, me gusta ver las cosas a color, así que, si repentinamente tuviera ojos felinos, no diría que me ha mejorado la vista.

Los ojos de un gato tienen una segunda ventaja con respecto a la visión nocturna. Como explica este artículo del New York Times:

Los gatos también tienen pupilas elípticas que se abren y se cierran más rápido, y que se pueden abrir más que las redondas que tenemos nosotros. Además, los gatos y algunos animales nocturnos tienen una membrana reflectora, el tapetum, en la parte trasera de los ojos, que refleja la luz que pasa a través de los bastones en la dirección opuesta. Esta “doble exposición” permite a los gatos ver bien en la oscuridad.

Pero, supongamos que los gatos tienen una “mejor” visión porque pueden ver mejor en ciertas circunstancias. Esto implicaría que sus ojos (no el gato en su totalidad) son “más avanzados en términos evolutivos”. Pero los perros tienen un mejor olfato que el nuestro. Así como las abejas y los ratones. Los guepardos corren más rápido y las aves vuelan mejor. ¿También son alienígenas? Lo dudo. Si existe una especie anormal, es la nuestra, con nuestros cerebros gigantes, tres veces más grandes que los de otros animales de acuerdo con nuestras proporciones físicas. Quiero que quede claro que, si hay algo remotamente ligado a seres extraterrestres en este planeta, ese algo seríamos nosotros.

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5. ¿Alguna vez has visto a un gato despertar de un sueño profundo y salir corriendo de la habitación al instante? La madre nodriza está transmitiendo y necesitan estar solos.

Todos hemos visto eso, y no encuentro una respuesta. ¿Pruebas de la existencia de un contubernio alienígena? Digamos que es “posible”.

Gato alienígena recibiendo instrucciones. Imagen por renedepaula vía photopin.

6. Todas las cosas que salen de un gato son completamente antinaturales.

Esto también es absurdo. Las bolas de pelo son asquerosas, pero completamente naturales, si tenemos en cuenta que los gatos en sí son una bola de pelo que lo único que hace es lamerse y estar tumbados todo el día. En cuanto a su orina y excremento, no veo en qué difieren del resto de los mamíferos, aparte de que su olor es particularmente desagradable.

7. Los gatos sobreviven a situaciones en las que cualquier animal terrestre moriría. ¿Cómo es que un gato cae de espaldas desde un cuarto piso y aterriza sobre sus cuatro patas? (Propiedades antigravitacionales).

Esto es cierto solo en parte. Los gatos son grandes cazadores, y probablemente nos sobrevivirían si termináramos varados en una isla desierta o en una situación postapocalíptica. Pero también muchos otros animales salvajes. No obstante, es difícil concebir una situación natural en la que los gatos siempre sobrevivan mejor que “cualquier animal terrestre”.

Aunque el rollo de aterrizar sobre las cuatro patas no es broma. Es una locura. La gente del canal de YouTube, Smarter Every Day nos ofrece material en cámara lenta de algunas de las mejores caídas gatunas. Como explica su presentador, el problema del giro felino había sido un misterio desde tiempos inmemoriales. Hoy, los físicos saben mucho más al respecto, y la física que observamos en los movimientos de los gatos al caer ha ayudado a los científicos a operar sus telescopios espaciales.

Como señala Destin Sandlin, ingeniero mecánico, a primera vista parecería que un gato viola la ley de la conservación del momento angular. “He estudiado la caída libre de distintos cuerpos, incluyendo el mío, en varios entornos, y una vez que mi rotación angular comienza en una dirección, no puedo parar”, comenta.

Pero cuando vemos la caída del gato en cámara lenta, es evidente que el gato no viola esta ley, simplemente es extremadamente ágil. En términos físicos es un poco complicado, pero tiene que ver con la manera en la que el gato arquea la espalda, extiende y contrae las patas y, al hacerlo, su cuerpo rota sobre dos ejes separados.

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Aunque la teoría de las propiedades antigravitacionales es muy atractiva, creo que no tiene peso.

8. Cuando mueres, tus gatos te devoran. Esto realmente no tiene nada que ver con la relación gatos-alienígenas, pero es algo igual de aterrador.

Esto es cierto. En 2010, por ejemplo, se encontró a una docena de gatos alimentándose de un cadáver en Pennsylvania.

Pero como señala Chris Gayomali en The Week, los gatos no son las únicas mascotas que se comen a sus dueños cuando mueren. Algunas mascotas matan a sus dueños para comérselos. El artículo de Gayomali incluye ejemplos de cerdos, pitones, lagartos y otros animales, incluyendo un par de carlinos que sobrevivieron dos semanas alimentándose del cuerpo de su dueño, después de que este se suicidara.

Este podría ser un buen momento para decir que lo mío son los perros. No tendría problema en creer que los gatos son las únicas mascotas que se comen a sus dueños, si hace falta. Pero sé que no es cierto. Brian Palmer señala en este artículo para Slate que la historia está llena de ejemplos en los que los perros comen cuerpos humanos, incluso los cadáveres de sus dueños. (Al parecer, dice Palmer, existe incluso una teoría que dice que el cuerpo de Jesús fue devorado por caninos y que “sus fieles se inventaron la historia del entierro para salir del paso”).

Nuestros amigos teóricos de la conspiración tienen razón: esto es horrible. Pero no demuestra que los gatos sean drones alienígenas.